Archivo mensual: noviembre 2011

¿Se puede vivir de manera sustentable?

Me parece muy importante decir que no me considero un experto en este tema, considero que tengo poco tiempo entrándole al mismo, pero intentaré hablar de él desde la perspectiva del comportamiento humano, que según yo es lo mío.

ÁrbolCuando buscamos la palabra Sustentable en Google obtenemos 12 millones de resultados, nada más empezamos a leer y vemos que hay quienes prefieren el término Desarrollo Sostenible (+ de 28 millones de resultados) y que mucha, pero mucha gente está haciendo algo porque éstas palabras o términos tengan mucho más difusión, y sobre todo porque cada vez haya más gente que esté adoptando un estilo de vida que tenga que ver con estas ideas. Lo importante de esto es que busca ir más allá de las clases de Ecología que algunas escuelas tienen un tiempo dando, y trata que la gente tenga en cuenta el Medio Ambiente, el Contexto Social y lo Económico. Dicho de otra forma, va de ver los árboles y la tierra, a pensar en todos los que en ella vivimos, cómo interactuamos con ella (la tierra) y entre nosotros, y cómo vivimos mientras todo esto sucede.

A lo mejor pareciera algo sencillo de hacer pero implica trabajar mucho en la educación, y como bien lo apunta Morin (los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro) se trata de pensar y actuar de acuerdo a la complejidad que implica estar en el mundo. Ok, a lo mejor ahora parece demasiado complejo, pero no lo es tanto. Desde mi punto de vista tiene mucho que ver con ser más responsables con nuestra manera de vivir y de consumir, e incluso con nuestra manera de trabajar. Tiene que ver con identificar que todos nuestros comportamientos tienen consecuencias, aunque una marca de refresco nos quiera hacer creer que podemos vivir una vida sin consecuencias, con pensar antes de comprar y tener en mente si realmente necesitamos ese otro par de zapatos (aquí hay un video muy bueno sobre eso).

ManosQuizá la parte complicada sea la consciencia de que sólo tenemos un mundo y debemos de cuidarlo, o quizá esté en identificar que se puede ser un fregón sin fregar a nadie. Sin embargo, estoy convencido de que se puede vivir de manera sustentable, la cosa es comenzar a hacerlo, y que esto sea poco a poco, pues de lo contrario va a resultar más difícil adaptarnos a un estilo de vida tan consciente. Por otra parte, me parece que tenemos que vivir de manera sustentable si queremos que haya más generaciones de humanos viviendo en este planeta.

¿Cómo o por dónde empezar? Por lo que se les haga más sencillo. Cuidando el tiempo que se tardan bañándose, comprando cosas “locales”, haciendo un huerto en casa, reciclando, comprando menos; en fin, se trata sobre todo de hacer esto divirtiéndose en el proceso, y de asegurar que la felicidad sea algo sustentable. ¿O qué dicen ustedes?

 

GLM

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Juegos y Espejos

Es muy interesante saber a qué juega la gente, aunque a lo mejor habría que empezar por saber cuándo considera la gente que está jugando, a lo que algunas personas “ocupadas e importantes”  simplemente dirán: “¿a qué hora?”, y después nos harán saber que lo que ellos hacen es serio y no se presta para juegos, y entonces a lo mejor diremos que ese juego es muy aburrido y nos pondremos a platicar con alguien más (o a dibujar boas que se comieron un elefante).

Así que, hagamos a un lado esta posibilidad y definamos jugar como aquello que hacemos “sólo” por diversión o dicho con otras palabras eso que hacemos en nuestro tiempo libre (quien quiera ver más sobre el tema puede leer a Caillois, Huizinga o un montón de autores más).

Pareciera ser algo sumamente trivial, pero los juegos o actividades lúdicas que nos apasionan, la manera en que los jugamos e incluso cómo los describimos dicen mucho de nosotros. Quizá por eso resulte tan chocante cuando escuchamos a unos niños jugando a los narcos, y más cuando se pelean por quién va a ser el sicario. Pero no todos los juegos son tan claramente un espejo de la realidad y de todos modos la reflejan en gran medida. Piensen un poco en esos niños que tiraban las fichas cuando iban perdiendo, o en los compañeros que parecían ser los más burros y eran invencibles en el turista (aunque hay quien dice que este era un juego de suma diferente a 0), o los que eran felices simplemente con una pelota.

Nuestros juegos además de divertirnos nos enseñan a ganar y perder, a poner atención en ciertos aspectos, a relacionarnos en grupo o buscar ganar de manera personal. De ahí que es sumamente importante jugar y aprender a jugar diferentes juegos, disfrutar las victorias y las derrotas, reflexionando cómo se llegaron a unas y otras, aprender a jugar con las palabras y los números, y entender que aunque a veces parezca muy divertido no se trata de jugar con las personas.

Esos que no se divierten o juegan se pierden de mucho, y muchas veces los perdemos en ese mundo de seriedad.

Pero ustedes, ¿a qué juegan?, ¿cuáles son los juegos que les gustan?, ¿son individuales o colectivos?, ¿de azar o estrategia?, ¿de mesa o al aire libre? y sobre todo, ¿qué reflejan los juegos que juegan?

GLM

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La Magia de las Preguntas.

Pongo este título con todo y el riesgo de sonar a “felizólogo” o de dar a entender que este es un post de autoayuda, pero la cosa no va por ahí. Una vez aclarado el punto, ahora sí:

Cómo psicólogo, investigador cualitativo y consultor de a ratos, me he dado cuenta que un punto fundamental del trabajo es aquello que uno pregunta y cómo lo pregunta, pues no sólo ayuda a obtener información, sino que ayuda a construir una perspectiva distinta sobre aquello de lo que se está indagando.

En el ámbito de la terapia esto ya se ha abordado en extenso (Harlene Anderson, Michael White, Tom Andersen, Karl Tomm, etc.) y me parece que bastantes colegas tienen claro que las preguntas son vitales en este tipo de trabajo. Con diferencia en el “desde dónde”, por qué y para qué, pero se reconoce que lo que uno pregunta en este contexto va llevando la dinámica hacia diferentes caminos que tienen mucho que ver con el marco de referencia del psicólogo o terapeuta y le van funcionando al paciente o consultante en la medida en que este marco tenga que ver con ellos o les presente una mejor perspectiva.

Curiosamente esto también es así en el trabajo o en las empresas. Tanto si se está haciendo una consultoria o una investigación de mercado, aquello que preguntamos va abriendo o cerrando caminos, y muchas veces es fundamental para que se de o no una innovación o un cambio. Por eso muchas veces al preguntar por qué algo se hace como se hace en una empresa, nos responden que así fue como le dijeron a alguien que se hacía  y que ese alguien ya no está en ese contexto y por lo tanto ya nadie sabe por qué se hace así, pero se hace. O en las investigaciones cualitativas encontramos sorprendentes racionalizaciones sobre aspectos que deciden una compra y que tienen más que ver con lo irracional (este tema da para otro post que ya haré después).

Lo interesante, es que una vez respondida la pregunta las cosas ya no son iguales. Esa cosa que uno hacía sin saber por qué ya no tiene tanto sentido, la elección del producto favorito ya no se vive igual, o se piensan mucho mejores respuestas a esa pregunta que ya se respondió y ahora que se lo piensa con más calma la respuesta no era tan simple.

A lo mejor por eso hay preguntas que no se pueden hacer en ciertos contextos. Quizá por eso también hay que averiguar quién quiere saber y para qué (sin duda otro tema para desarrollar). La cosa es que, aunque termine como post de autoayuda, para mí las preguntas tienen mucha magia, a lo mejor por eso me gusta esa canción de Silvio Rodríguez que dice: “… yo vivo de preguntar, saber no puede ser lujo”.

GLM

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Echarle Ganas (¿Más de lo Mismo?)

Una de las frases que más me ha tocado escuchar después de que alguien cuenta un problema, algo que le incomoda o una dificultad que está enfrentando es: “échale ganas”. Seguramente a más de alguno también le habrá tocado escucharla como respuesta al preguntar: “¿y qué vas a hacer?”, incluso puede llevar el complemento: “ponerme las pilas y echarle todas las ganas”. Bueno, si hacemos un ejercicio de memoria a lo mejor hasta encontramos que nosotros mismos lo dijimos en alguna ocasión. Pero ¿qué pasa cuando no es suficiente con “echarle ganas”?

Ahí es cuando nos encontramos de frente con la “necesidad” de cambiar, cosa que no se soluciona solamente por leer grandes libros sobre ello (como Cambio, lectura indispensable para psicólogos desde mi punto de vista), y que si bien es cierto habrá que “echarle ganas”, no se conseguirá sólo con eso.

Uno de los “pequeños trucos” que podemos aplicar en este punto es hacer algo diferente, máxima del buen Steve de Shazer (otro link más para psicólogos que para otros lectores, pero que se le va a hacer) que suele funcionar y que hasta el mismísimo George Costanza llegó a utilizar un día con algo de éxito. El punto aquí es buscar un camino distinto para conseguir resultados diferentes, y en cierto modo “refrescar” la perspectiva desde la que abordamos el problema, pues si éste sigue ahí quiere decir que nuestra perspectiva no nos ha ayudado a solucionarlo.

Visto desde este punto, la respuesta “le voy a echar ganas”  muchas veces es sólo una muestra de que ya no se sabe qué hacer con el problema, propio o el que nos contaron, y parece que desde el punto de vista mexicano “ante la duda: ganas”, aunque eso a veces termine empeorando las cosas.

Todo esto cambia si se están teniendo los resultados que se quieren, o si se están dando cosas para ello. Dicho de otra forma, si con los pasos que estás dando te acercas  a donde quieres llegar, entonces sí “échale ganas”, si no, pues no nada más no vas a llegar, sino que terminarás alejándote.

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Entrada nº 1

Hace un tiempo me preguntaba en Facebook para quién escriben los psicólogos, y creo que la pregunta tenía más que ver conmigo que con mis colegas.

¿Para quién quiero escribir yo como psicólogo?

En parte para mis colegas, para conversar y discutir sobre ideas presentes en la psicología y/o investigación cualitativa a “puertas abiertas”; en parte para algunos clientes (aunque nunca hablaré de un caso en concreto sin pedir autorización y siempre mantendré la confidencialidad), para exponer de dónde me surgieron algunas ideas o qué piensan otros profesionales de las mismas. Y en otra parte para mí, para aclarar mis ideas, para obligarme a exponerlas y sobre todo para poder conversar sobre ellas con quien llegue a leer esto, con quien llegue a seguir esta caza y captura de palabras que supone abordar una página en blanco, como mejor lo expuso Martín Girard en este artículo: Patadas a contra pie.

Tengo que decir que no escribiré sólo como psicólogo, también lo haré como padre, como mexicano, como investigador, como analista del comportamiento y la mente humana, y como promotor del cambio. Por lo pronto queda esta como la primera entrada, con el compromiso de que habrá una segunda, pues hoy como dijo Don Pablo Fernández: Yo escribo. (El link al artículo de Don Pablo luego lo pongo, que en este momento no lo encontré).

GLM

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