Archivo mensual: enero 2014

Sonreírle a lo que venga.

Ni hablar, a veces uno termina cayendo en los clichés y sonando a libro de autoayuda. Quizá son los años, quizá es que escribo esto el día de mi cumpleaños. La cosa es que empecé el día con muchos motivos para sonreír, mucho festejo y además una clase de yoga con un maestro de esos a los que sí les queda el término gurú; avanzó la mañana y comenzaron las tensiones propias de un día con mucho trabajo y responsabilidades, con decisiones difíciles, importantes y de trascendencia que se iban agolpando una a una hasta hacer uno de esos montones que va uno sintiendo en algunos músculos del cuerpo.

Pero entonces, a pesar de la tensión acumulada, del miedo ese que aparece por temor a equivocarse y sobre todo, armado de todos los motivos que daba el día para sonreír, empecé a hacer una cosa a la vez, a tomar una decisión y acción tras otra, buscando que al final del día quedaran hechas las más importantes. Así, al final del día todavía me di el tiempo de escribir en el blog, de terminar un mes con 4 publicaciones en este espacio, de poner por escrito lo mucho que agradezco a mi familia su amor, convivencia, aprendizajes; de decirle a los amigos lo mucho que aprecio que se hayan tomado el tiempo de felicitarme, de agradecerle a los que por alguna razón llegaron al final de estas líneas otra vez el día de hoy.

No recuerdo como lo dijo Anatole, el maestro de yoga, pero yo me quedé con la idea de que hay que sonreírle a lo que venga; de que hay que hacer eso que sí podemos hacer y valorar eso que sí hicimos. Parece un buen propósito para este año, vamos a sonreírle a lo que venga, que así el esfuerzo puede salir más fácil.

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Archivado bajo Cambio

Iba regularmente a la librería en la que yo trabajé durante un verano. De hecho cuando entré me comentaron que el lugar tenía un personaje muy particular, un señor que tenía entre 50 años y 60 años que por lo menos iba una vez por semana y que, aunque regularmente compraba libros, estaban seguros que iba a robar. Pero nadie había probado nunca que se hubiera llevado un libro sin pagar, sólo veían que volteaba constantemente para ver dónde estaban los trabajadores de la librería, luego se movía entre las secciones de libros  rápidamente y después lo veían encaminarse a la salida tratando de disimular una sonrisa.

Al principio traté de desentrañar el misterio lo más rápido posible, pero el señor era lo suficiente listo como para ir el sábado, el día en que más visitantes tenía la librería, así que aunque lo seguía en cuanto llegaba a la librería, siempre había algún cliente que me distraía con una pregunta y entonces lo perdía de vista el tiempo suficiente para que hiciera un movimiento sin que lo viera.

Después de 1 semana trabajando en la librería, instalaron cámaras de seguridad y yo me ofrecí como voluntario para cerrar el sábado y así poder revisar las grabaciones y saber por fin qué hacía nuestro extraño visitante. Recuerdo que ese día lo saludé cuando entró a la librería, él no me respondió y evitó mi mirada como era su costumbre cuando alguien trataba de hacer un contacto más personal, yo sonreí pensando que ahora sí lo descubriría y podría comentarles a todos cuál era la verdad detrás de nuestro visitante misterioso. Cuando terminé de cerrar estuve a punto de correr a ver la grabación, pero pensé que todo eso también quedaría grabado y se vería un poco ridículo.

Entré a la oficina y regresé la grabación viendo en pantalla las escenas hasta que pudiera reconocer al personaje de lo que yo creía un misterio. Cuando por fin apareció en pantalla vi que ese día había hecho 3 recorridos desde una sección específica de la librería hacia otras, pero realmente sólo en una imagen parecía que acomoda un libro en una de las secciones, no para llevárselo sino para dejarlo. Fui entonces a esa sección y me di cuenta qué es lo que había hecho este señor ese sábado. Decidí no contárselo a nadie y esperar a que volviera a visitar la librería.

El sábado siguiente esperé con más emoción que llegara que el día que pensaba descubrirlo; lo seguí un buen rato buscando quedar siempre en un punto ciego y cuando se agachó como para tomar uno de los libros de los estantes de abajo, me acerqué y le dije en voz baja: “¿por qué lleva libros que no corresponde a esa sección?”. Para mi sorpresa, se empezó a reír y me dijo: “Si me invitas un café, te cuento”.

Le pedí al gerente un descanso y lo invité a la cafetería que había en la librería. Nos sentamos y comenzó la conversación presentándose

– Me llamo Guillermo, y esto de llevar libros que no van en la sección de superación personal es una especie de broma y venganza personal. Verás, soy psicólogo clínico y me suelen llegar a consulta pacientes que después de 10 o 20 libros de esa sección deciden por fin consultar a un profesional. La cosa es que cuando llevan varios libros de esos, luego creen que saben qué tienen y el proceso se vuelve más enfadoso porque tienen explicaciones que les dan certezas que no quieren abandonar. Entonces, desde hace un tiempo decidí que mejor pondría libros con un título que incluso pareciera interesante en esa sección, pero que generaran dudas en lugar de certezas. –

Acabó con una sonrisa melancólica que yo devolví mientras asentía; terminó su café y se despidió amablemente. No lo volví a ver, e incluso me preocupé pensando que quizá le había pasado algo, pero cuando le comenté a un compañero que ya no iba el señor misterioso se rió de mi y no me animé a buscarlo sin un cómplice de aventura.

Terminó el verano y dejé de trabajar en la librería, regresé a la prepa y no volví a pensar en Don Guillermo hasta que hoy al estar buscando libros pasé por la sección de superación personal y vi un título que inmediatamente llamó mi atención: Principia Mathematica. Solté una carcajada que hizo que varios de los clientes me voltearan a ver, tomé el libro y no dejé de sonreír aún después de pagarlo y salir de la librería.

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enero 23, 2014 · 07:43

¿Sirven los libros de autoayuda?

Esa es una pregunta que me han hecho muchas veces, algunas en consulta y otras en platicas cotidianas. Confieso que hubo un tiempo en el que  mi respuesta inmediata y rotunda era: No. Así, sin matices. Después ahondaba un poco y señalaba que era mejor consultar a un profesional y quizá decía aquello de que muchos problemas se tienen que solucionar desde una lógica distinta en la que fueron creados y que no toda la gente busca esos libros para cambiar, sino para encontrar explicaciones, justificaciones o ideas muy similares a las suyas que le ayuden a decir que él o ella está bien.

Conforme han pasado los años me he vuelto menos radical en mi postura, es más, he revisado alguno que otro libro que resultaba fundamental para alguno de mis consultantes y, aunque en ese proceso me he encontrado con algunos relatos francamente simplistas, con un estilo de escritura bastante malo y con recetas que parece que suponen que la felicidad es un destino, también he encontrado algunos que tienen ideas interesantes y no proponen UN modelo de felicidad o de éxito, sino algunos caminos que han funcionado para los autores.

El problema que yo tengo con ese tipo de libros es precisamente que algunos pretenden establecer caminos inequívocos para una felicidad única, implicando muchas veces que si no te va bien siguiendo sus recetas eres tu quien tiene un problema. Si bien no he encontrado una persona que haya resuelto sus problemas con uno de estos libros, sí he visto que a varios les ha servido tener alguna información mediante este tipo de fuentes. Además, pensando en la idea de que la gente hace lo mejor que puede de acuerdo a lo que entiende o percibe; estos libros a veces son precisamente eso, la mejor opción que se vió en ese momento. Si después de ir de libro tras libro, la gente sigue comprando el siguiente que está de moda y se compadece de sí mismo o sí misma porque todavía no ha podido cambiar, entonces sí que podemos decir que ese camino no le está sirviendo a esa persona.

Es decir, pienso que estos libros pueden servir para detonar ideas de cambio, para ampliar perspectivas, pero no como LA herramienta de cambio. En ese sentido, muchas veces podría servir mucho más tomar un libro de divulgación o incluso uno de literatura, que quizá no te cambien o te “saquen” de un problema, pero sí te amplíen la perspectiva y te muestren información que te lleven a que tu busques un camino diferente. Después de todo, tanto los libros como los profesionales del cambio hacen una parte, la otra la tiene que hacer la persona que busca estar mejor. ¿Ustedes qué piensan de esto?

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Entre libros y revistas.

Empezar el año con las clásicas listas de cómo lograr un nuevo hábito o si es bueno o no hacer propósitos de año nuevo sería un lugar común. Prefiero iniciar lo que pretendo sea un año con más publicaciones en el blog pensando en una sección fija que aparezca una vez al mes. Después de todo así me obligo a publicar por lo menos una vez al mes. La cosa es con qué recomendación iniciar, ¿cuál será el mejor libro para esta ocasión, El Arte de Amargarse la vida o Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo?, ¿y si me pongo a leer una historia específica sobre la lucha contra la ansiedad como My Age of Anxiety adelantándome a su aparición en español? Si bien las 3 se presentan como buenas opciones, por el tiempo y la posibilidad de hacer este primer post demasiado pesado pensé que sería mejor presentar los objetivos, alcances y limitaciones de la pretendida sección.

El objetivo será invitar a la lectura de libros y revistas que ayuden a reflexionar y tomar una perspectiva enriquecida sobre algún tema que esté circulando por medios electrónicos o escritos. De este modo, habrá veces que se hable de literatura, otras de libros o revistas de no ficción y algunas ocasiones en recomendaciones para jóvenes lectores o qué leerle a los niños si uno es padre o madre.

Aunque en algunas ocasiones se trate de recomendaciones, otras se hará una crítica a algún libro que quizá esté muy de moda pero tenga algunas implicaciones que tal vez el autor o autora no consideró, pero quede pronto están generando complicaciones a sus lectores, ya les contaré de algunas problemáticas que me toco ver con un libro que trataba de una fábula con relación a un queso y de algunas dudas generadas a partir de las variaciones del color gris o grey en inglés.

Uno de las límites de la sección es que no será una crítica literaria, pues no pretende centrarse en los estilos del escritor del libro o revista, ni calificar a los libros de acuerdo a alguna escala pre-establecida. Eso sí,  los comentarios son plena responsabilidad del autor.

Por otra parte, los comentarios no pretenden plantear verdades absolutas, pues cada lectura y situación son particulares, habrá veces en las que las opiniones vertidas sobre uno de los libros puedan ser consideradas como equivocadas o poco certeras por parte del lector; ante eso, les pido que me hagan llegar sus comentarios, y con gusto podremos hablar de ellos. De igual modo, si hay un libro sobre el que les gustaría ver la opinión del que aquí escribe o que quisieran conversar sobre él, por favor envíenme un correo electrónico con el nombre del libro, autor y editorial, o si prefieren con la liga para comprarlo en línea si es posible.

En resumen, esta sección pretende convertirse en una especie de club de lectura virtual en el que se puedan ampliar las perspectivas de lectura de libros y revistas que detonen la reflexión y la acción hacia una mayor calidad de vida.

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Archivado bajo Lecturas, Motivos Personales