¿Valen la pena los audiolibros?

Cuando a mi me preguntaban sobre audiolibros solía decir que me parecían una opción para la gente que no le gusta leer, pues me parecía poco atractivo que alguien desconocido me leyera algo que yo perfectamente podía leer. Quizá en esta visión del audiolibro estaba presente la experiencia que había tenido de niño con unos audiolibros presentados en formato de acetatos y que eran básicamente la misma historia que las películas infantiles que contaban, sólo que con audio y el apoyo de un libro, lo que terminaba siendo algo bastante rudimentario y no terminaba por ser ni la película ni el libro.

Ahora, después de 4 audiolibros en 4 meses, mi idea sobre éstos es positiva. Comencé a utilizar este tipo de formato porque en el blog de Tim Ferris encontré un link para un audiolibro sobre rituales diarios de diferentes grandes artistas. Descargué la aplicación (Audible) y el libro. Lo empecé a escuchar en diferentes trayectos cuando tenía que utilizar mi automóvil. Después de dos semanas así, comencé a escucharlo también cuando tenía que hacer algún trayecto a pie, lo que hizo que terminara bastante rápido el audiolibro y empezara a estudiar un poco más la aplicación y los títulos que tenía disponibles.

Al ver que tenía una gran variedad de títulos y de temas, y además encontrar que había un libro que necesitaba para cuestiones de trabajo en ese momento y que no había podido conseguir de manera digital o física, decidí adquirir la membresía que por 200 pesos mensuales te permitía adquirir un audilibro al mes sin importar que este tuviera un valor superior, después de todo, este servicio podía ser cancelado en cualquier momento y el libro podía ser cambiado si la experiencia de lectura no era satisfactoria.

¿Fuí “víctima” del modelo Freemium? Quizá, pero la verdad es que después de The Six Disciplines for Excellence (el libro que necesitaba), escuché: A Whole New Mind de Daniel H. Pink y On Writting. Memoirs of the craft, un libro sobre escribir de Stephen King, ambos narrados directamente por los autores y me convencí de que la experiencia valía mucho la pena, sobre todo porque en lugar de sustituir la lectura me ha servido como una forma más de acceder a más libros. Es decir, creo que la experiencia vale la pena seas o no lector y que puede perfectamente ayudar a que el tráfico de una ciudad se soporte de mejor manera o a que una caminata se convierta en algo más atractivo.

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