Archivo mensual: diciembre 2014

Lo que acaba y lo que inicia.

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Pues el 2014 no se ha terminado y el día de hoy me dió una de esas metáforas involuntarias pero perfectas. Cuando según yo ya había terminado de bajar las escaleras con una de esas cargas que debía haber hecho en dos viajes,  me enredé un pie entre lo que estaba cargando y el penúltimo escalón, cayendo de manera sensacional con todo y grito incluido. Pues sí, las cosas no se acaban hasta que se acaban, y si uno está cargando demasiado es muy factible que termine por tropezar. Este año y la vida se han empeñado en que aprenda mucho y rápido, y pues es momento de fluir más, sorprenderse de la manera más grata posible y aceptar para soltar cargas innecesarias. Aunque faltan horas para que termine este año, podría hablar de dos grandes aprendizajes: Humildad y Valor. Humildad para escuchar aún aquellas cosas en las que no estoy de acuerdo, Valor no sólo para enfrentarlas sino para valorar lo que se me dice.

Para este 2015 dos de mis objetivos más importantes son crear y reproducir prosperidad y bienestar. La idea es brindarse más que nunca en cada uno de los días del año, multiplicar los recursos personales y de los demás, ayudarle a la gente y a mis amigos a multiplicar sus posibilidades y ser más eficiente y efectivo en cada uno de los proyectos que emprenda. Buscaré permanecer el menor tiempo posible en las diferentes zonas de confort que este 2014 me ha mostrado que he construido, y siguiendo esa idea haré un experimento personal cada mes, y que mejor manera de comprometerse que poner aquí mismo la lista por escrito:

  1. Enero. Mes sin Facebook. La herramienta me sirve para algunas cosas de trabajo y, obviamente, de socialización, pero también es un gran distractor. Mejor cultivar amistades reales que virtuales.
  2. Febrero. Mes para leer todos los días a mis hijas. Es algo que me encanta y que le perdí la continuidad poniendo al trabajo como pretexto. Además, es un regalo especial para mi lectora más pequeña.
  3. Marzo. Mes sin shampoo. No, no dejaré de lavarme el pelo, sólo utilizaré una fórmula naturista que me enseñó mi mujer.
  4. Abril. Mes para hablar todos los días a una persona que no conozca. Quiero cultivar esa habilidad de los niños de contactar con los demás.
  5. Mayo. Mes sin quejas. Para el 5º mes del año dejaré de lado cualquier tipo de quejas.
  6. Junio. Mes de la gratitud. Iniciar y terminar el día dando gracias por algo. No se preocupen, no generaré ninguna cadena ni me la pasaré informando de eso todos los días de este mes.
  7. Julio. Mes de la sorpresas. Sorprenderé a alguien todos los días.
  8. Agosto. Mes sin café. Este experimento ya es una especie de tradición y siempre es útil hacerlo.
  9. Septiembre. Mes sin carne. Un regalo especial para mi hija vegetariana.
  10. Octubre. Mes escribiendo un post todos los días. Aunque ya escribo frecuentemente, este experimento me ayudó a revivir el blog y habrá que repetirlo ahora en otro mes.
  11. Noviembre. Mes de la alegría. Hacer sonreír a alguien todos los días. Es un mes para regalar alegría de manera especial a alguien especial.
  12. Diciembre. Mes de agradecer la amistad. Tengo el firme propósito de ser un mejor amigo, así que al final del año agradeceré la amistad de mis amigos de diferentes maneras.

Con toda esta lista lo que quiero decir es que lo que inicia es un año para dar una mejor versión de mi. Una disculpa a todas y todos los que les quedé a deber, a los que no les cumplí la expectativa o lastime de alguna manera. Muchas gracias a los que leyeron alguna de las publicaciones a lo largo de este año, incluida esta que quedó kilométrica.

GLM

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Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 780 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 13 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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Terapeutas de Cuento IX. Frente al espejo.

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Hoy por fin me miré en el espejo otra vez doctor. Deje me explico un poco más. Hace mucho tiempo que no me veía realmente en el espejo doctor, digo, no es que me haya dado cuenta de que era una vampiresa. Me di cuenta de que me maquillaba, me peinaba, pero realmente no me miraba, como dicen en mi rancho, no dejaba la vista en ningún lado en específico, mucho menos directamente en mis ojos, verme de cuerpo completo era casi imposible . Pues hoy por fin me volví a mirar, y vi que soy otra, no nada más por las arrugas y las canas, no, ahora ni siquiera eso me molestó, me vi diferente, decidida, lista para salir a comerme el mundo como dicen esos libros de autoayuda que ya sé que a usted le disgustan tanto. Creo que estoy mucho mejor.

– Yo creo que puedes dejar de venir, a menos que tengas un problema diferente, que esto no se trata de estar toda la vida en terapia. – Le dije, y a luego siguió lo que ya era una platica informal en los últimos 5 minutos de su sesión. Pago, me dió un abrazo de agradecimiento y se fue. Yo terminé de apuntar los pormenores de esta última sesión en su expediente, era mi último paciente del día y quería irme a descansar. Revisé rápidamente mis citas del día siguiente, guardé la agenda y apagué la luz. Sólo al estar cerrando el consultorio me di cuenta que no había volteado a ver el espejo de la cámara de gesell en ningún momento, ¿hace cuánto que no lo hacía?

GLM

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Paz y Amor.

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No me encantan los villancicos, bueno, tampoco soy la persona más navideña que existe, pero me gusta celebrar con mi familia y amigos. Me gusta pensar que, independientemente de la festividad religiosa, es muy importante reunirse y agradecer lo vivido, lo compartido y hasta aquello que tuvimos que enfrentar. Lamentablemente estas fechas se han vuelto más un festival de consumo que un festejo espiritual o una celebración comunitaria, ¿será que tenemos poco que celebrar?, ¿nos centramos tanto en el consumo que perdimos nuestro sentido de comunidad? No sé todas las respuestas, no pretendo tenerlas, de hecho creo que me gusta más tener dudas constructivas y certezas transitorias pero eso es tema para otro escrito. Sólo quiero desear que sea menos el consumo lo que se festeje en estas fechas, que el dinero gastado no sea la medida de su felicidad en esta y otras fechas, que, como dice el villancico, sea una noche de paz y amor, y que el año que viene siga por ese camino a pesar de los pesares, dificultades y eventos inesperados. No hay nada más valioso que la manera en que invertimos nuestro tiempo.

GLM

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Compromisos.

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Hace poco, en una entrevista, le escuché a Don Arturo Pérez-Reverte una frase que me pareció genial: “El diccionario no es la policía de la lengua”. En ese sentido, no busca castigar y normar, sino recoger la manera en que se habla en una lengua, y hasta cierto punto dar ideas sobre cómo se construye el sentido en la misma. Como quien dice, nos ayuda a explicarnos y a entendernos, por lo menos en las cuestiones básicas que tienen que ver con lo que decimos, que los tonos, inflexiones, lenguaje no verbal y contextos son punto y a parte y forman parte del sentido de manera tan o más importante que el lenguaje. Sirva todo esto como introducción para decir que a veces es muy importante pasar por el diccionario para entender y hasta para entenderse a uno mismo.

Según la Real Academia de la Lengua Española,  compromiso viene del latín compromissum y por lo regular tiene dos acepciones que son las más utilizadas:

  1. Obligación contraída.
  2. Palabra dada.

Lo que me parece muy interesante de ambas acepciones es que implican una acción del sujeto, es decir, no es que el o los compromisos “caigan” sobre la persona, sino que ésta los contrae o los escoge. Es cierto que el sentido cambia si la frase dice: “se vió comprometido” o si es: “me vi comprometido”, y es precisamente aquí dónde está el detalle que hoy me interesa, ¿no creen que es preferible ser sujetos activos que pasivos?, ¿no es más fácil encarar cualquier compromiso como algo que uno eligió? Habrá quien decida en este punto: “pues yo mejor me quedo en la parte pasiva”, o quién escoja decir: “es que a mí sí que me comprometieron”, pero de cualquier modo, desde mi punto de vista, éstas son elecciones que muestran si asumimos responsabilidad en la solución o sólo nos quedamos como víctimas del problema. ¿Ustedes qué piensan?

GLM

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La identidad tiene múltiples dimensiones.

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Muchas veces nos definimos y definimos a la gente con sus características descriptivas, decimos: “es alto”, “es delgado”, “es simpático”, y esas definiciones no dejan de ser una comparación con respecto a puntos de referencia específicos, pues la persona definida como alta en otro contexto puede no parecerlo tanto, igual que la delgada o incluso la que definimos como simpática ya no lo son tanto si cambian los puntos de referencia o comparación. La cuestión es que la gente se llega a creer esa identidad, que llegan a pensar que son su descripción o, peor aún, que son sólo uno de los múltiples atributos posibles que tienen o un comportamiento específico. Pero no, la identidad es más bien algo multidimensional que luce de diferente manera en distintos contextos, épocas y circunstancias. De hecho, si esta no va cambiando y se va actualizando constantemente se terminan viviendo más problemas, pues no se puede vivir igual ni hacer lo mismo en la infancia, adolescencia o en la etapa adulta. Así que, si en este momento estás cuestionando tu identidad, ¡qué bueno!, primero revisa si es una de sus dimensiones la que está entrando en duda, después verifica si no es momento de hacer un cambio en comportamientos asociados a esa dimensión de tu identidad. No identificas si es uno u otro problemas, entonces es momento de buscar ayuda profesional.

GLM

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Cosas de la carretera.

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Para una persona que no trabaja en el ramo del transporte, 19 horas en carretera son bastantes. Es cierto, cuando uno viaja por la noche y no es el que maneja el tiempo no pasa de la misma manera, lo ideal sería decir que uno se duerme y despierta en otro lado, pero difícilmente se puede dormir toda la noche en un camión, por lo menos con los que existen actualmente en México. Cuando es uno el que conduce pasan cosas realmente interesantes. Primeramente está el darse cuenta que uno puede llegar a grados muy fuertes de concentración, creo que a veces similares a la meditación, y luego vienen un montón de pensamientos que van surgiendo como asociación libre, también como en la meditación. Se pueden ver cambios de vegetación que muestran que en verdad estamos en un país muy rico que es muy mal administrado, también observamos diferentes formas de conducir según el tipo de vehículos con los que uno se va cruzando; la agresividad de los que tienen autos deportivos, la rapidez más o menos prudente de las camionetas que llevan familias completas, y las que están repletas de cosas y con una matrícula de USA dejan ver la historia de un paisano que ahora puede venir a su país y traer cosas para todos.

Y junto con todas las historias que uno puede pensar y hacerse con lo que ve y piensa, lo más importante es ese pensamiento de regresar a casa con los que uno quiere, recordando el rostro de la persona que uno más quiere, su voz y sonrisa, pensando constantemente en que por eso bien vale la pena cualquier viaje.

GLM

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Cuando falta la inspiración.

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Cuando falta la inspiración es cuando hay más necesidad de hacer el trabajo. A ver, esa frase no salió como debía salir. Cuando falta la inspiración hay que buscarla trabajando. Pffff, eso y una copia es lo mismo. Cuando falta la inspiración es porque no trabajaste sembrándola. Mmmm, no todavía no está lista. Cuando falta la inspiración siempre está la transpiración. No, regresamos a las copias mal hechas. ¿Qué es lo que quiero decir? Pues que no es fácil estar inspirado todos los días, de hecho es casi imposible, pero siempre hay que estar trabajando. Si no se está muy creativo, pues hay que ponerse a investigar o a hacer borradores, o listas, la listas de ideas suelen ayudarme. Creo que lo que quiero decir es que la inspiración es un estado, y que, desde mi punto de vista, éste se alcanza con práctica y trabajo, que es elusivo y puede ser tremendamente frustrante buscarlo sin parar o creer que es un punto “mágico” o ideal. Es cierto, hoy no estoy particularmente inspirado, pero aquí estoy escribiendo algo de todos modos, buscando que la práctica de hoy sirva de algo para que en el próximo escrito haya más inspiración, que hoy, hoy sólo hubo un poco de trabajo y algo más de diversión a pesar de la frustración provocada porque hoy no apareció ninguna musa y los temas estaban todos enredados. Mañana será otro día.

GLM

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Lo que damos por hecho.

¿Cuántas cosas damos por hecho sin darnos cuenta? El amanecer, el aire que respiramos, poder sentir el sol en nuestro cuerpo, la comida con la que nos alimentaremos, un abrazo, que la gente que queremos sabe que la queremos, que nos arrepentimos de haberlos hecho sentir mal alguna vez, que saben cómo nos sentimos nosotros. Ciertamente el amanecer estará otra vez aunque no estemos, el aire seguirá soplando y el sol calentando. Damos por hecho que seguiremos estando en este mundo por más tiempo y a veces por eso a veces desaprovechamos ese que es nuestro más importante recurso, quizá por eso también hay veces que no nos brindamos completamente, pues damos por hecho que tendremos otra oportunidad para hacerlo.

¿Y si mejor damos por hecho que un día ya no estaremos? Quizá esa sea la mejor forma de dejar menos abrazos sin dar, de tener menos cosas pendientes por decir, menos malentendidos por aclarar y más de nosotros para dar.

GLM

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Terapeutas de cuento VIII. Frente a los miedos.

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Un viejo maestro nos dijo un día que si nuestros pacientes nos daban miedo, era mejor que aprendiéramos karate o algún tipo de defensa personal. Lo que no dijo fue cómo nos íbamos a enfrentar ante más tipos de miedos que el de ser dañados físicamente. Es cierto, temer que un paciente traiga pistola es complicado; que te diga que la dejó en el auto, tampoco es sencillo, pero “se soluciona” convirtiéndolo en política del tratamiento: prohibido entrar al consultorio con pistola. No, los miedos personales son mucho más difíciles, y esos son los que se enfrentan más frecuentemente, pues no es poco común encontrar historias que perfectamente hubieran podido ser la nuestra si hubiéramos tomado una decisión diferente en tal o cuál momento de nuestra vida. También están aquellos casos en dónde la situación que vemos es muy parecida a la nuestra, quizá demasiado.

Pero no deja de ser emocionante estar frente a los miedos, sentir como se quieren mover del paciente hacia uno, como empiezan a tocarnos, a veces empezando por las piernas otras como un escalofrío en la espalda, para después ser uno el que les toma la mano y los deja sentados para que vean que ya no están dentro de nadie, y ponerlos después dentro de un expediente, o de un cuento, dónde son ya la historia de lo que fue y ya no será.

GLM

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