¿Necesita Abogado el Diablo?

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¿Cuántas veces les ha tocado que en una conversación alguien dice: “voy a hacerla de abogado del diablo”?, ¿cuántas ocasiones han vivido esto en una junta de trabajo o en una negociación?, ¿a nadie se le ha ocurrido que el diablo puede él mismo ser abogado? Digo, tengo un amigo que define a esta profesión como una en la que sólo se gana si alguien más pierde. No crean que no quiero a los abogados, de hecho hay algunos a los que quiero mucho, y a los que no, no pienso darles aquí pretextos para demandarme (jejeje).

La noción de Abogado del Diablo viene de los procesos de canonización y del papel que debe fungir el procurador fiscal para exigir pruebas y encontrar errores en la postulación de un nuevo santo (es cierto, también hay un libro y su respectiva película). Si bien es cierto que una actitud crítica ante los comentarios e información es importante, sobre todo cuando se está definiendo una acción que repercutirá en tiempo, dinero o en alguna cuestión emocional, muchas veces esto de ser el “abogado del diablo” es sólo un pretexto para retar a la información o, en un buen número de ocasiones, a aquel que la está diciendo. No crean que no me gusta debatir, aunque prefiero conversar, la cuestión es que muchas veces más que un debate lo que busca el famoso abogado del diablo es defender su posición o el “status quo” que lo beneficia, es decir, muchas ocasiones asume esta posición por una cuestión de miedo a perder algo (¿la razón?), por oír para responder en lugar de escuchar para comprender. Quizá es porque no confía plenamente en la idea o en quien la está diciendo, porque la posibilidad de “apostar” emoción, tiempo o dinero a algo que no le presenta certezas le incomoda o incluso le asusta, ¿por eso recurre a una metáfora que en teoría puede intimidar? Seth Godin es muy tajante al afirmar que el diablo no necesita abogado y que, en una empresa, quien asume esta posición suele ser alguien que ve o presiente que con la “nueva” idea tendrá que ser algo diferente y posiblemente difícil. Yo me quedo con algunas preguntas: ¿siempre necesitamos pruebas ante una idea que encontramos distinta?, ¿hay algo más allá de estar o no en lo correcto y de tener o no “La Razón”? Ojalá tuviera la respuesta. Sólo sé que a veces por buscar tener la razón o sólo centrarse en los defectos de algo (¿de alguien?) dejamos de tomar acciones que nos ayudarían a cambiar. Es cierto, no tenemos la certeza de que será para mejor, pero sí de que será diferente a la situación actual, una que muchas veces está centrada en estar “no mal” o incluso “no peor”. ¿Ustedes qué piensan?

GLM

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1 comentario

Archivado bajo Cambio, Desarrollo Organizacional, Empresas, Estilo de Vida

Una respuesta a “¿Necesita Abogado el Diablo?

  1. Rafael Vargas

    Para mi, abogado por cierto (guiño), el termino de abogado del diablo me remite al punto de: “en realidad estoy de acuerdo contigo, pero…”
    Concuerdo en que aunque la esgrima verbal es muy divertida hay un punto en que uno agradece un simple “si, tienes razón” sin ningún pero posterior.
    Si el Diablo tiene abogados ten por seguro que no lo divulgan.

    RV

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