Archivo mensual: marzo 2015

El Príncipe Caduco

Príncipe Caduco

Mucho se ha hablado de que las historias de las princesas resultan inapropiadas o dañinas para las niñas. Cómo olvidar el video de la niña que dice: “las princesas son unas boludas” o el comercial de los juguetes GoldieBlox dónde se presentan como juguetes para “futuras ingenieras”. ¿Y qué se dice sobre la idea del príncipe?, poco o nada. Quizá lo más que se ha hecho es la burla mexicana de “los princesos“, en dónde se habla de una mezcla de metrosexual y hombre que expresa sus sentimientos, que no dejan de ser más clasificaciones que sirven para hacer memes y, sobre todo, para comercializar desde esas categorías.

Regresando a la idea del príncipe, que podríamos definir como el heredero de un reino, es decir, como alguien destinado a gobernar y tener poder, eso que muchas veces se llama “grandes cosas”; resulta que el personaje es fundamental no sólo para la historia y expectativa de rescatar o ser rescatada por alguien, sino también para la idea del éxito como algo que “tiene” que llegar y cuando lo hace es de manera definitiva, como si fuera un lugar al que se llega o como se dice en México cuando alguien tuvo un gran triunfo: “ya la hizo”. ¿Qué pasa cuando llega el príncipe y nunca se convierte en rey?, ¿qué sucede con las expectativas no cumplidas o alcanzadas? Pues me parece que se tiene un príncipe caduco, alguien que pudo haber sido mucho (según las ideas propias y ajenas) y al final no llegó a tanto. Pues sí, el vivieron felices para siempre es una trampa, porque el para siempre puede durar mucho o sólo unos minutos, y la felicidad es una forma de vida y no un lugar a alcanzar. La cuestión es que esa trampa funciona, tanto que hay gente que sigue esperando llegar a rey o reina y que esto sea definitivo. Tanto, que hasta para el príncipe caduco tenemos un personaje de la vida “real”. ¿Ustedes qué piensan?

GLM

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2º experimento del año. (Casi) Un mes leyendo a mis hijas todos los días.

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Pues sí, en este año de experimentos el del segundo mes no lo completé satisfactoriamente. De los 28 días que tuvo el mes de Febrero este año, 6 días no cumplí con el objetivo de leer todos los días a mis hijas. Sin embargo, en esos 22 días que sí leímos pudimos terminar un libro que teníamos pendiente desde hace bastante, “El Jinete del Dragón de Cornelia Funke”, un libro que si bien no es mi favorito de esta autora, sí es bastante bueno, sobre todo para niños y niñas entre 8 y 11 años. Si tienen hijos un poco más grandes, de esos que luego se clasifican como “jóvenes lectores”, les recomiendo ampliamente la Trilogía de Tinta (Corazón de Tinta, Sangre de Tinta y Muerte de Tinta), misma que tuvo una muy mala adaptación del primer libro y quizá ésta provocó que mejor se alejaran de una excelente autora, gracias a la que mis hijas aprendieron lo que era un epígrafe.

Lo mejor de todo este experimento fue retomar la complicidad que da compartir ficciones, algo de lo que hablé hace algún tiempo aquí mismo, y que no es otra cosa más que compartir historias que se convierten en marcos de referencia y puntos de conversación y hasta de argumentaciones para empatizar o no con algún personaje. Sin duda esto es lo mejor de leer junto con mis hijas, tener un espacio compartido desde la fantasía que se traduce al espacio compartido “real”. Otro punto muy bueno de este experimento fallido, fue que una vez terminado el libro tomamos el siguiente (El Hobbit), retomando una especie de tradición familiar que quizá permanezca si ellas llegan a tener hijos.

Sigue el año y siguen los experimentos, veamos cómo me va con el siguiente.

GLM

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