El Problema con La Metáfora del Pastel Imaginario.

Pastel de Matcha

No, no voy a volver a escribir sobre comida o cocina, bueno por el momento, que ya bastante estoy investigando y escribiendo sobre cierta bebida que me encanta (no, no es sobre vino o cerveza). La idea sobre el pastel imaginario la tengo en la cabeza desde hace bastante tiempo, si no me equivoco, desde hace aproximadamente un año que colaboré con Publicaciones Ilustra haciendo una entrevista a Jesús Briseño, presidente de Cervecería Minerva. En esa entrevista Jesús comentó que Minerva no tenía como estrategia pelearle el mercado a las cervecerías “industriales”, sino que estaba armando su propio mercado promoviendo la cerveza artesanal, y desde esa postura habían promovido que ya no hubiera exclusividades en los restaurantes.

En ese momento recordé una gran cantidad de ocasiones en las que, después de grupos de enfoque o entrega de resultados de investigaciones de mercado, un cliente o un ejecutivo de cuenta de una agencia de mercadotecnia y publicidad comenzaba a hablar de cómo era importante quitarle un mayor pedazo de pastel al líder del mercado, o como evitar que les quitaran más pedazos de ese que ellos consideraban “su pastel”. Desde mi punto de vista, el problema con esta metáfora del pastel imaginario es que está centrada en la idea de que hay un mercado que existe de manera sólida, que está inamovible en un espacio concreto y que hay que pelearlo o defenderlo, y además de estar centrada en la escasez y en la lucha, pareciera que piensa que el mercado no son personas y que éstas cambian de opinión y evolucionan.

En el mundo de las Startup, concretamente en el libro The Startup Owner’s Manual“, más que hablar de encontrar y conocer tu mercado se habla de crearlo y entenderlo en el proceso de creación y evolución, lo que vendría a ser algo así como hacer tu propio pastel o, cambiando todavía más la metáfora, generar y comprender a una “audiencia” a la que puedes servir o a quién le puedes ayudar a atender una situación o resolver un problema. De acuerdo, quizá uno está más acostumbrado a la metáfora del mercado como un objeto, y en ese sentido quizá resulte más fácil “moverse” desde ella, pero ésta responde cada vez menos a lo que uno vive en el día a día. Además, el cambio de metáfora implica también centrarse más en la mejora de lo que uno o su compañía hace y no tanto en la “pelea” contra la competencia. Ojo, no estoy diciendo que no haya competencia, sino que muchas veces es mejor centrarse en hacer las cosas tremendamente bien y comunicarlo de la mejor forma. ¿Qué metáforas se te ocurren a ti?, ¿qué piensas sobre esta idea? Me parece que en la conversación sobre este tema pueden salir cosas muy interesantes y productivas.

GLM

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