¿Y si Tuviéramos un Editor Mental?

Máquina de escribir

Trabajar con un editor es algo interesantísimo, sobre todo cuando es bueno y además se da el tiempo de explicarte el por qué de ciertas ediciones o te da una retroalimentación acerca de los problemas que encontró en tu texto. Ahora que somos muchos los que nos animamos a escribir cualquier cosa y publicarla en el ciberespacio, corremos el riesgo de olvidar la importancia que tienen los editores. Toda esta reflexión surgió a raíz de la lectura del texto: Cómo se edita un texto: las cinco reglas de Botsford, que es una maravillosa pieza sobre el arte de editar, algo que es tan importante para la escritura que hasta Stephen King tiene la frase: “Escribir es humano, editar es divino”. Lo mejor de todo, es que la reflexión detonó también la idea del título de este post, ¿qué pasaría si tuviéramos un editor mental? Ojo, estoy hablando de un editor y no de un censor, puesto que no se trata de estar cuidando todo lo que se dice para ser políticamente correcto todo el tiempo, sino más bien se trata de pensar un poco más y estructurar mejor lo que se está pensando para actuar de una mejor o más provechosa manera y, de preferencia, de manera en que los beneficiados sean todos los involucrados.

No sé, pero esto del editor mental me hace pensar en uno de los psicólogos que más me ha impactado ver en vivo, Tom Andersen. No es que lo haya conocido personalmente, pero las conferencias de él que tuve la oportunidad de presenciar fueron para mi un excelente ejemplo de lo que se puede hacer cuando los pensamientos están lo suficientemente cuidados (¿editados?) para que las palabras resultantes sean cuidadosas y “poderosas”. En la primera, en 1996 en el Congreso Mundial de Terapia Familiar, al final de su exposición dejó a un auditorio lleno de profesionales en silencio e impactado con sus ideas, o bueno, por lo menos yo así me sentí. La segunda, en una visita al DF, no sólo recuerdo como estábamos todos al final de su exposición, sino cómo él, al finalizarla, lejos de tomar el papel de celebridad buscaba seguir escuchando y cuidaba las palabras que dirigía a los que se acercaban a él. Quizá la idea del editor mental nos pudiera ayudar a poner énfasis en la escucha y no sólo en la exposición de ideas y motivos. Quizá hasta nos pueda ayudar para que no consideremos nuestras ideas como definitivas, y que contemplemos la posibilidad de que sean editadas para ser más bellas.

GLM

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Archivado bajo Cambio, Conocimiento, Escribir, Motivos Personales

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