Archivo mensual: abril 2016

3er Experimento del Año. 29 Días de Duchas Frías.

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Decidí probar con baños de agua fría después de leer que algunos de sus beneficios son:

  • Estimular el sistema inmune
  • Aumentar el estado de alerta
  • Mejorar la circulación
  • Disminuir los niveles de estrés

Debo confesar que cuando puse este experimento para Marzo, pensé que para este mes la temperatura ambiente sería más cálida de lo que encontré, de ahí que 2 de los 31 días del mes regresé a la temperatura normal que utilizaba al ducharme. También debo decir que antes de hacer este experimento era de esas personas que les gusta bañarse con agua muy caliente, “para pelar pollos” dicen aquí en México, y que el primer cambio que encontré con este experimento es que ahora ya no uso una temperatura tan alta para la ducha.

Pero bueno, intentaré poner un poco más de orden a esta experiencia que, como ya dije, uno de los beneficios inmediatos que me trajo a mí es utilizar agua menos caliente y  por lo tanto gastar un poco menos en gas (lo sé, debería cambiar a calentadores de agua solares). Al principio intenté aproximarme a este cambio desde la inmersión total al frío, es decir, directamente con agua fría sin un momento previo de adaptación y con la idea de que controlando la respiración podría hacer más tolerable el frío. No sé si fue porque antes me bañaba con agua muy caliente, si la temperatura ambiente influyó mucho, si nunca pude dominar del todo mi respiración, o por una mezcla de todo lo anterior, pero este acercamiento me resultó bastante difícil, así que decidí probar con una disminución paulatina de la temperatura mientras me bañaba. Este cambio funcionó muy bien y gradualmente fui disminuyendo el tiempo en que utilizaba agua tibia, consiguiendo dejar de usar agua caliente y controlando la respiración ante la sensación de frío cada vez mejor.

Este punto, la respiración, es quizá lo más interesante que pude ver con este experimento, pues si bien ya había visto la influencia que tiene en mi la manera en que respiro en situaciones como yoga, meditación y ejercicio en general, mi forma de reaccionar ante las duchas frías no era la mejor y mi respiración se aceleraba fácilmente o se volvía poco profunda, algo parecido a lo que me sucedía en situaciones de estrés. Esta forma de respirar de manera profunda o, si se quiere, con más consciencia, es algo que me funciona a mi para conducirme mejor ante situaciones de estrés, así que podríamos decir que este beneficio de los baños de agua fría sí lo pude ver de manera directa. No me enfermé en este tiempo, pero no puedo asegurar que mi sistema inmune haya sido estimulado, así como tampoco puedo decir que mi circulación haya mejorado, después de todo, nunca he tenido problemas con ella. El otro punto, el estado de alerta, ese sí que lo sentí de manera directa, pues conforme avanzó el mes fui teniendo muchos más días en los que me levantaba antes de que sonara el despertador.

Me parece que el experimento fue muy bueno y que eso de ya no usar el agua tan caliente a la hora de bañarme es algo interesante, pues conseguir cambios en hábitos muy arraigados es algo que me gusta, aunque sea en algo tan banal como ducharse. En una de esas y es cierto eso de que mientras más se practica el cambio, más flexible se vuelve uno en otras áreas.

GLM

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