Archivo mensual: julio 2016

El Síndrome del Copiloto Sabiondo.

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¿Cuántos de ustedes no han tenido un copiloto que siempre les dice por dónde deberían de haber dado vuelta? Sí, de esos que te dicen el mejor camino ya que tomaste otra vía, que son muy diferentes de los que te dicen dónde dar vuelta justo en el lugar y no con un poco de anticipación, es más estos últimos hasta simpáticos son. Y es que, aunque en estos tiempos podamos contar con la ayuda de la señorita de Google Maps, siempre hay alguien dispuesto a decirnos cuál es el camino que debemos tomar y, todavía más, cuál era el que realmente debimos de haber tomado.

Hay que decir que el Síndrome del Copiloto Sabiondo no se limita al automóvil, pues este personaje siempre nos puede decir por qué salieron mal las cosas, por qué no funcionan o que él o ella ya sabía que eso no iba a salir bien. Los más audaces, también pueden señalar por qué aquello que nos gusta no es bueno, por qué esa película es más bien tonta y, por supuesto, como debería vivir su vida medio mundo. Es más, saben casi todas las soluciones que deberían aplicarse en su país, el vecino y, si les damos oportunidad, el mundo.

Opinan en casi todos los foros, siempre señalando por qué las ideas o propuestas de los demás no pueden funcionar, o simplemente señalando por qué son realmente tontas. Pocas veces escuchan o leen completas las replicas que se les hacen, pues a fin de cuentas saben que ellos son los que tienen la razón y cuando no la tienen, es que todavía no los habían dejado expresar precisamente eso que les están diciendo.

Lo más curioso, es que casi todos hemos tenido este síndrome o lo tendremos, es más esta publicación podría simplemente ser una muestra más de esto.

GLM

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Terapeutas de Cuento XVII. Alimento para Gusanos.

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La espiritualidad siempre ha sido un tema importante para mi, y de hecho suelo abordar el esa área con mis pacientes, así que un día decidí preguntarle a mi maestro sobre alguna recomendación para que mis pacientes resistentes o escépticos pudieran ver la relevancia de incorporar esto a sus vidas. Después de dar un trago a su café, me dijo:

-Deja te cuento una historia, hace no tanto tiempo llegó conmigo un paciente que estaba atravesando por un duelo muy difícil, su única y joven hija acababa de morir en un accidente automovilístico y eso había puesto para él todo su mundo de cabeza. Estaba muy molesto con la vida y se estaba cuestionando mucho por qué había pasado tanto tiempo trabajando para un futuro que ahora, a todas luces sería diferente. Cuando le pregunté por sus creencias, me dijo: “Nunca he creído en dios, ahora mismo se me haría todavía más tonto hacerlo. Estoy convencido de que cuando morimos todo acaba, y que cuando esto pasa nos convertimos en alimento para gusanos”. Pude haber cuestionado esa creencia, hasta me había dado la posibilidad de hacerlo porque me dijo que había cremado a su hija, ¿acaso no quería que fuera alimento para gusanos? Pero eso hubiera sido darle preferencia a mi interés por ese tema en lugar de atender el enojo que cubría la tristeza y el miedo ante un futuro incierto. Mejor me centré en trabajar en dolor y el enojo, lo que eventualmente nos llevó a ver cómo podía reinventarse para tener un presente menos duro y un futuro al que quisiera dirigirse.-

Creo que se dio cuenta de que me sentí un poco tonto por buscar darle prioridad a mis temas sobre los de los pacientes, y mientras veía el espresso que había preparado para mi me dijo -Lo más curioso es que al final terminó dejando su trabajo y puso un negocio, ¿sabes de qué?- Antes de que yo pudiera decir algo rápidamente respondió -Composta. Dijo que quería aprovechar a los gusanos antes de que estos se alimentaran de él.-

GLM

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Un mes de gratitud. 6º Experimento del Año.

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Por segundo año consecutivo hago el experimento de un mes agradeciendo algo por la mañana y por la noche, y una vez más lo hago justo después del mes sin quejas. ¿Por qué lo hice así? La respuesta es sencilla, porque al ver que son dos actividades complementarias me parece muy interesante y hasta “natural” que un mes siga al otro. Curiosamente, este año me resultó un poco más complicado esto de agradecer algo al despertar y antes de dormirme. No es que me faltaran experiencias y cosas por las que sentirme agradecido, sino que ahora tengo más cosas que hacer y me distraje más fácilmente pensando en lo pendiente y en lo que falta. Además, este año han sido menos las ocasiones en las que duermo a mis hijas, quienes ya están más grandes y tienen cada una de ellas un horario diferente para acostarse.

Que fuera más difícil el experimento no quiere decir que no lo haya hecho, es más, lo cumplí al 100%, es decir, los 30 días del mes agradecí algo por la mañana y por la noche. Me parece que gracias a esta práctica pude resolver algunas cuestiones problemáticas y algo de estrés, y es que al estar haciendo esto durante varios días, me di cuenta que ante situaciones complicadas rápidamente me venía el pensamiento: “¿qué es lo que sí tengo que puedo agradecer?” lo que me ayudaba a estar en un estado más adecuado para buscar alternativas y posibilidades. Ante esto, he decidido continuar el mayor tiempo posible con este experimento, ya les comentaré cuánto tiempo lo consigo y cómo me resulta. Lo que sí les puedo adelantar, es que parece que la frase que dice: “Una vez que empieza la gratitud, termina la lucha” tiene mucho más sentido ahora para mí, aún y cuando la lucha no ha terminado completamente.

GLM

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