Archivo mensual: marzo 2017

¿Citar o no citar en Redes Sociales?

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Probablemente el tema sea muy ñoño o friki, pero son de esas cosas que a mi me parecen importantes, pues tanto si uno pone una frase que le gusta o que considera profunda u oportuna para un momento de su vida, más vale que uno identifique bien de dónde vino. No vaya a ser que uno ande posando de intelectual y ponga la frase de uno de esos gurús de la autoayuda. O bueno, igual y uno se considera intelectual por leer ese tipo de autores, pero más vale saber bien si fue él o ella quien dijo lo que yo estoy poniendo que dijo.

¿Y las de los amigos? Esas se me hacen todavía más importantes, primero porque me encanta tener amigos que son más inteligentes que yo y logran sintetizar una idea en una frase, y segundo porque me parece una falta de respeto no reconocerlos su inteligencia y hacer esa especie de robo intelectual. Pues eso, que a mi me parece que no citar es tratar de robar una idea y no reconocer que uno necesita pararse en hombros de gigantes para ver más lejos. Cuando eso pasa, uno puede terminar citando mal hasta a un personaje de ficción, como sucede en la foto de Gandalf que encabeza este texto ;).

GLM

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Retroalimentación.

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Tanto si te dicen que algo que hiciste les gusta o no les gusta, o te dicen el clásico: “está bien, pero…”, es más, el silencio también es una retroalimentación. El punto es entender qué es lo que nos están retroalimentando, pues muchas veces no es el trabajo en sí ni nuestra persona per se, y es que muchas veces es lo que provoca nuestro trabajo en esa persona que lo ve, lo lee o lo escucha, pero el problema es que muchas veces las personas no están acostumbradas a analizar esa parte y a ponerle palabras.

¿Cómo nos van a decir que se sienten cuestionados si eso lo asocian a algo negativo?, ¿cómo decir que les pusimos enfrente una pregunta que no habían contemplado y para la que no tienen respuesta?, ¿qué pasa si lo que hicimos confronta su visión del mundo? Bueno, si muchas veces hasta es difícil decir porque algo nos parece mal, quizá por eso es más fácil tomar parámetros de un tercero para aplicárnoslos, así hasta parece que no es que el que retroalimenta lo piense así, más bien es “la regla” o “escala” que está aplicando.

¿Y que pasa cuándo nos toca a nosotros retroalimentar a alguien sobre su trabajo?, ¿qué tan específicos somos?, ¿qué tan claro tenemos que en ese momento estamos siendo jueces y qué es lo que estamos juzgando? Cuando lo hacemos, ¿retroalimentamos la acción o a la(s) perona(s)?, ¿es para mejorar o para que algo no se vuelva a hacer?

Mientras más claro tengamos cómo se nos retroalimenta, cómo lo hacemos nosotros y sobre qué vamos a estar hablando y escuchando, es más fácil vivir este proceso. ¿Cómo sabes que una retroalimentación es efectiva?, sencillo, si se continúa haciendo lo que estuvo bien y se cambia lo que estuvo mal. Todas estas ideas son fáciles de decir y quizá también de comprender, el detalle está en practicarlas.

GLM

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Tu Inteligencia Puede Jugar en Tú Contra

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Si siempre encuentras explicaciones que dicen que todos los demás están mal y que tu eres una víctima de sus errores o los de las circunstancias. Si tu lógica parece infalible pero tus resultados no son los que deseas, o si sabes tanto que te quedas paralizado al contemplar todas las cosas que pueden salir mal. Entonces tu inteligencia está jugando en tu contra.

O si la has usado tantas veces para salirte con la tuya aún estando equivocado, porque siempre encuentras una excusa o el argumento perfecto para quitarte la responsabilidad o para echarle la culpa a alguien más, aunque te salgas con la tuya tu inteligencia está jugando ahí en tu contra. Y es que al final siempre hay y habrá consecuencias, las mentiras y engaños que haces a los demás y a ti mismo con tu maravillosa inteligencia terminarán dejándote solo, y entonces podrás tener toda la razón, pero probablemente no tengas mucha satisfacción.

Cuidado, porque tu inteligencia también te puede hacer tonto a ti mismo.

GLM

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Memento Mori

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Recuerda que morirás o recuerda que puedes morir, así es como se traduce Memento Mori, una frase que al parecer solía repetirle alguien de confianza a los generales victoriosos que entraban a Roma para que no se volvieran soberbios después de un triunfo.

Llegué a esta frase gracias al blog de Tim Ferris hace dos años aproximadamente, me hizo mucho sentido y para no repetirla tuitee algo así como: “comienzas a vivir cuando estás listo para morir”, a lo que un amigo que me sigue en esa red respondió con un mensaje directo preguntándome si todo estaba. Respondí que sí y le agradecí que estuviera al pendiente, y me quedé con la idea de cómo hablar de la muerte es algo complicado, sobre todo cuando tiene que ver con alguien cercano y querido.

¿Por qué será que nos es tan difícil el tema aunque es parte de la vida?

Curiosamente, después de ver la película de Logan regresé a este tema de la relación de la muerte y la vida, de cómo aunque mucha gente pensamos que simplemente cambiamos de plano nos sigue costando pensar en que tanto nosotros como nuestros seres queridos tendrán que pasar por ella. No, no creo tener conclusiones que iluminen la vida de nadie, pero me parece que más allá de asustarnos con morir o que alguien de nuestros seres queridos muera, sería bueno pensar en cómo podríamos llegar al final de esta vida de manera en que nuestras acciones sigan repercutiendo después de cambiar de plano existencial.

Quizá parece pretencioso, pero me parece que nuestras acciones siempre tienen mucho más impacto que el que vemos en primera instancia. No sé, pero quizá sería interesante vivir de forma tal que cuando lleguemos a la muerte podamos decir que ese momento es algo hermoso.

GLM

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La Profundidad de los Placeres Sencillos

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Un buen café por la mañana, una de esas conversaciones que se pueden tener en una sobremesa, el primer trago a uno de esos excelentes vinos de mesa que se toman con una gran compañía, una comida en compañía de nuestros seres queridos, abrazar a la persona que más quieres en el mundo, una película que te deja muy contento, triste o reflexivo. En fin, la lista de placeres sencillos de cada uno de nosotros puede ser infinita, bueno, espero que cada uno de ustedes pueda tener una varios de ellos y, sobre todo, espero que no se les pase ninguno antes de que sea muy tarde.

Ojalá que cada uno de nosotros pueda apreciar la profundidad que puede haber en las pequeñas cosas, que podamos apreciar y recordar ese momento en que pasó algo importante para una de nuestras relaciones, que podamos percibir en un sabor todo lo que hay en él y todas las personas que participaron para que éste fuera posible y cómo lo compartimos con una persona específica y esto lo hizo todavía más especial. Ojalá y nos demos cuenta de esos momentos que, quizá sin querer, experimentamos un momentáneo aleph.

GLM

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Guardar y Documentar.

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La mayor parte de las personas guardamos cosas. Muchas veces los demás pueden calificarlas como tiliches u objetos sin importancia, pero casi siempre conservamos aquello que está cargado de recuerdos, significados o incluso de posibilidades. Así, podemos preservar boletos de algún evento, piedras de un camino recorrido o un lugar al que se llegó, o cajas que sabemos que creemos que en algún momento utilizaremos.

Los investigadores, escritores y artistas varios a veces documentan, es decir, guardan pensando en que eso que están guardando podría un día pasar a la posteridad o ser parte de su legado. Bueno, algunos de estos personajes hacen esto así con toda la intención, algunos hasta piensan en cómo podrían hacer un documental de ellos y su carrera y aprovechar todo eso que ya guardaron. Unos más hasta le adelantan un poco y graban audios y videos precisamente porque saben que alguna vez serán reconocidos o famosos.

Yo pienso que son muchos más los que van guardando como personas normales, como parte de una institución, o simplemente para que luego la familia pueda entretejer recuerdos y en una de esas hasta tenga más comprensión de ellos como personas. Y entonces a todo eso le decimos documentación y hasta decimos que prueba un montón de cosas.

Claro que yo sólo estoy hablando de la vida cotidiana sin muchos sobre saltos, porque si pensamos en problemáticas sociales, en estados de derecho cuestionables o hasta en desapariciones forzadas, entonces sí hay que guardar con toda la intención documental como ejercicio de resistencia, pero este tema merece que lo trate con más profundidad y en una publicación aparte.

GLM

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¿Se Pueden “Desgastar” las Palabras?

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No sé si les haya pasado, pero yo he conocido personas que utilizan mucho una palabra y después de un momento de plática me he puesto a dudar de si sabe qué significa o, en otros casos, empiezo a sentir que la palabra la empiezo a ver más como una muletilla, hasta me parece que pierde peso. Por eso la pregunta del título, ¿será que hay palabras que podemos desgastar de tanto utilizarlas?

Siguiendo con la idea de la repetición excesiva, me he encontrado con personas que a todos los que van saludando o a quienes me van presentando les dicen que los quieren mucho o que me quieren mucho, y a lo mejor es que soy muy amargoso, pero después de un tiempo me termina pareciendo que pues al final no nos han de querer tanto o a lo mejor no quieren tan profundo.

También me sucede cuando escucho un rato a esos adolescentes de posición acomodada que dicen que odian todo, bueno, realmente dicen que odian todo aquello que no les gusta. Entonces me pregunto si la palabra perderá peso o si el odio ganará terreno. ¿Será entonces que a veces volvemos huecas a las palabras?, ¿o habrá palabras que podrán llenar contextos y discursos por simple repetición?

Qué pasaría si saboreáramos más lo que decimos, si pensáramos que tanto las palabras dulces, ácidas y amargas que digamos en algún momento es probable que tengamos que tragárnoslas. ¿Y si pensáramos que cada una de ellas tenemos que honrarlas? No sé, quizá es que a mi me gustan mucho las palabras y lo que hacemos con ellas. Comenzaré por cuidar más cuáles uso y cómo lo hago.

GLM

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Salas de Espera.

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Las hay de todas condiciones.

Las bien iluminadas y con sillones súper cómodos que tienen revistas actualizadas o transmiten programas de televisión por cable interesantes; todo esto al principio parece muy bien hasta que uno se da cuenta de que este contexto está armado con toda la consciencia del mundo de que uno tendrá que esperar bastante tiempo, de hecho, pareciera que la idea es que uno pierda la noción del lapso que transcurre entre que uno entra, se sienta y, luego de uno o dos episodios súper interesantes, es atendido.

Están las que son muy incómodas, tienen poca iluminación y que nada más tienen revistas que ya no se editan y hasta huelen un poco mal. El problema es que todo esto no quiere decir que uno esperará menos tiempo para ser atendido, al contrario, aquí lo que sucede es que ni si quiera se tomaron la molestia de pensar cuanto tiempo durará uno allí, total, si a uno le interesa pues seguramente estará ahí el tiempo que sea necesario.

Hay que hablar también de las salas de espera que están abarrotadas, esas en las que uno siempre encontrará más gente esperando y verá más gente entrar. Aquí además parece que hay una lotería para ver quién pasa primero, pues los que van llegando a veces pasan, mientras que hay unos que parece que saben que no serán atendidos pero a pesar de todo están ahí, mirando al horizonte como si se hubieran congelado en el tiempo. En estas, ayuda a pasar el rato pensar en cuál es el sistema de selección o sorteo del próximo a ser atendido.

Luego están también esas salas que nos dan cierta sensación de intimidad que invita a la reflexión. En esas, a uno se le puede ocurrir un nuevo camino a seguir en la vida, podemos hacer las pases con algún tema de esos escabrosos de nuestro pasado, pensar en cómo será la sala de espera del infierno o si éste es realmente una sala de estás en las que uno ve como pasan todos los demás, o hasta nos permiten pensar en cómo se tendría que hacer un estudio social de este tipo de contextos.

Ojalá y alguno de ustedes lea esto en una sala de espera. En una de esas y hasta me comenta de otras tipologías que ha encontrado.

GLM

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Terapeutas de Cuento XVIII. Falsas Dicotomías.

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Después de apagar el video de la sesión sobre la que quería que mi maestro me asesorara le dije: Ya no sé que es mejor, si trabajar con las ideas y las creencias de las personas o centrarme en las relaciones y los comportamientos que los contextos favorecen.

Mi maestro cerró el cuaderno de notas en el que atentamente había escrito varias notas mientras observaba la sesión en perfecto silencio, hizo una pequeña pausa en la que aprovechó para acomodarse los lentes y después me dijo:

-¿Qué te hace pensar que actúas en una u otra área? Es cierto que las intervenciones y las preguntas se suelen centrar en uno de los dos puntos de lo que en este momento mencionas como dicotomías, pero eso no quiere decir que una parte no toque a la otra. Muchas veces es más la teoría del terapeuta la que lo ciñe a uno u otro aspecto, otras es el estilo de la persona, pareja o familia, pero lo más importante para mí es no quedarse atrapado en lo que podría ser una falsa dicotomía, ¿por qué hacerlo? Si es por comodidad, con el tiempo sólo atenderás casos que respondan favorablemente al estilo que elegiste, pues esos casos tendrán mejores resultados y te irán refiriendo a más personas que tengan ese tipo de acercamiento a la vida. Si es por pureza teórica, ese tipo de casos terminarán por convencerte cada vez más. A mi me gusta más adaptarme a la situación y buscar soluciones diferentes a las intentadas, a veces me centro en la interacción y los comportamientos precisamente porque el problema se ha tratado de resolver en la dimensión de las ideas, las creencias y las palabras; otras, me centro en la manera en que las personas han encuadrado un comportamiento y busco como se pueden construir diferentes marcos de interpretación basados en lo que las personas piensan, dicen y hacen.

Hizo una pausa para tomar un poco de su café y después de saborearlo comentó:

-¿Has pensado en cambiar de lugar tu silla para que puedas captar con tu visión periférica tanto tu librero como el espejo unidireccional?

GLM

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Un Mes sin Azúcar Procesada. 2º Experimento del Año.

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Pensé que me sería mucho más fácil pasar un mes sin azúcar procesada, pero los primeros días tuve que pasármela preguntando y revisando etiquetas para verificar si aquello que iba a comer tenía o no azúcar. Además, me di cuenta de que muchos de los “antojos” o refrigerios que suelo comer entre comidas son precisamente de esos que tienen azúcar, algo que quizá no había notado porque suelo mantenerme en mi peso y por ello no suelo revisar qué es lo que como.

Después de una semana con el experimento, seguía quedándome a punto de comer algo antes de preguntar o revisar si tenía o no tenía azúcar, lo curioso es que hasta en el trabajo comenzaban a decir: “ah, no, no puedes comer de esto porque tiene azúcar, ¿verdad?”; lo bueno es que para evitar la tentación empecé a llevar algunas semillas al trabajo, lo que sirvió bastante bien y me ayudó a que superara la prueba más fácilmente.

Me encantaría decir que noté grandes cambios en un mes, pero la verdad es que no noté nada muy significativo, ¿será porque hice el experimento en un mes de sólo 28 días? Quizá. Esto me hizo pensar que probablemente haya experiencias de este tipo en las que valdría mucho la pena invertir más de un mes. Así que pasaré el resto del año evaluando si para el siguiente puedo pensar en experimentos que puedan tener más beneficios en mi vida diaria si los hago durante dos meses. ¿Alguna sugerencia?

GLM

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