Cultivar, construir y defender la Alegría. 11º Experimento del 2017

Alegría, un dulce mexicano

Alegría, un dulce mexicano

Este es el segundo año en el que decido hacer de Noviembre el mes de la alegría, algo que si no sonaba cursi se vuelve algodón de azúcar o melcocha cuando digo que esto se debe a que en éste cumple años mi esposa.

Una vez hecha la explicación de motivos para hacer semejante experimento, primero tengo que reconocer que no hice reporte de este experimento el año pasado, principalmente porque no hice una documentación precisa de lo que hice para estar alegre la mayor parte del mes. Como segundo aspecto, quiero señalar que esto de disciplinarme para estar alegre no es algo tan sencillo, en parte porque me es difícil mantener un estado de júbilo constante, y también porque el año ha estado bastante complicado y las dificultades no se hicieron esperar tampoco en este mes.

Teniendo el motivo para el experimento muy presente, ante las dificultades que se presentaban y los problemas que continuaban tomé una posición en la que buscaba defender la alegría, ahora sí que tomándome muy a pecho la idea de que esta boca es mía, es decir, que yo había decidido permanecer alegre a pesar de los pesares. Duré con esta modalidad un poco más de una semana, y en ésta la constante fue buscarle lo bueno a lo que pasaba, notando los momentos en que no estaba tan positivo y luchando por cambiar de estado emocional cada que no estaba como quería estar.

Me di cuenta de que la idea de defender la alegría implicaba una metáfora de lucha, que quizá esto influía en que me sintiera un poco cansado con el experimento, y decidí ver qué sucedía si más bien continuaba con la idea de construir la alegría. Lo primero que cambió fue que me centré en las supuestas piezas que me ayudan a estar alegre, en lugar de defender el estado cuando lo sentía amenazado. Las piezas que encontré (¿inventé?) fueron algunos hábitos que cuando mantengo me siento mejor, meditar, hacer ejercicio, estar bien hidratado y no tener hambre.

Al ver los buenos resultados con esta práctica, pensé que el cambio de metáfora había sido clave para tomar una posición más activa en esto de estar alegre, y me puse pensar si había otro cambio desde ese nivel abstracto que pudiera ayudarme a tener una perspectiva de mucho mayor previsión. Siguiendo este tipo de pensamiento llegué a la idea de cultivar la alegría, algo que implica ir más allá de hacer cada día algo para estar alegre y emprender también acciones que puedan ayudarme a estar alegre después, es decir, hacer cosas que me permitan cosechar alegría, algo en lo que estoy trabajando todavía y que está llevando a pensar en términos de 1, 2 y más años, de lo que seguramente escribiré después.

Llegado el final del mes pude ver que en esta ocasión tuve mucho más momentos alegres, y que en los últimos días había espacios en los que recurría a las 3 metáforas, defender, construir y cultivar. Es cierto, la alegría no fue constante, pero conseguí que estuviera más presente gracias a este experimento.

GLM

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Archivado bajo Cambio, Estilo de Vida, Experimentos, Motivos Personales, Psicología

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