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La Magia del Pensamiento…

12294888_10153764389491419_8485543017667513949_n… no es lo mismo que el pensamiento mágico. De entrada la idea les puede parecer algo extraña, y quizá en ello influya la imagen que encabeza mi publicación de hoy, pero permítanme explicarme.

Empecemos por la imagen, que la tomó mi Esposa el día de ayer por la noche. Si 1 dona tradicional cuesta 4 pesos y uno compra 6, en teoría uno pagaría 24 pesos; la “oferta”, que además dice “aprovecha!” (sic) dice: caja con 6 donas surtidas por 28 pesos. Nosotros compramos las 6 donas tradicionales y pagamos los 24 pesos, porque le dijimos al joven de panadería que eran 6 donas tradicionales y entonces no nos convenía la promoción. Espero que si alguien más compró sólo donas tradicionales, haya reparado en que la oferta no era lo más conveniente para él o ella, pues sabemos que si uno no le piensa, puede “caer” en ofertas que no son tales, de hecho, hay tiendas y comerciantes que le apuestan a eso, pues no somos tan racionales como nos creemos, y en ese sentido somos fáciles de “engañar” si no pensamos y analizamos con detenimiento los resultados de nuestros análisis y acciones.

Vamos ahora con el pensamiento, aunque para eso seguiré necesitando a la imagen. Cuando mi Esposa subió la foto a su Facebook, tuvo muchos comentarios, uno muy bueno decía: “Ah, pero tienes una caja”, a lo que se me ocurrió comentar a mi: “Y entonces uno se da cuenta que “pensar fuera de la caja”, te hace pensar en la caja”. Con el pensamiento pasa algo similar, para pensar “mejor” hay que pensar cómo piensa uno, y además ver los resultados que ese tipo de pensamiento nos da, si las acciones que llevamos a cabo son coherentes y congruentes con la que decimos que es nuestra forma de pensar, de lo contrario, por más que pensemos de manera positiva, digamos que pensamos estar bien, pero hagamos cosas que no nos ayudan a estar de eso modo, no lo conseguiremos. Y es que a veces se puede caer en lo que se llama pensamiento mágico, la idea de que sólo se necesita pensar las cosas para que sucedan. No es que me cierre a la posibilidad de la magia, así como tampoco me cierro a las ventajas de conocer ciertos “trucos” o hacks que ayudan a conseguir un objetivo, mantener un esfuerzo o cambiar algo que costaba trabajo hacerlo, pero sí pienso que una de las cosas más mágicas que pueden ocurrir, es “alinear” las intenciones, el pensamiento y las acciones.

GLM

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Dialogar/Discutir/Debatir.

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No son lo mismo y los usamos indistintamente. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), Dialogar es una plática entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos en busca de avenencia. El resaltado es mío y es buscando hacer énfasis en que bajo esta óptica, se supone que se dialoga para llegar a un convenio, conformidad y unión, que es lo que significa avenencia. Por otra parte, Discutir es tanto examinar atenta y particularmente una materia como contender y alegar razones contra el parecer de alguien. Una vez más el énfasis es mío, sólo que aquí es con el interés de mostrar que de acuerdo al diccionario, cuando se discute se alega, pero es examinando de manera atenta y particular lo que se está discutiendo. En lo que respecta a Debatir, la RAE lo define como discutir un tema con opiniones diferentes, y también señala que es luchar o combatir. Aquí, quisiera poner el énfasis en que después de luchar o combatir, se suele pensar en un ganador o perdedor.

Es cierto, “el diccionario no es la policía de las palabras” (Pérez-Reverte), pero siempre resulta útil nombrar de la mejor manera posible las cosas y buscar que entre los que están conversando, dialogando, discutiendo o debatiendo tengan un entendimiento más o menos compartido de lo que se supone están haciendo. Poniéndolo más fácil, hay discusiones entre amigos que, al no ser debate difícilmente van a terminar con un ganador, y ya que son entre amigos vale la pena tomársela a la ligera; aunque bueno, si los amigos son abogados o por lo menos hay uno, quizá haya un rato en el que se busque un ganador y al final todos terminen pensando que ellos tienen la razón. Si uno va a dialogar en pareja, pues habrá que buscar esa avenencia o convenio, y si no se encuentra a la primera a lo mejor vale la pena parar un momento el diálogo para que no se convierta en discusión o debate. A final de cuentas, sea diálogo, discusión o debate, siempre hay que poner en la balanza si el tema es trascendental, o si de verdad uno quiere entrarle a la dinámica que se está proponiendo, y hacerlo desde una posición empática, pues de este modo es más fácil escuchar y mantener así la posibilidad de seguir teniendo una relación constructiva con el o los compañeros de conversación.

GLM

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¿Piden Perdón los Líderes?

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Sea de un proyecto, un equipo, una empresa completa, ¿piden perdón los líderes? ¿Por qué me surge esta pregunta? Bueno, resulta que en los diferentes escenarios de trabajo en los que me desenvuelvo, me suelo encontrar con personajes que se definen a sí mismos como líderes, o por lo menos como estudiosos del liderazgo. Luego, éstos quieren que “su gente” desarrolle algunas habilidades asociados al liderazgo, o que se les instruya sobre lo importante que es ser líder, o bueno, que por lo menos sean mejores siguiéndolos a ellos, que sí son líderes, pero por alguna extraña razón no los obedecen.

Ante estos escenarios, suelo preguntar qué se ha intentado hacer, cómo ha funcionado esto. Entonces, aparecen estrategias que no se definieron bien, acciones que se abandonaron antes de analizar a detalle los resultados y hasta surgen recuerdos de pequeños esfuerzos que consiguieron ciertos avances pero se les dejó de dar de seguimiento. Cuando esto último pasa, pregunto entonces quién dejó de hacer el seguimiento o de promover eso que empezaba a dar resultados y ahí, muchas veces, es cuando el líder dice:  yo. ¿Tendría que pedir perdón el líder o esto amenazaría su liderazgo?, ¿bastaría con reconocer que se equivocó? A veces es posible retomar alguna acción que estaba dando buenos resultados, otras no. De una u otra manera, reconocer un error puede ser otra forma más de demostrar liderazgo.

GLM

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Las Buenas Intenciones.

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Pasa algo curioso con las intenciones, las buenas generalmente son las nuestras. Es decir, la gran mayoría de las veces que hacemos algo es con una buena intención, aunque no siempre tengamos el mejor de los resultados. Y bueno, si no tenemos el resultado deseado, pues resulta que la intención era buena y buscamos dejar en claro eso primero, antes de revisar si hubo algo que estuviera en nuestra responsabilidad que pudiéramos haber hecho diferente.

¿Y las malas intenciones? Pues esas son de los otros, y casi siempre que nos aclaran que actuaron con buenas intenciones o de buena fe, pues seguramente lo hacen para esconder sus “verdaderos” motivos, ¿o no? Después de todo, nosotros llevamos tantos años de experiencia, tenemos tanto conocimiento que, sabemos “leer” a la gente, ¿verdad?

¿Resulta un tanto absurdo leer los párrafos anteriores? Quizá un poco, ¿no creen? Lo interesante es que muchas veces son estilos de pensamiento que seguimos, y que luego llevamos a la acción, tengamos claras o no las intenciones de los demás, hayamos pensado con detenimiento y calma en las posibles consecuencias más allá de nuestras buenas intenciones. Ojalá y podamos juzgar menos las intenciones de los demás y excusarnos en nuestras buenas intenciones, a fin de cuentas, ¿no dicen que el camino al infierno está tapizado de buenas intenciones? Bueno, por lo menos tendré la intención de mantenerme vigilante en mi forma de pensar.

GLM

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Rendición de Cuentas VS Responsabilidad

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Mucho de lo escrito sobre la Rendición de Cuentas está hecho en inglés, y ahí se utiliza la palabra: Accountability para referirse a este término. Algunos autores señalan que, en inglés, la palabra generalmente está asociada a aspectos negativos, pues lo normal es que “se llame a rendir cuentas” a alguien que cometió un error o que fue “sorprendido” haciendo algo indebido. En una entrada de  The Trust Ambassador hacen comentarios muy interesantes y hasta proponen la palabra: Procountable para referirse a una forma proactiva y positiva de rendición de cuentas basada en retroalimentar lo bien hecho y lo mal hecho.

En español, se suele utilizar el término en cuestiones de gobierno u organizacionales, y también suele asociarse a aspectos negativos que tienen que ver con el combate a la corrupción o con el “castigo” a acciones específicas o, “por lo menos”, a una llamada de atención o un regaño. Es decir, el término no es muy positivo que digamos, y mucho de ello tiene que ver con que “rendir” “cuentas”  son palabras que tienen que ver con vencer y justificar. Lo curioso, es que tanto en español como en inglés el termino responsable se podría utilizar sin tener tanta asociación negativa, ¿por qué no se usa entonces?, ¿será porque de alguna forma hemos “desgastado” la palabra? No lo sé, pero sí me parece que valdría la pena revalorarla y hacer más por vivirla, cuidando que seamos “realmente” responsable por lo que hacemos y sus consecuencias, teniendo en cuenta que a veces también nos toca hacernos responsables de que no pasen ciertas cosas, y eso puede ser un poco más difícil. Pero eso, ya es cosa de otra entrada.

GLM

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Todas las Posibilidades del Silencio.

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Puede ser utilizado como agresión, el silencio que esgrimes como un muro dice en alguna canción Joaquín Sabina, puede ser visto como un recordatorio de la soledad e incluso saludarlo creyendo que es la oscuridad misma, como lo hicieron Simon y Garfunkel en The Sound of SilencePero también puede ser un espacio en el que uno puede “encontrarse a sí mismo”, como hacen los que practican la meditación, o puede incluso ser un espacio anhelado, como sucede con las mamás o papás que pasan toda una noche cuidando a un niño enfermo.

Quizá tiene que ver con la manera en que entramos en silencio. Probablemente tenga que ver también con la manera en que estamos con nosotros mismos. A lo mejor es que cada silencio es diferente, según las circunstancias y el contexto en el que se produce, de ahí que pueda haber silencios incómodos y otros que son maravillosos. ¿Qué pasa con el silencio en el trabajo? Pues, también comunica muchas cosas, y como en todas las versiones de la comunicación, puede ser susceptible a múltiples interpretaciones, buenas, malas y regulares; o mejor dicho, productivas, no productivas e “intrascendentes”.

En cualquiera de los casos, vale la pena preguntarse qué está comunicando uno con sus silencios y qué le pueden estar a uno comunicando con éstos mismos, y ante la duda, bien vale la pena romper el silencio con una pregunta. Sobre todo si esta es desde la curiosidad que invita a la conversación y a una mayor claridad, en vez de desde las suposiciones que generan un ruido ensordecedor ahí dónde el silencio pudo invitar a germinar a una bella idea.

GLM

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La Ilusión de la Comunicación.

¿¡!?

No, el día de hoy no me voy a poner a recitar esos puntos que todos creemos saber sobre la comunicación, ni siquiera aquel de: “es imposible no comunicar”. Pfff, se me salió, ustedes disculpen. El título de hoy surgió al pensar en todas las maneras en que alguien puede hacernos llegar un mensaje hoy en día, y cómo a pesar de esto no estamos más comunicados, ¿o sí? Vamos revisando las formas en que supuestamente nos podemos comunicar: Teléfono, teléfono celular o móvil, mensajes sms, mensajes por WhatsApp o Telegram, Twitter y sus mensajes directos, Facebook y su mensajero, y, el que ya parece todo un abuelo, el correo electrónico.

Quizá parte del problema es que algunos de los medios de comunicación “asincrónica”, los tratamos como si fueran medios de comunicación sincrónica. Es decir, formas de comunicarnos que no necesariamente están hechas para responderse en el momento, las usamos como si lo fueran. Es probable que el correo ya no se utilice tanto por algunas generaciones precisamente porque no se siente tan inmediato, y ahora sea más una forma de comunicación que parece hecha para dejar “evidencias” de que alguien dijo algo en un momento, o que no lo hizo. ¿Suena muy complicado?, a ver, ¿por cuál de los medios mencionados es más fácil comunicar una emergencia?, ¿por cuál es más conveniente tener una conversación “importante”?

Muchos estarán pensando en WhatsApp o alguna otra plataforma similar, pero, siendo sinceros, ¿cuántos de ustedes no han silenciado alguno de esos grupos en los que están? o, ¿cuántos de los que les envían mensajes por este medio utilizan bien los signos de puntuación? Y es que o se mandan un sin fin de chistes, cadenas, imágenes graciosas o hasta canciones, o se escribe como si no se tuviera la mínima idea de dónde va una coma, un punto o como si diera lo mismo usar una “q” y una “k”. Quizá es un síntoma de mi edad, pero sí me parece que este canal y sus formas de utilizarlo llevan fácilmente a malos entendidos; aún en su modalidad de mensaje de voz. ¿Los mensajes de Twitter y Facebook? Bueno, difícilmente serán un canal inmediato “real”, y todavía es menos probable que sea el mejor medio para comunicar urgencias o cosas trascendentales. ¿O sí lo son para ustedes?

Las llamadas telefónicas, a móvil o teléfono fijo, siguen siendo un medio rápido, relativamente confiable en el que contamos además con la inflexión de la voz, algo que le da más matices a la comunicación verbal y que proporciona más elementos para tener las cosas un poco más claras. Pero díganme, ¿por qué no utilizar más la conversación cara a cara?, sobre todo cuando podemos, sobre todo con quién nos importa, sobre todo con quiénes realmente nos queremos comunicar. Lo interesante es, que aún con todos estos medios, siempre quedará la pregunta de si “realmente” nos comunicamos.

GLM

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