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¿Cuánto Vale tu Café?

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No estoy preguntando por el precio de tu bebida en tamaño venti. Para empezar, cuando te ofrecen opciones de tamaño para tu café es muy probable que en ese lugar no se tenga tanto respeto por el grano con que lo preparan, el proceso de extracción o el trabajo que involucró el beneficio y el cultivo. Esos son los aspectos que tienen que ver con el valor de la taza que te tomas en la mañana o en la tarde, ya sea en tu casa o en una cafetería.

Y es que si en el lugar que compras tu café, ya sea preparado o en grano, te saben decir no sólo qué tipo de grano es y de qué región, sino qué tuvieron que hacer los productores para que llegara a ese local, puedes pensar en que el precio está relacionado con el valor que tuvieron para cuidar cada aspecto de la planta, de la cosecha, del secado, o de algún proceso particular con el que están experimentando.

Si encuentras un lugar así y además te pueden decir por qué le dieron el tueste que le dieron, cuánto se tardaron en perfilarlo y qué es lo que se puede obtener de ese café en un método de extracción específico, entonces aprécialo, porque quiere decir que ahí también están invirtiendo tiempo y esfuerzo para saber bien el por qué y para qué de lo que están haciendo. Si además te explican de manera amable y cuando se los solicitaste, entonces es uno de esos lugares que vale la pena atesorar, pues saben valorar tu tiempo y no te quieren atiborrar de información que no pediste.

Si a ti te gusta el café y además lo valoras, a finales de este mes saldrá a la venta un libro en el que intentamos mostrar muchos de estos aspectos qué están alrededor del café mexicano. Dame unos días más y te contaré un poco más al respecto.

GLM

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Esto No Es Una Plaza Pública.

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Tiene algunas características que la hacen parecer así. Aquí podemos platicar con nuestros amigos y familiares, nos cuentan o nos muestran historias, chismes y alguna que otra noticia o artículo que puede o no tener fundamento. Aquí podemos pasar nuestro tiempo de ocio observando o comentando lo que vemos.

Pero no, Facebook no es una plaza pública, es una red social en las que estamos y participamos voluntariamente y que, en sentido estricto, es una clase de espacio (virtual) privado al que nos invitan a pasar para que mientras platicamos, nos relacionamos o simplemente vemos, nos puedan vender algo y, al parecer, también estudiarnos como personas y sociedad. Es una mezcla entre panóptico y laberinto, entre cárcel y centro comercial, que muy probablemente no imaginó Jesús Ibáñez cuando escribió su artículo Madrid-2: dos ciudades a elegir, en el que comparaba una cárcel y un centro comercial que tenían el mismo nombre. En ese artículo, que recomiendo mucho leer, hay perlas como la siguiente:

“El capitalismo de producción programa nuestras actividades de producción (produce productores), el capitalismo de consumo programa nuestras actividades de consumo (produce consumidores).”

Todo esto viene a cuento porque en estos días ha habido mucho revuelo sobre algunos cambios que introdujo Facebook en las “historias” y noticias que nos muestra cuando entramos en esta red. Si uno lee el comunicado de Mark Zuckerberg, así como alguna de sus entrevistas y el comunicado del director de News Feed, pareciera que hay una buena intención detrás de estos cambios, la idea es privilegiar las publicaciones y las interacciones que tengan más sentido, algo que suena bien hasta que tomamos en cuenta que este mayor sentido se establece con base a sus parámetros.

Así que estos cambios sobre los que rápidamente se quejaron algunos mercadólogos, en parte con razón, a los que otros reaccionaron intentando adaptarse a esta nueva forma de vender en esta red social, pueden ser una manera de admitir su poder e influencia más allá de internet, una especie de mea culpa sobre una influencia que quizá no pretendían tener, como ser un medio que influyó de manera contundente en los resultados electorales de su país o el reconocimiento de que no debió asumirse como una plataforma para facilitar movimientos democráticos.

Quizá hasta sea una forma en la que intentan redimirse. Pero, ¿podrán hacerlo? Umair Haque, economista autor de The New Capitalist Manifesto, cree que no, pues para él la red social llegó a un callejón sin salida que la obligaría a cambiar la manera en que la red genera ingresos si es que en verdad quiere transformarse. Por otra parte, ¿los que participamos en ella queremos y podemos participar en este cambio?, a veces parece que sí, pero muchas otras no.

En ocasiones parece que preferimos espacios semiprivados o semipúblicos en los que esté sumamente normado cómo participar, en los que haya sobre todo gente como uno, y en los que podamos eludir la responsabilidad de estar ahí, pues no olvidemos que también nosotros tenemos que ver en lo que esta red se ha convertido, algo que Stevan Dojcinovic (editor en jefe del medio serbio independiente KRIK) reconoce que ha sucedido en su gremio:

“Nosotros, los periodistas, también tenemos algo de responsabilidad al respecto. Utilizar Facebook para llegar a nuestros lectores siempre ha sido conveniente, así que invertimos tiempo y esfuerzo para generar una presencia ahí, con lo que ayudamos a convertirlo en el monstruo que esa red es hoy en día.”

¿Qué pasa si Facebook no quiere cambiar realmente? Creo que en ese sentido la respuesta es más sencilla, nos podemos salir de ella. Después de todo, como bien señaló  Jesús Ibáñez:

“No hay regla de juego que asegure la libertad si no queda asegurada la libertad de cambiar de regla de juego.”

GLM

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¿Blue Monday?

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Muchos le han dado click y compartir a las publicaciones que señalan que el día de hoy, el tercer lunes del año, es el día más triste del 2018. Claro, todo esto según una fórmula matemática que se le ocurrió a quién sabe quién, quién sabe en dónde, y no se sabe hace cuanto. En resumen, se trata de una estrategia más para tener de que hablar (o escribir) y poder justificar porque ahora, cuando todavía podemos decir que va empezando el año, muchos se sienten tristes o “deprimidos” o, como dicen en inglés: they’re feeling blue.

Y es que por más que para muchos la tristeza y la depresión sean algo que están experimentando justo en esta época, por más que haya una correlación con los factores climáticos de esta temporada al norte del ecuador, esto no quiere decir que haya un sólo factor para sentirse de esta manera, con todo y que se pueda hacer una fórmula matemática para decir que esto es así. Estamos entonces ante una confusión más entre correlación y causalidad, entre explicación y justificación, algo que muchas veces nos sirve para quedarnos como estamos, aunque digamos que entendemos mejor las cosas.

No sé, pero me parece que deberíamos invertir menos tiempo en averiguar cuál lunes es peor que el otro, y más en procurar que nuestros lunes tengan mucho más sentido, aún si el trabajo que tenemos no nos encanta, o si la economía está difícil, o incluso si el frío y la oscuridad temprana nos bajan el entusiasmo. Mejor vamos viendo cómo hacemos que cada lunes nos acerque más a esas metas que decimos que queremos alcanzar.

GLM

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La Función de las Terrazas. Entre Libros y Revistas III.

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Me pareció un buen momento para retomar la idea de escribir lo que pretende ser una sección del blog, Entre Libros y Revistas. Es inicio de año y vale la pena intentar escribir sobre algún libro, o revista, que haya leído una vez al mes durante el 2018. Para este efecto que mejor que empezar con quien considero uno de los mejores psicólogos sociales de México, Pablo Fernández Christlieb, aunque probablemente para él le parezca mejor que se le presente como representante de la psicología colectiva.

En La Función de las Terrazas, el Dr. Fernández Christlieb presenta 50 ensayos en los que desmenuza los temas más variados desde su particular perspectiva que invita a prestar atención a lo cotidiano desde una mirada distinta, algunos decimos que más profunda o con mayor sentido, pues lo mismo te lleva a revalorar a la ropa vieja al considerarla como la que se refleja más el estilo de alguien y a veces hasta su época, o se burla de los creativos que se definen así mismos de esta manera por considerarlos poco originales y, sobre todo, muy poco innovadores.

Este es uno de los libros que de tan bien escritos se vuelven ligeros, aunque analice a detenimiento cosas que pueden parecer nimiedades para encontrar en ellas reflejos o símiles que indican como se organiza nuestra sociedad para bien y para mal. Si quieren divertirse y reflexionar, analizar y al mismo tiempo pasar un muy buen rato leyendo, este es un libro al que hay que acercarse. En una de esas y les resulta tan bueno que los lleva a sus libros teóricos que tienen un poco más densidad conceptual pero mantienen su amena escritura.

GLM

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Sabes que Pasó Navidad…

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En parte porque poco a poco van desapareciendo las luces de las casas que parece que entraron en la competencia de quién decora de forma más pintoresca, sí, esas mismas que empiezan a quitar los muñecos de nieve, renos y demás etcéteras que deben conseguir que su factura de luz suba al doble. Sí, también sabes que ya pasó Navidad porque tienes que pagar un montón de cuentas, ah, claro, y porque subiste de peso y al regresar al trabajo desearía dormir por lo menos un par de horas más.

Pero uno de los indicadores más claros de que pasó la época de los festejos, regalos y excesos, es que comienzas a ver que los árboles naturales de los que se enorgullecían tus vecinos aparecen en las banquetas o, como me sucedió a mí hoy, justo en el lugar en el que estacionas el coche en la calle. Lo más interesante de todo esto, es que por más que preguntamos el árbol en cuestión no era de nadie, y sólo una vecina comentó que lo había visto el día anterior en otra casa, en la que por supuesto dijeron que no era de ellos. ¿Un milagro tardío de Navidad? No, sólo una muestra de que ya pasó y de que aquello de: “paz en el mundo a los hombres de buena voluntad” fue una bonita frase que no alcanzó a llegar siquiera a los propósitos de año nuevo.

GLM

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Los Divertidos Grupos de WhatsApp

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De los grupos de WhatsApp a los que pertenezco, sólo 3 no están en modalidad silencio. Antes de que alguno de los que me tienen en grupo de estos se ofenda, tengo que decir que yo entiendo esta herramienta como un medio de comunicación asincrónico, es decir, lo responderé en cuanto tenga un momento para hacerlo, pues entiendo que muy pocas personas buscarán establecer por ahí una conversación urgente o, incluso relevante.

Sí, sé que mucha gente la utiliza como herramienta de promoción y venta, pero para mí eso es spam en estado puro o casi. ¿Por qué me mandan una promoción de un producto o servicio sin que yo lo solicite?, me parece como aquella práctica de aventar volantes mediante avionetas en una ciudad, ¿de verdad vale la pena emplear recursos en algo así?

Es cierto que los grupos de padres y madres de las escuelas tienen una categoría aparte, quizá el 5% de lo que en ellos se escribe es información relevante y terminan siendo un excelente material para un estudio sociológico o, por lo menos, para reírse un poco de cómo podemos ser aquellos que se supone que debemos enseñarle a nuestros hijos cómo comunicarnos.

Los grupos de amigos de sólo hombres son todavía más interesantes. En estos, el 70% de la temática tiene que ver con material que va de lo erótico a lo pornográfico, pasando por los albures con tintes homoeróticos que muy pocos parecen notar, o que quizá son una especie de válvula de escape que utilizan los que más reprimen su parte femenina. Un 10% del contenido son agresiones o burlas que se utilizan para mostrar cercanía y generar pertenencia, es decir, al que no le decimos nada no lo queremos o lo respetamos mucho, y el que no aguanta no pertenece a este grupo. Un 10% más tiene que ver con algún deporte, casi siempre el fútbol, y generalmente es un tema que da pie para que surjan una vez más las agresiones antes mencionadas. El 10% restante se utiliza para tratar de ponerse de acuerdo en algo y termina pareciéndose mucho a los grupos de padres y madres de la escuela de los hijos.

¿Por qué no me salgo de estos grupos? En parte porque me divierten, también porque en todos ellos hay gente que aprecio, aunque a veces me enfade o me desespere un poco, ya sea porque se promocionan, comentan cosas que no vienen al caso o porque sólo saben mantener sus relaciones molestando un poco a aquellos que quieren. También me quedo en ellos porque a veces no me organizo lo suficiente para ver a sus integrantes y, después de todo, también soy parte de los que muchas veces no tienen otra forma de recordar que se puede contar con nosotros más que con una burla o una ironía.

GLM

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Conversaciones Difíciles.

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Muchas veces las evitamos, y en gran parte lo hacemos porque las suponemos más difíciles de lo que terminan siendo. En ocasiones involucran algo que queremos pedir y que creemos que será difícil que nos lo concedan. Otras tienen que ver con algo que queremos que admita la otra persona y, por experiencias previas, “sabemos” que no lo hará. Además, algunas de estas conversaciones son difíciles porque los que tenemos que reconocer algún error somos nosotros mismos, o porque intuimos que nos dirán o preguntarán algo que no queremos escuchar o responder, es más, puede que sea algo para lo que ni siquiera tenemos respuesta.

Hay que decir que están también aquellas en las que las emociones presentes son las que las vuelven más complicadas, esas en dónde lo que pesa es más que el tema. ¿Qué me dicen de aquellas que ya no se quieren tener por la relación con la que se tiene con una persona en específico? En esas pareciera que, diga lo que diga nuestro interlocutor, así sea una apreciación sobre el clima, se considerará algo difícil porque “siempre” dice algo contrario a nuestra manera de ver el mundo.

Cualquiera que sea el caso, las conversaciones difíciles se van enredando más mientras más se postergan, en gran parte porque las vamos teniendo tanto en nuestra mente, las imaginamos tan vívidamente, que ya no vemos manera de que algo bueno pueda salir de ellas. Y lo curioso es que cuando las tenemos, a veces por una mera cuestión de azar, de pronto escuchamos bien lo que está pasando, tanto lo que nos dicen como lo que decimos, y nos damos cuenta de que algo bueno puede salir de esa conversación, incluso si se convirtió en discusión. La cuestión es precisamente la escucha, pues cuando ponemos el énfasis en ella no hay conversación difícil de no sea productiva para todos los involucrados.

GLM

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Volver a Empezar…

Ciclos

Las veces que sea necesario, bueno, las veces que podamos hacerlo, pues habrá algún momento en el que ya no sea posible y, si hicimos algo bien, quizá esto no nos resulte triste o un problema. Sí, es cansado y muchas veces no nos sentimos preparados para hacerlo. Pero, vamos, ¿cuántas cosas hemos llegado a hacer que pensamos que no era el momento o que no estábamos listos para enfrentarlas?

Ahora bien, quizá habría que plantearse si vale la pena reiniciar un ciclo si un nuevo comienzo o una continuación ya nos parece muy cansada. A veces hay que terminar con algunas prácticas, rutinas y hasta relaciones que vuelven a empezar por alguna de esas cuestiones cíclicas en las que nos metemos o con las que medimos nuestras vidas.

Alguna vez escribí de la ventaja de pensar en ciclos, y aunque sigo pensando que es muy útil tener en mente esta idea, sí me parece muy importante tener en cuenta que hay ciclos a los que vale la pena ponerle un fin. Es más hay algunos que incluyen la terminación como una manera de marcar que hiciste bien las cosas, como el de la escuela, que cuando uno termina se gradúa y entonces se da cuenta de que hay que seguir aprendiendo aunque a uno no le den un diploma.

Si mañana reinicias actividades, disfrútalas. Quizá te falta menos para estar en ese ciclo, quizá pronto llegue tu graduación. Recuerda que de todos modos seguirás aprendiendo, y que a veces hay ciclos que creías que ya querías que terminaran y hoy todavía los extrañas.

GLM

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Confesiones de un Lector.

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Hola, soy Gustavo y me gusta mucho leer. Me gusta mucho leer de varios temas, ficción, cuento, novela, negocios, divulgación científica, deportes, biografías, en fin, termino leyendo de varias cosas tanto si el título del artículo o libro me llama la atención, como si el tema ha despertado algún interés en mi.

¿Leo mucho? No sé, leo lo que alcanzo a leer. Más bien, aquello que me doy tiempo para leer o, incluso, aquello que me resulta tan interesante que hace que le “robe” tiempo a alguna otra actividad. Sí, una de mis formas de procrastinar es leyendo, y a lo mejor es por eso que no me gusta decir que leo mucho. Lo curioso es que me genera bastante desconfianza cuando alguien se autodefine como un gran lector o hasta cuando dice que es un amante de los libros, aunque debo confesar que cuando esto sucede casi siempre les pido alguna recomendación para ver hacia dónde me envían, pues después de que me dicen un título o autor les pregunto por qué me lo recomiendan.

Cuando me dicen que alguien como yo tendría que leer ese libro, o cuando me dicen que es indispensable para una persona que se dedica a lo que yo me dedico, procuro profundizar en sus definiciones de mi persona y de mi profesión y actividades. Si me divierte, me interesa o me plantea algo interesante, busco el libro o artículo, si no, pues no.

A mi casi no me gusta recomendar libros, me parece algo muy personal y necesito conocer o convivir bastante con alguien para poderle sugerir alguno de los libros que me gustó. Eso sí, evito recomendar libros de autoayuda, sobre todo cuando alguien está en consulta conmigo, de hecho cuando esto sucede prefiero señalar una novela o incluso algún cuento, pues me parece que las ficciones ayudan mucho más que la gran mayoría de las recetas que están publicadas bajo el estandarte de la autoayuda. Digamos que pienso que los buenos libros siempre ayudan, aunque no se lo propongan.

Suelo tener libros por leer,  a veces tantos como los temas que me llaman la atención. En ocasiones priorizo aquellos que me van a ayudar a alguna de mis actividades, y lo más divertido es que hasta con esos me termino divirtiendo. Además de confesar que hay libros recomendados que ni siquiera he buscado, hay otros libros que me han regalado y no he pasado de la página 60, vamos, algunos de ni de la 20. Sí, están en la lista de libros por leer, pero tampoco me apura mucho hacerlo.

También hay muchos libros que me prestaron y leí, los regresé y tengo en la lista de libros por comprar. Sí, hay por lo menos 5 libros que me prestaron, leí y no regresé. No te preocupes, si tu me prestaste algún libro no es el caso, lo que pasa es que se me ha olvidado dártelo.

Confieso que me cuando me acuerdo de lo que he leído, casi siempre me cuesta más trabajo escribir, y a veces prefiero platicar un poco de eso ante la terrible sensación de que nunca podré igualar algunos de esos textos que me siguen manteniendo en este maravilloso vicio que es leer.

GLM

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El Derecho a Cambiar de Opinión.

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Humberto Maturana tiene alguno años señalando que, para él, es importante que se incluya dentro de los Derechos Humanos Universales el de cambiar de opinión. Parece una idea muy simple, y quizá lo es, después de todo esto de cambiar de opinión es muy lógico si a uno le faltaba información, o si algo que creía que era de una forma resultó ser “realmente” de otra, o bueno, si uno se da cuenta de que su opinión estaba equivocada lo ilógico sería no cambiarla, ¿o no?

La cuestión es que no nos es tan fácil cambiar de opinión, más bien hay temas en los que nos es más complicado que en otros, y claro, también hay edades, momentos y personas con las que admitir que hemos modificado lo que opinábamos con relación a un tema lo consideramos ahora equivocado, incompleto o simplemente ya no nos satisface. Incluso hay ocasiones en las que vemos con malos ojos a aquellos que han cambiado de opinión, hasta les tenemos apodos, les decimos veletas, indecisos y hasta pusilánimes por dejar de pensar como pensaban antes.

¿Y qué me dicen si el cambio se da en una creencia?, ahí sí tenemos más apelativos y hasta insultos para dar y repartir rápidamente, muchas veces sin analizar antes el por qué, cómo y qué implica para alguien modificar una creencia. Digo, en el para qué generalmente encontramos o, más bien, inventamos alguna oscura intención, conspiración y hasta una coerción para el cambio de creencia. ¿No habíamos dicho que el cambio era bueno?, ¿cuándo conviene cambiar de opinión?, ¿y de creencias?

¿Será que el problema se da cuando el cambio aleja a la persona de aquello que nosotros opinábamos, pensábamos o creíamos?, ¿o cuando el cambio modifica la relación que teníamos con la persona? No sé, yo pensaba hacer un post muy largo al respecto, pero cambié de opinión, de momento prefiero plantearme estas preguntas y, por qué no, también preguntarte, ¿ha habido algo en lo que en el último año has cambiado de opinión, forma de pensar o creencia?, ¿qué impacto tuvo esto en tu vida? Quizá con esta información se pueda armar la continuación de esta publicación.

GLM

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