Archivo de la categoría: Ecología

Armonías.

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En la música se habla de armonía cuando combinan sonidos que siendo diferentes, al sonar al mismo tiempo dan la sensación de que van unidos. Desde la estética, armonía es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo. En los sabores, la armonía se da cuando no hay un sabor que sobresale por encima de otro y la combinación es tan agradable que llega a tocar varias de las distintas papilas gustativas de forma agradable. A veces también hay armonía en los negocios, cuando una idea, un producto o un servicio se llevan a cabo con el cuidado necesario para que además de cumplir su función, puedan hacerlo en un contexto de respeto para quienes lo hacen y quienes se benefician de ello; cuando encuentran el medio exacto para exponerse y entregarse, y cuando además de todo esto forman parte integral de una comunidad. Lo he visto con algunas cafeterías que respetan el grano, a quienes lo producen y a la tierra en la que se cultiva; también en algunas cervezas artesanales, que producen en serio y no en serie, que hacen énfasis en el sabor y no buscan nada más embriagar y aficionar a la gente; también lo he visto con algunos productores y comercializadores de vino de mesa que son conscientes de toda la historia que hay en cada tipo de uva, en cada región y en el hecho mismo de cultivar la uva y producir el vino.

Al parecer, estas armonías se dan cuando se entiende que es importante un equilibrio entre el campo y la industria, cuando se entiende que no son lo mismo pero pueden interactuar de manera respetuosa, cuando hay un compromiso con la sociedad en su conjunto, con las comunidades que producen, quienes comercializan y quienes consumen. No, no es que se trate de un “simple” ganar-ganar, es algo que va más allá de eso, algo que se parece al vivir-vivir, convivir y colaborar.

GLM

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Utilizar metáforas del Campo.

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No es que no se utilicen, después de todo muchos decimos que con buen trabajo se siembra más trabajo, o que las propuestas de proyecto es sembrar, aunque no siempre se coseche o a veces la coseche tarde un poco más. Quizá así sería más fácil hablar de crecimiento orgánico y cultivar relaciones. Podríamos también entender mejor los ciclos y las estaciones, y en una de esas entenderíamos que así como hay árboles que tardan en llegar a su madurez productiva, así hay negocios que requieren de más tiempo que otros, y probablemente cuidaríamos más de sobre explotar los negocios, las relaciones y el esfuerzo de la gente. El problema puede estar en que para esto tendríamos que estar más cerca del campo y entender mejor a la tierra. Bueno, a lo mejor esto también es parte de la solución.

GLM

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Extensión y Grandeza…

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… no son la misma cosa, aunque pudieran utilizarse como sinónimos. Me explico un poco más. Después de pasar un poco más de 9 horas en carretera y de recorrer más de 700 kilómetros, que no son ni de cerca la extensión de mi país, me pregunto por qué hay veces en las que no reflejamos la grandeza de éste en cada uno de sus rincones. No quiero que se piense que digo que mi país no es grande, además de extenso. Más bien quiero decir que a veces olvidamos que realmente es ambas cosas, sobre todo cuando nos comportamos con una mentalidad de escasez y no compartimos lo que tenemos, como cuando nos molesta ser un lugar de tránsito para muchos migrantes. O qué me dicen cuando convertimos la calle en un lugar sólo para los autos, como si no fuera suficiente para autos y personas.

¿Será que a veces somos nosotros los pequeños? No sé, después de tanto tiempo conduciendo me surgió esta duda.

GLM

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Futuros Ancestros.

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Hayamos decidido, o podido, reproducirnos o no, somos futuros ancestros. Bueno, a menos que sigamos empeñados en no cuidar el mundo, que a fin de cuentas es una forma de acabárnoslo. ¿Qué pasa si ubicamos y asumimos nuestra responsabilidad como ancestros?, me parece que una de las implicaciones es pensar cómo seremos recordados, no como individuos, sino como generación de un país, como humanos de una época específica, como co-responsables de lo bueno y lo malo que vivirán los siguientes inquilinos de este planeta, o los futuros inquilinos de planetas distintos si pensamos que es inevitable que vayamos a otros para sobrevivir como especie.

Al parecer nos falla el pensamiento a largo plazo, quizá porque llevamos mucho tiempo viviendo en una cultura que apoya más las gratificaciones inmediatas e individuales, quizá porque es difícil creer que nuestras acciones pueden tener impacto más allá de nuestros círculos sociales inmediatos, caray, a veces dudamos de que nuestras acciones tengan realmente un impacto. Afortunadamente hay gente que está llamando la atención sobre este tema desde la agrupación The Long Now Foundation, y no sólo escribiendo, sino llevando a cabo acciones que muestren esto hoy y en futuras generaciones, ¿como cuáles? Pues nada más y nada menos como un reloj que siga funcionando por los próximos 10,000 años, “simplemente” para que si la montaña en la que lo están construyendo sigue en pie en esas fechas, alguien pueda ver que un grupo de personas (¿seres?) hicieron algo pensando en ese intervalo de duración. Quizá a ustedes esta idea del reloj en la montaña les parezca una locura, o incluso algo bastante tonto, pero a mi me hace pensar en el impacto que puede tener una acción más allá de la consecuencia inmediata. ¿Qué tipo de ancestros les gustaría ser?, ¿qué les gustaría diseñar que pudiera ser encontrado dentro de 10,000 años?

GLM

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Reflexiones sobre la Tristeza de una Osa Polar.

Osa Polar. Foto de Periódico El Informador

Regresa el tiempo de calor a mi ciudad, Guadalajara (Jalisco, México), y vuelven a escucharse y leerse los comentarios sobre la tristeza que se ve en la osa polar que habita en el Zoológico local. Mientras que en la plataforma change.org se solicitan firmas para que se traslade a este oso a un lugar con un clima más favorable, el Zoológico informa en sus redes sociales que Ágata, así se llama la osa, tiene todas las atenciones necesarias para asegurar su salud. En ambas publicaciones se presentan comentarios a favor y en contra de cada una de las posturas y se presentan señalamientos sobre lo equivocada que está la postura de los que no piensan igual que cualquiera de los opinantes.

Yo, porque seguí de cerca un libro sobre el Zoológico de Guadalajara que elaboró Publicaciones Ilustra, sé que en la institución trabaja un equipo de apasionados por los animales, que buscan a toda costa el bienestar de los mismos con cuidados profesionales y, sobre todo, sumamente amorosos. Sin embargo, los zoológicos no dejan de parecerme una especie de refugio-cárcel-galería que construimos los humanos para cuidar-exhibir especies que nosotros mismos pusimos en peligro. Como bien dicen los del zoológico, muchas de éstas especies no se conservarían si no fuera por su trabajo, el problema es que seguimos sin hacer lo necesario para que las diferentes especies que protegen los zoológicos puedan reintegrarse a su hábitat, y algo todavía más grave es que no estamos haciendo lo necesario para recuperar los lugares en los que viven especies como el oso polar.

No me parece que el debate esté en sacar o no a Ágata del Zoológico de Guadalajara, sino más bien en qué podemos hacer para que haya más camadas de oso polar que nazcan en su hábitat y que éste no corra más el riesgo de desaparecer. ¿Tendremos que involucrar a proyectos como Xprize para buscar soluciones a problemas que parecen imposibles?, quizá es una buena opción, quizá además de esto nos ayude cambiar la mentalidad tipo “dueños de la tierra” a una en la que seamos responsables de su cuidado y conservación, como una especie más que tiene como manera de “pagar la renta” asegurar que esta casa de todos pueda seguir existiendo. De lo contrario, la tristeza de una osa polar se convertirá en el lamento humano por no haber hecho lo suficiente para favorecer a la existencia de todas las especies.

GLM

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