Archivo de la categoría: Identidad

Ser Comunidad.

Sí, ser uno mismo con todos los roles que uno puede jugar es muy bonito. De hecho, sí sólo jugamos un rol o nos quedamos en una sola faceta de las que podemos vivir nos podemos sentir bastante mal, y sobre valdrá la pena escribir en otra ocasión. Hoy quiere escribir un poco sobre la otra parte, la colectiva, la comunitaria, y es que hoy me la he pasado sintiéndome comunidad.

Primero desde mi familia, que si bien a ratos me aguanta, la mayor parte del tiempo me acoge, me nutre y me motiva, me da más de lo que me pide, aún con mis agobios. Después, desde los lazos de amistad que hoy me han dado muchas muestras de apoyo y que, cuando lo he necesitado, me han llamado la atención sobre algo que puedo hacer mejor o algún error. También desde lo laboral, que es una red que se teje distinto pues empieza desde lo profesional y poco a poco se va volviendo cada vez más profundo, dónde el compromiso de lo bien hecho se va relacionando con lo más personal.

Hoy me sentí comunidad, y recordé que cuando no siento esto puedo sentirme tan atorado como cuando no me siento yo mismo. Gracias a todos los que hacen esto posible, que me ayudan a conseguir cosas que a veces pienso que son irrealizables.

GLM

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Compartir.

Ideas, acciones e intereses, metas, también pueden ser metas, y éstas se vuelven más trascendentales cuando se unen a los valores. Si compartimos todo lo anterior junto con algo de pasión, entonces tenemos casi todo lo necesario para armar un gran equipo. ¿Qué falta?, por una parte el esfuerzo, pues sin él, sobre todo en tiempos de dificultades, va a ser difícil continuar cuando las cosas no salgan como las habíamos pensado. Y créeme, muchas veces será así. Por otra parte, falta amor, pues sin ese componente es muy difícil mantener todo lo demás por un período largo. Sí, quizá suena muy cursi, pero sin amor es difícil mantener equipos unidos.

Lo más interesante de todo es que cuando están alineados todos los aspectos anteriores, mientras más los compartes más tienes. ¿Qué no estás compartiendo con tu equipo?, ¿podría ser que lo falta es compartirte más? Vale la pena pensar en estas preguntas, más en un buen lunes.

GLM

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El Derecho a Cambiar de Opinión.

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Humberto Maturana tiene alguno años señalando que, para él, es importante que se incluya dentro de los Derechos Humanos Universales el de cambiar de opinión. Parece una idea muy simple, y quizá lo es, después de todo esto de cambiar de opinión es muy lógico si a uno le faltaba información, o si algo que creía que era de una forma resultó ser “realmente” de otra, o bueno, si uno se da cuenta de que su opinión estaba equivocada lo ilógico sería no cambiarla, ¿o no?

La cuestión es que no nos es tan fácil cambiar de opinión, más bien hay temas en los que nos es más complicado que en otros, y claro, también hay edades, momentos y personas con las que admitir que hemos modificado lo que opinábamos con relación a un tema lo consideramos ahora equivocado, incompleto o simplemente ya no nos satisface. Incluso hay ocasiones en las que vemos con malos ojos a aquellos que han cambiado de opinión, hasta les tenemos apodos, les decimos veletas, indecisos y hasta pusilánimes por dejar de pensar como pensaban antes.

¿Y qué me dicen si el cambio se da en una creencia?, ahí sí tenemos más apelativos y hasta insultos para dar y repartir rápidamente, muchas veces sin analizar antes el por qué, cómo y qué implica para alguien modificar una creencia. Digo, en el para qué generalmente encontramos o, más bien, inventamos alguna oscura intención, conspiración y hasta una coerción para el cambio de creencia. ¿No habíamos dicho que el cambio era bueno?, ¿cuándo conviene cambiar de opinión?, ¿y de creencias?

¿Será que el problema se da cuando el cambio aleja a la persona de aquello que nosotros opinábamos, pensábamos o creíamos?, ¿o cuando el cambio modifica la relación que teníamos con la persona? No sé, yo pensaba hacer un post muy largo al respecto, pero cambié de opinión, de momento prefiero plantearme estas preguntas y, por qué no, también preguntarte, ¿ha habido algo en lo que en el último año has cambiado de opinión, forma de pensar o creencia?, ¿qué impacto tuvo esto en tu vida? Quizá con esta información se pueda armar la continuación de esta publicación.

GLM

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La Gente.

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Cuando decimos: “la gente” normalmente quedamos fuera de la frase como por arte de magia. A veces lo hacemos para diferenciarnos de los demás, que nomás son gente y no tienen nombre y apellido como nosotros, “ya ves cómo es la gente”. Otras es para escudarnos en multitudes que justifican nuestro punto de vista, “la gente está a favor de X”. Y unas pocas más para ser lo suficientemente vagos como para diferenciarnos o diferenciar sin sonar tan duros o críticos, “es que hay de gente a gente”.

De una u otra forma, me parece que hablar o escribir de esta manera es un intento de ser un narrador omnisciente en la vida de los demás, algo así como agarrar una postura en la que aún con un error siempre se tiene la razón, o por lo menos no se le concede a la gente. Seguramente no es algo muy consciente, quizá quien usa este tipo de comunicación termine diciendo que nada más son cuestiones de semántica o algo así, probablemente muchos simplemente lo lean y digan: “pues sí, así hay gente”.

GLM

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Cuestión de Estilo.

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“El estilo es la incorrectitud que “pule y da esplendor” a lo que se habla o escribe.”

Pablo Fernández Christlieb.

Uno puede escribir como habla y hablar como escribe y no por eso sonar o leerse “bien”, y es que no siempre se tiene claro lo que se quiere decir, cómo decirlo y qué medio utilizar. Tanto en la plática como en la escritura esto se nota en el uso de muletillas, en la falta de claridad, el exceso de palabras y en el uso de términos que aunque pueden estar correctos suenan o se leen forzados.

Si uno quiere hacer algo más que transmitir una idea, es decir, si uno busca mover a la acción, convencer, mostrar, argumentar o hasta hacer sentir algo a quien nos escucha o lee, lo mejor es que uno encuentre su voz y pula su estilo, que tenga claro el medio y contexto en el que quiere desempeñarse y, en la medida de lo posible, que evite la pretensión de sonar o escribir como alguien más.

Aunque bueno, todos empezamos queriendo escribir o platicar como alguien, y sólo los que más practican llegan a desarrollar su estilo propio. “Sólo” se necesita tener claro qué es lo que se quiere decir o provocar y desarrollar una o varias formas de hacerlo. Ojalá y haya más gente que lo logre y menos que vayan por ahí posando como si tuvieran un estilo mientras todo lo que hacen es seguir las recetas de alguien más.

GLM

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Un Espacio para la Épica.

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Eso es para mí el deporte, un espacio en el que con esfuerzo, dedicación y disciplina se pueden superar obstáculos y dificultades. Es cierto, así se supone que es la vida, pero en ella la “receta” del esfuerzo no siempre fructifica y, además, pocas veces cuenta con el escaparate que ofrece el deporte, sobre todo el que se desarrolla a nivel profesional. Por eso me gusta investigar diferentes tipos de historias de distintos deportes, lo que termina provocando muchas veces que siga a los deportistas o equipos que las protagonizan.

De este modo he encontrado historias de éxito en situaciones difíciles, narraciones que hablan de redención, relatos de héroes caídos ya sea por alguna desgracia, adicción o porque el día que dejaron de actuar en público ya no supieron a ciencia cierta quienes eran, y  ejemplos de cómo se puede conseguir o perder algo con mucho o poco talento. También, me he dado cuenta de que al compartir lo encontrado y los relatos pueden darse 3 grandes tipos de reacciones:

  1. Interés por conocer algo que no se sabía o un aspecto que le da mayor profundidad a la persona, equipo o deporte en cuestión.
  2. Incredulidad. A veces porque no gusta ese deporte, otras porque no cae bien el equipo o un deportista específico que participó en la historia.
  3. Disfrutar el relato con mayor profundidad y a veces, cuando es bien contado y analizado, revivirlo y re-experimentarlo identificando nuevos detalles, disfrutando aspectos en los que no se había reparado y hasta saboreando las polémicas que nunca quedarán resueltas.

Espero seguir disfrutando de momentos inolvidables en distintos tipos de deportes, y estoy seguro que muchos los seguiré encontrando en el futbol que, como dije en una publicación de hace un tiempo, a mi me ha dado muchos aprendizajes. Por lo pronto, sigo sonriendo al volver a ver los resúmenes del partido del Barcelona VS PSG, con todo y la polémica, con todo y que me gustaría que algunas reglas de este deporte cambiaran y que tanto defensas y delanteros recurrieran menos a “mañas” y provocaciones. Hoy, prefiero seguir creyendo en este espacio para la épica y pensando cómo podemos contribuir los que queremos y disfrutamos de los deportes para que no sólo sean espejo sino también modelo de cómo se puede ser y estar en sociedad, como se puede competir, colaborar y sobre todo disfrutar y aprender.

GLM

 

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Mayorías

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Cuando trabajaba en el Centro de Estudios de Opinión de la U. De G., llegó a mí una frase que me causó mucha gracia en su momento:

“Si miro la inmensidad de las estrellas, soy un punto en el espacio. Si veo lo grande que es el mundo, soy un grano de arena. Si veo las encuestas, ahí soy el 20%”

Es cierto, no es muy graciosa, a lo mejor así es el humor de los opinólogos, encuestadores y anexos, pero sirve para ilustrar un poco cómo todo depende del punto de vista, y que se puede jugar bastante con los porcentajes para sustentar un argumento. Lo que me parece muy interesante es que muchas veces no se necesitan siquiera los porcentajes, basta con decir: “la gente”, o si se quiere ser más contundente: “la mayoría de la gente”. Utilizar el argumento de la mayoría es sumamente efectivo cuando uno se está dirigiendo a un grupo de personas que no está bien informado, y además puede generar gran atracción si el grupo o la persona a la que se está hablando puede verse beneficiada de ser parte de esa mayoría.

Esto de hablar por las mayorías, lo utilizan los publicistas y los políticos cuando faltan argumentos y se le quiere dar peso a un mensaje, pero también lo utilizamos sin darnos cuenta cuando queremos convencer sin tener nosotros mismos tanta información. Luego pasa algo curioso, llega un punto en el que después de ver muchos mensajes que hablan de mayorías uno se encuentra cómodamente fuera de ellas, ¿será esto algo bueno? No lo sé, pero me esto me recuerda a otra frase, ésta atribuida a Mark Twain:

“Cuando te encuentres del lado de la mayoría, debes hacer una pausa y reflexionar”

Así que, vale la pena reflexionar si utilizamos sin fijarnos el argumento de: “la mayoría”, si “caemos” en él o si estamos buscando “nuestra” propia mayoría, algo muy distinto que el bien común, pero eso ya es tema para otra publicación.

GLM

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Serás Juzgado.

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Por lo que haces y lo que no haces. Si lo haces de buenas o de malas y si tienes la mejor de las intenciones o sólo estás buscando sacar provecho. Además, lo que para algunas personas parecerá bueno, para otras será un acto tremendamente egoísta. Si hablas o escuchas, si tienes un fundamento o si estás diciendo lo primero que cruzó por tu mente. Sí, serás juzgado. Por la gente que no te conoce, por los que te han visto una o dos veces, por la gente con la que trabajas y con por aquellos para los que trabajas, por tus amigos, familiares, pareja e hijos. Serás juzgado. A veces al calor de una emoción, otras con el análisis de lo observado, unas más con lo supuesto, e incluso con lo que haces recordar a algunas personas. Serás juzgado como juzgas y, en ocasiones, de manera más dura.

Ahora que ya sabes que serás juzgado, que tienes esta certeza de que tus acciones y la falta de ellas serán calificadas, ¿qué te detiene a actuar?, ¿qué impide que hagas lo que te apasiona? Sobre todo si tú tienes claro que tu intención es buena, que estás haciendo tu mejor esfuerzo y que estás tomando en cuenta toda la información que sí tienes e incluso estás investigando para conocer algo nuevo. Cuida como juzgas y como te juzgas a ti mismo, porque de esa forma puede que actúes con más justicia. De cualquier modo serás juzgado, así que actúa (o no) con la mayor consciencia posible de tus actos y con la mayor responsabilidad de las repercusiones previstas y las imprevistas.

GLM

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Comparaciones y Constantes.

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Pareciera que dichos conceptos no tienen relación, pero a final de cuentas uno es el que relaciona o separa las ideas (y a las personas también), así que mejor empiezo el post antes de irme más por las ramas. Aunque se dice que las comparaciones son odiosas, comparar es una acción básica para el aprendizaje y el conocimiento, el problema está en hacer las comparaciones entre dos cosas que tienen distintas funciones o cuyos atributos son tan distintos que en el ejercicio de contrastar parecerá que uno está por encima del otro o es “en esencia” mejor. ¿Qué pasa cuando llevamos esto a las personas? Pues resulta que una puede quedar al final como mejor que la otra, sin que “realmente” lo sea, pues es precisamente el punto desde el que se hace la comparación lo que resalta unos atributos y deja otros de lado. Lo interesante es que no nada más hacemos esto con los demás, sino que también lo hacemos con nosotros mismos, y a veces comparamos nuestra situación o vida con la de otra u otras personas que están en un punto diametralmente distinto, o que han tenido un camino tan diferente, que la comparación no es tan pertinente.

Por otra parte, constante es aquello que permanece aunque todo lo demás cambie. Algunas constantes son famosas, como Pi (3.14159265359…), y además de permitirnos explicarnos muchas cosas, nos sirven para hacer cálculos, hacer funcionar algunas cosas e incluso solucionar problemas. Pero, también hay constantes que impiden el crecimiento o que sólo nos ayudan a explicar porqué las cosas permanecerán igual. Por ejemplo, eso pasa mucho con la idea de que algo “es cultural“, o con la idea de que alguien “es” de una forma y por lo tanto no cambiará. Cuando lo constante es que nos comparemos desde un punto de vista negativo, ya sea pensando en las habilidades, situaciones o en los bienes de alguien más, entonces no sólo armamos una fórmula para estancamiento, sino para que nuestro esfuerzo, motivación y dedicación disminuyan.

Ya que las comparaciones son inevitables, pues mejor hay que compararnos con nosotros mismos y desde esa perspectiva plantear que queremos que siga constante y qué no. Suena sencillo, ¿verdad?, la cuestión es que no porque sea sencillo, será fácil. Pero bueno, es bien vale escribirlo en otro post.

GLM

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Extensión y Grandeza…

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… no son la misma cosa, aunque pudieran utilizarse como sinónimos. Me explico un poco más. Después de pasar un poco más de 9 horas en carretera y de recorrer más de 700 kilómetros, que no son ni de cerca la extensión de mi país, me pregunto por qué hay veces en las que no reflejamos la grandeza de éste en cada uno de sus rincones. No quiero que se piense que digo que mi país no es grande, además de extenso. Más bien quiero decir que a veces olvidamos que realmente es ambas cosas, sobre todo cuando nos comportamos con una mentalidad de escasez y no compartimos lo que tenemos, como cuando nos molesta ser un lugar de tránsito para muchos migrantes. O qué me dicen cuando convertimos la calle en un lugar sólo para los autos, como si no fuera suficiente para autos y personas.

¿Será que a veces somos nosotros los pequeños? No sé, después de tanto tiempo conduciendo me surgió esta duda.

GLM

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