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Cuestión de Estilo.

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“El estilo es la incorrectitud que “pule y da esplendor” a lo que se habla o escribe.”

Pablo Fernández Christlieb.

Uno puede escribir como habla y hablar como escribe y no por eso sonar o leerse “bien”, y es que no siempre se tiene claro lo que se quiere decir, cómo decirlo y qué medio utilizar. Tanto en la plática como en la escritura esto se nota en el uso de muletillas, en la falta de claridad, el exceso de palabras y en el uso de términos que aunque pueden estar correctos suenan o se leen forzados.

Si uno quiere hacer algo más que transmitir una idea, es decir, si uno busca mover a la acción, convencer, mostrar, argumentar o hasta hacer sentir algo a quien nos escucha o lee, lo mejor es que uno encuentre su voz y pula su estilo, que tenga claro el medio y contexto en el que quiere desempeñarse y, en la medida de lo posible, que evite la pretensión de sonar o escribir como alguien más.

Aunque bueno, todos empezamos queriendo escribir o platicar como alguien, y sólo los que más practican llegan a desarrollar su estilo propio. “Sólo” se necesita tener claro qué es lo que se quiere decir o provocar y desarrollar una o varias formas de hacerlo. Ojalá y haya más gente que lo logre y menos que vayan por ahí posando como si tuvieran un estilo mientras todo lo que hacen es seguir las recetas de alguien más.

GLM

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Encontrar y Descubrir.

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Para encontrar algo es indispensable saber qué es. Suena tan obvio como impertinente es la pregunta: ¿dónde se te perdió?, pues de poder responderla eso que buscamos no estaría realmente perdido. Descubrir es hallar algo que se ignoraba o, por ponerlo de otra manera, destapar algo nuevo que no se sabía que existía, por eso es difícil descubrir algo, porque uno tiene que reconocer primero que había algo que uno ignoraba.

La distinción entre encontrar y descubrir es importante en muchos ámbitos, y es particularmente especial en todo lo que tiene que ver con las solución de problemas, pues muchas veces buscamos encontrar una solución cuando lo que se necesita es descubrir una. Esto es, a veces intentamos aplicar “soluciones tipo” o aplicar recetas para resolver un problema porque nos parece similar a alguno que ya habíamos resuelto, lo malo es que ese tipo de soluciones no siempre funcionan y en la expectativa de su funcionamiento solemos perder tiempo y recursos.

Por otra parte, descubrir una solución supone que esperemos lo inesperado, aunque suene a cliché, pues nos pide la apertura para notar algo distinto, sea una clave, un camino, o a veces una ausencia, como sucedió en el descubrimiento de la penicilina. Así que más vale tener cuidado e identificar si uno está en una búsqueda para encontrar algo o descubrirlo.

GLM

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Un Espacio para la Épica.

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Eso es para mí el deporte, un espacio en el que con esfuerzo, dedicación y disciplina se pueden superar obstáculos y dificultades. Es cierto, así se supone que es la vida, pero en ella la “receta” del esfuerzo no siempre fructifica y, además, pocas veces cuenta con el escaparate que ofrece el deporte, sobre todo el que se desarrolla a nivel profesional. Por eso me gusta investigar diferentes tipos de historias de distintos deportes, lo que termina provocando muchas veces que siga a los deportistas o equipos que las protagonizan.

De este modo he encontrado historias de éxito en situaciones difíciles, narraciones que hablan de redención, relatos de héroes caídos ya sea por alguna desgracia, adicción o porque el día que dejaron de actuar en público ya no supieron a ciencia cierta quienes eran, y  ejemplos de cómo se puede conseguir o perder algo con mucho o poco talento. También, me he dado cuenta de que al compartir lo encontrado y los relatos pueden darse 3 grandes tipos de reacciones:

  1. Interés por conocer algo que no se sabía o un aspecto que le da mayor profundidad a la persona, equipo o deporte en cuestión.
  2. Incredulidad. A veces porque no gusta ese deporte, otras porque no cae bien el equipo o un deportista específico que participó en la historia.
  3. Disfrutar el relato con mayor profundidad y a veces, cuando es bien contado y analizado, revivirlo y re-experimentarlo identificando nuevos detalles, disfrutando aspectos en los que no se había reparado y hasta saboreando las polémicas que nunca quedarán resueltas.

Espero seguir disfrutando de momentos inolvidables en distintos tipos de deportes, y estoy seguro que muchos los seguiré encontrando en el futbol que, como dije en una publicación de hace un tiempo, a mi me ha dado muchos aprendizajes. Por lo pronto, sigo sonriendo al volver a ver los resúmenes del partido del Barcelona VS PSG, con todo y la polémica, con todo y que me gustaría que algunas reglas de este deporte cambiaran y que tanto defensas y delanteros recurrieran menos a “mañas” y provocaciones. Hoy, prefiero seguir creyendo en este espacio para la épica y pensando cómo podemos contribuir los que queremos y disfrutamos de los deportes para que no sólo sean espejo sino también modelo de cómo se puede ser y estar en sociedad, como se puede competir, colaborar y sobre todo disfrutar y aprender.

GLM

 

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Mayorías

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Cuando trabajaba en el Centro de Estudios de Opinión de la U. De G., llegó a mí una frase que me causó mucha gracia en su momento:

“Si miro la inmensidad de las estrellas, soy un punto en el espacio. Si veo lo grande que es el mundo, soy un grano de arena. Si veo las encuestas, ahí soy el 20%”

Es cierto, no es muy graciosa, a lo mejor así es el humor de los opinólogos, encuestadores y anexos, pero sirve para ilustrar un poco cómo todo depende del punto de vista, y que se puede jugar bastante con los porcentajes para sustentar un argumento. Lo que me parece muy interesante es que muchas veces no se necesitan siquiera los porcentajes, basta con decir: “la gente”, o si se quiere ser más contundente: “la mayoría de la gente”. Utilizar el argumento de la mayoría es sumamente efectivo cuando uno se está dirigiendo a un grupo de personas que no está bien informado, y además puede generar gran atracción si el grupo o la persona a la que se está hablando puede verse beneficiada de ser parte de esa mayoría.

Esto de hablar por las mayorías, lo utilizan los publicistas y los políticos cuando faltan argumentos y se le quiere dar peso a un mensaje, pero también lo utilizamos sin darnos cuenta cuando queremos convencer sin tener nosotros mismos tanta información. Luego pasa algo curioso, llega un punto en el que después de ver muchos mensajes que hablan de mayorías uno se encuentra cómodamente fuera de ellas, ¿será esto algo bueno? No lo sé, pero me esto me recuerda a otra frase, ésta atribuida a Mark Twain:

“Cuando te encuentres del lado de la mayoría, debes hacer una pausa y reflexionar”

Así que, vale la pena reflexionar si utilizamos sin fijarnos el argumento de: “la mayoría”, si “caemos” en él o si estamos buscando “nuestra” propia mayoría, algo muy distinto que el bien común, pero eso ya es tema para otra publicación.

GLM

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Serás Juzgado.

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Por lo que haces y lo que no haces. Si lo haces de buenas o de malas y si tienes la mejor de las intenciones o sólo estás buscando sacar provecho. Además, lo que para algunas personas parecerá bueno, para otras será un acto tremendamente egoísta. Si hablas o escuchas, si tienes un fundamento o si estás diciendo lo primero que cruzó por tu mente. Sí, serás juzgado. Por la gente que no te conoce, por los que te han visto una o dos veces, por la gente con la que trabajas y con por aquellos para los que trabajas, por tus amigos, familiares, pareja e hijos. Serás juzgado. A veces al calor de una emoción, otras con el análisis de lo observado, unas más con lo supuesto, e incluso con lo que haces recordar a algunas personas. Serás juzgado como juzgas y, en ocasiones, de manera más dura.

Ahora que ya sabes que serás juzgado, que tienes esta certeza de que tus acciones y la falta de ellas serán calificadas, ¿qué te detiene a actuar?, ¿qué impide que hagas lo que te apasiona? Sobre todo si tú tienes claro que tu intención es buena, que estás haciendo tu mejor esfuerzo y que estás tomando en cuenta toda la información que sí tienes e incluso estás investigando para conocer algo nuevo. Cuida como juzgas y como te juzgas a ti mismo, porque de esa forma puede que actúes con más justicia. De cualquier modo serás juzgado, así que actúa (o no) con la mayor consciencia posible de tus actos y con la mayor responsabilidad de las repercusiones previstas y las imprevistas.

GLM

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La Amistad de los Libros.

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No es una amistad para los solitarios, creo que es una amistad que ayuda a escoger bien quien nos acompaña y nos enseña a estar con nosotros mismos. No es una amistad sencilla, pues hay libros que te dirán cosas que no esperabas escuchar y te harán sentir cosas que quizá no querías sentir en ese momento. No es unidireccional, pues no se trata sólo de recibir información o consumir historias, nos ayudan a crear historias relacionadas a lo que leemos o incluso paralelas a la trama y el universo en el que se desenvuelve el libro. Es una amistad que nos conecta con más libros y autores, que nos da cosas en común con personas que creíamos totalmente ajenas a nuestro estilo de vida o nuestra forma de ver el mundo, y quizá lo sean, pero cuando vemos que alguien está leyendo un libro que leímos, cuando sabemos que le gustó, o incluso cuando podemos tener una conversación para que nos cuente por qué no le pareció bueno o no tan bueno como a nosotros, entonces descubrimos una conexión distinta. La amistad de los libros difícilmente se deja, y cuando se vuelve muy profunda, no queda de otra más que empezar a escribir.

GLM

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La Vida como una Investigación

Enfocar la vida como una investigación, o como un experimento, o como dicen algunos de los que se dedican al software: “en beta permanente” puede ser un enfoque bastante interesante. Es cierto que si nos ponemos “puristas” tendríamos que señalar que hay diferencias entre los 3 estados mencionados, pero a lo que voy con este post es a la importancia de encarar la vida con el ánimo del experimentador y el del investigador, de tener en mente un objetivo claro y hacer aproximaciones sucesivas, o incluso en algún momento estar con la apertura de ver qué encontramos.

No quiero ser contradictorio y decir que intentemos mucho (ya puse un post sobre el intentar y el hacer), aunque bueno, ya Jesús Ibáñez señaló que el pensamiento vivo es un pensamiento contradictorio, sino que quiero plantear que es interesante y bastante útil tomar una postura de este tipo. Más allá del “a ver qué me encuentro”, está la posibilidad de encarar nuestras acciones con cierto método, o por lo menos darnos el tiempo de pensar y analizar cuál es el método que seguimos, o dicho de otra manera, tomar una “posición meta” con respecto a nuestras acciones y hasta con relación a la forma de pensarlas.

A lo mejor pareciera muy sencillo, pero muchos de los problemas que tenemos tienen mucho que ver con análisis del tipo: “qué pasa o qué resultados obtengo cuando hago tal”, o a veces con preguntas que parecieran más sencillas como: “¿para qué haces esto?” o “¿por qué haces eso?”, y que en ocasiones hechas en el momento correcto terminan re-enfocando totalmente aquello que en un momento dado nos parecía problemático.

Para tomar esta “posición meta” algo que puede ayudar mucho es llevar un diario, o una especie de registro de esas actividades que queremos analizar. Es importante decir que este hecho sería un buen primer paso, y que el segundo sería analizar y buscar patrones en nuestras acciones o pensamientos. ¿Suena muy complejo?, ¿tardado? A lo mejor, pero de verdad vale mucho la pena.

Muchas veces pienso que gran parte de la terapia y el coaching es investigación, saber qué preguntar, preguntarse, observar, documentar, hacer algo, evaluar los cambios, y seguir…

¿Qué piensan?

GLM

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