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Cuestión de Estilo.

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“El estilo es la incorrectitud que “pule y da esplendor” a lo que se habla o escribe.”

Pablo Fernández Christlieb.

Uno puede escribir como habla y hablar como escribe y no por eso sonar o leerse “bien”, y es que no siempre se tiene claro lo que se quiere decir, cómo decirlo y qué medio utilizar. Tanto en la plática como en la escritura esto se nota en el uso de muletillas, en la falta de claridad, el exceso de palabras y en el uso de términos que aunque pueden estar correctos suenan o se leen forzados.

Si uno quiere hacer algo más que transmitir una idea, es decir, si uno busca mover a la acción, convencer, mostrar, argumentar o hasta hacer sentir algo a quien nos escucha o lee, lo mejor es que uno encuentre su voz y pula su estilo, que tenga claro el medio y contexto en el que quiere desempeñarse y, en la medida de lo posible, que evite la pretensión de sonar o escribir como alguien más.

Aunque bueno, todos empezamos queriendo escribir o platicar como alguien, y sólo los que más practican llegan a desarrollar su estilo propio. “Sólo” se necesita tener claro qué es lo que se quiere decir o provocar y desarrollar una o varias formas de hacerlo. Ojalá y haya más gente que lo logre y menos que vayan por ahí posando como si tuvieran un estilo mientras todo lo que hacen es seguir las recetas de alguien más.

GLM

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2º Experimento del Año. Un Experimento Fallido.

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Bueno, en sentido estricto más que un experimento fallido, solamente le leí a mis hijas 10 de 29 días que tuvo el mes. Es cierto, no es ni el 50% del número de días que tuvo el mes, y no es por ponerle excusas a ese tipo de cumplimiento, pero además de que la carga de trabajo que he tenido ha sido bastante alta, la verdad es que este año también noté como la carga de estudio y de intereses de mis hijas ha aumentado. Con esto no quiero decir que ni ellas o yo no disfrutamos de los pocos días en los que hicimos coincidir nuestras agendas para darnos el espacio de leer juntos, al contrario, me parece que lo disfrutamos un montón y que es muy importante que terminemos este libro que estamos leyendo juntos, lo que quiero decir es que en esta ocasión los puntos de atención de cada uno de nosotros nos requieren mucha energía, bueno, por lo menos a mi, que no se trata de hablar por ellas, menos ahora que veo que no sólo tienen más ganas de defender sus intereses y su voz, sino que hoy tienen más argumentos y los saben articular de mejor forma. Quizá por esto mismo es que vale mucho la pena que sigamos teniendo este tipo de momentos de convivencia, sin aparatos electrónicos de por medio, con una historia que nos une y con un espacio que con todo y todas las ocupaciones, decidimos darnos los unos a los otros. Sin duda fueron pocos días, no queda más que procurar más de ellos aunque no se trate de un experimento.

GLM

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La Amistad de los Libros.

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No es una amistad para los solitarios, creo que es una amistad que ayuda a escoger bien quien nos acompaña y nos enseña a estar con nosotros mismos. No es una amistad sencilla, pues hay libros que te dirán cosas que no esperabas escuchar y te harán sentir cosas que quizá no querías sentir en ese momento. No es unidireccional, pues no se trata sólo de recibir información o consumir historias, nos ayudan a crear historias relacionadas a lo que leemos o incluso paralelas a la trama y el universo en el que se desenvuelve el libro. Es una amistad que nos conecta con más libros y autores, que nos da cosas en común con personas que creíamos totalmente ajenas a nuestro estilo de vida o nuestra forma de ver el mundo, y quizá lo sean, pero cuando vemos que alguien está leyendo un libro que leímos, cuando sabemos que le gustó, o incluso cuando podemos tener una conversación para que nos cuente por qué no le pareció bueno o no tan bueno como a nosotros, entonces descubrimos una conexión distinta. La amistad de los libros difícilmente se deja, y cuando se vuelve muy profunda, no queda de otra más que empezar a escribir.

GLM

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2º experimento del año. (Casi) Un mes leyendo a mis hijas todos los días.

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Pues sí, en este año de experimentos el del segundo mes no lo completé satisfactoriamente. De los 28 días que tuvo el mes de Febrero este año, 6 días no cumplí con el objetivo de leer todos los días a mis hijas. Sin embargo, en esos 22 días que sí leímos pudimos terminar un libro que teníamos pendiente desde hace bastante, “El Jinete del Dragón de Cornelia Funke”, un libro que si bien no es mi favorito de esta autora, sí es bastante bueno, sobre todo para niños y niñas entre 8 y 11 años. Si tienen hijos un poco más grandes, de esos que luego se clasifican como “jóvenes lectores”, les recomiendo ampliamente la Trilogía de Tinta (Corazón de Tinta, Sangre de Tinta y Muerte de Tinta), misma que tuvo una muy mala adaptación del primer libro y quizá ésta provocó que mejor se alejaran de una excelente autora, gracias a la que mis hijas aprendieron lo que era un epígrafe.

Lo mejor de todo este experimento fue retomar la complicidad que da compartir ficciones, algo de lo que hablé hace algún tiempo aquí mismo, y que no es otra cosa más que compartir historias que se convierten en marcos de referencia y puntos de conversación y hasta de argumentaciones para empatizar o no con algún personaje. Sin duda esto es lo mejor de leer junto con mis hijas, tener un espacio compartido desde la fantasía que se traduce al espacio compartido “real”. Otro punto muy bueno de este experimento fallido, fue que una vez terminado el libro tomamos el siguiente (El Hobbit), retomando una especie de tradición familiar que quizá permanezca si ellas llegan a tener hijos.

Sigue el año y siguen los experimentos, veamos cómo me va con el siguiente.

GLM

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El amor en los tiempos de Grey.

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Probablemente este post tendría más vistas si el título fuera: “el sexo en los tiempos de Grey”, pero si de por sí es demasiado coyuntural escribir de este tema el día de hoy, hacerlo desde el punto de vista del sexo es muy predecible. El libro no sólo tiene detractores, sino también sus defensores, yo no me considero ni lo uno ni lo otro, pero sí respeto mucho a alguien que consigue ganarse la vida escribiendo. Debo aclarar que no he visto la película pero sí leí el libro, pues resultó tema frecuente en la consulta femenina y uno tiene que estar más o menos enterado de que están hablando las consultantes, lo que me lleva a revisar libros, programas y otros temas tanto de la perspectiva femenina como masculina.

Siguiendo con la necesidad profesional de estar enterado de un variedad extensa de cosas, me puse a ver las reseñas de la película, y me llamó mucho la atención el post: “Estas son las frases más subrayadas de ’50 sombras de Grey’“, tanto porque según Amazon casi son las mismas en español que en inglés, como porque no están centradas en la parte sexual de la trama. Hasta cierto punto me parece lógico, pues aunque mucho del fenómeno del libro tiene que ver con una especie de “descubrimiento” light del BDSM, pienso que tiene más que ver con el manejo de las expectativas relacionales y amorosas. Probablemente muchos hombres nos podamos quedar con la idea de que siendo millonario es mucho más fácil seducir a una mujer, algo que puede tener un alto componente de verdad, pero no sólo se trata de eso sino de la seguridad que se le puede transmitir a una mujer, misma que puede llegar al punto de que ésta se preste a cumplir todas o casi todas las peticiones sexuales de su pareja. Así que, más allá del “descubrimiento” de que a las mujeres también les gusta el sexo puro y duro, está la cuestión de que hay un segmento importante de las mujeres que asocian la seguridad transmitida por un hombre con el amor, cosa que tampoco es un gran descubrimiento pero sí un buen recordatorio de que en esto del amor las expectativas juegan un papel importante, tanto en mujeres como en hombres.

Para mi este es el punto más interesante, en estos tiempos en los que puede se supone que corre de manera acelerada la información, ¿qué tanto han cambiado nuestras expectativas y definiciones sobre el amor? No creo que se trate de tener una sola definición para todo el mundo, sino de construir una en pareja e irla modificando conforme vayan cambiando las etapas de la vida que se van viviendo. Me parece importante revisar las distintas visiones de amor, pareja y sexo con las que convivimos y ser plenamente conscientes de si estamos repitiendo algo aprendido o “en verdad” estamos viviendo lo que nosotros queremos vivir. Pensando en el libro de las 50 sombras, estoy de acuerdo con Erika Lust en el sentido de que el libro no está tan bien escrito y repite en lo fundamental la idea de la mujer “salvada” por el príncipe azul; sin embargo, también pienso que si le gustó a tu esposa o pareja bien valdría la pena que lo leyeras o la acompañaras a ver la película, no sólo por la parte sexual sino por ver una de las perspectivas desde las que se analiza tu relación y tu masculinidad.

Ya veré la película y les podré decir bien si estoy de acuerdo o no con la idea de que está más hecha para producir risas que exitación, o si gustan luego podremos “platicar” de otros tipos de novela erótica o romántica y cómo también éstas van influyendo en nuestras expectativas, así como las canciones de amor y desamor, pues la cuestión es conversar y reflexionar. ¿Ustedes qué piensan?

GLM

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Oda a lo Sencillo.

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Las leyes de la simplicidad es uno de esos libros que si uno no ha escuchado con anterioridad de él o su autor, difícilmente lo buscará o lo tomará si lo ve en una librería. Otra reacción es que si se busca un poco sobre John Maeda o incluso se ve su conferencia en TED, nos quedemos con la idea de que su libro seguramente será sólo para diseñadores. Pues no, este libro es sumamente útil para aquellos a los que nos interesa el arte, los negocios, el diseño o simplemente buscamos algunas ideas que apunten hacia la simplicidad, o como digo en el título del post: lo Sencillo. ¿Por qué hago énfasis en la palabra? Porque pienso que el español nos permite diferenciar lo simple de lo sencillo, algo en lo que profundizaré en otro post.

El mismo diseño del libro predica con el ejemplo, puesto que el autor se fijó como meta tener “sólo” 10 leyes y hacer que estas quedaran en 100 páginas, no más no menos. A lo largo del libro podemos ver desde 10 ángulos distintos cómo se pueden tomar diferentes ideas para no ser ni redundante ni superfluo, y con base al aprendizaje llegar a eso que dicen que es la última y máxima sofisticación: lo sencillo, es decir, aquello que tiene la medida y la experiencia exacta en el momento adecuado.

Si creen que les serviría leer un poco sobre esto, 100 páginas nada más, es un libro que les puede servir bastante sin importar cuál es su campo de acción.

GLM

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De Ironías y Sarcasmos.

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Pocos conceptos se confunden tanto como la ironía y el sarcasmo. Quizá es porque a simple vista la frontera es muy delgada y pareciera que son exactamente lo mismo. Sin embargo, no lo son, y habría que fijarse muy bien antes de definirse como sarcástico o irónico. Según la RAE, la ironía puede ser una figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario a lo que se dice o también una burla fina y disimulada; mientras que el sarcasmo es una burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. Bajo esta óptica entonces, el sarcasmo es una especie de ironía que se diferencia porque ofende o maltrata, lo que de primera mano nos pondría a decir que LA clave está en la intención, y aunque en un primer momento este puede ser el caso, también podríamos pensar que la distinción bien puede depender del objeto o sujeto de lo que en un primer momento pretendía ser una ironía que, inmediatamente al no ser percibida como tal, deja de ser una muestra de inteligencia, como algún autor definió a esta figura retórica, y pasa a ser una clara muestra de torpeza. Así que cuidado, no vaya a ser que por andar queriendo parecer muy inteligente, fino y hábil con el lenguaje, uno termine por enseñar sus torpezas y crueldades. Ahora bien, que si de lo que se trata es de mostrarse cruel, mordaz y hasta sangriento, pues entonces sí, defínase y actúese como irónico.

GLM

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Ficciones compartidas.

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Hay una complicidad muy interesante que se deriva de tener ficciones compartidas. Puede ser a través de programas de televisión o desde libros que con o sin propósito se leyeron casi al mismo tiempo. De niño recuerdo que con algunos amigos platicaba de Remi mientras que con otros el tema era Don Gato, tiempo después hasta grababa Mazinger Zeta para luego intentar dibujar los personajes con mi mejor amigo. Ya de más adolescente,con mis amigos tenía conversaciones interminables y tremendamente específicas sobre la serie Dimensión Desconocida o películas como Cujo, Carrie y la Niebla. También tenía ficciones compartidas con mi Papá, qué también eran una especie de iniciación a “temas de hombres”, pues mi Mamá no debía saber que yo veía series como La Casa Noble o Shaka Zulu, así que tampoco era muy bueno que supiera que ya llevaba varios libros de Stephen King que me había echado.

Estas ficciones, así como muchas interacciones, ayudan a que compartamos códigos, emociones, anhelos, esperanzas y hasta miedos que de otra forma quizá no trataríamos. Digamos que son pretextos para tratar de manera indirecta temas que de otra manera no tocaríamos, como si las ficciones nos ayudaran a enfrentar en lo individual y en lo social cuestiones que de otro modo hacemos como que no están ahí. Este es uno de los puntos que hace que me encanten las ficciones, porque terminan siendo espejos y/o proyecciones, porque a veces reconfortan y otras confrontan, porque a veces escapando de la realidad nos ayudan a que imaginemos que los cambios son posibles y las victorias factibles, aún y cuando nos enfrentemos a tremendos monstruos.

GLM

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Entre Libros y Revistas. American Gods

Antes de hablar directamente del libro, me gustaría primero decir algunas cosas del autor. Neil Gaiman es un prolífico escritor nacido en Hampshire, UK, que bien puede hacer novela gráfica, libros infantiles y juveniles, novelas y hasta llevar un muy buen blog. Quizá muchos no lo identifiquen plenamente, pero es el autor de algunos muy buenos libros que luego se hicieron películas bastante buenas como: Coraline, Stardust y MirrorMask. Si esas referencias les dan un poco de flojera o prefieren empezar por un video, les recomiendo mucho el discurso que dió en la University of the arts de Philadelphia en el 2012 , una pieza que para mi gusto no tiene desperdicio si les gusta eso de escribir y que les pongo a continuación por si de una vez quieren aprovechar:

Make Good Art

Ahora que, si lo de ustedes es la música, el señor Gaiman tiene la gracia de estar casado con Amanda Palmer, música que algunos consideran toda una pionera en aquello de modificar el modelo de negocio de la música y que además tiene una increíble conferencia TED que se llama: The Art of Asking. Total que todas estas referencias son sólo para decir que el autor de este libro es un personaje en sí mismo y que si no lo han leído o escuchado bien valdría la pena que le dedicaran algunos minutos de su tiempo.

Ya entrando en materia, para mi American Gods es un libro que se puede leer “simplemente” como una novela de ficción ganadora de los premios Hugo, Locus, Nebula y Bram Stoker; es decir, como una obra de ficción tremendamente bien construida que uno querrá seguir leyendo tanto por la historia como los personajes. ¿De qué trata? Podríamos decir que trata de una guerra entre los dioses antiguos (los que ya estaban en Estados Unidos de Norteamérica cuando llegaron los colonizadores y aquellos que trajeron consigo éstos y los viajeros anteriores y posteriores) y los nuevos dioses (como la tecnología, el dinero y la comunicación); todo esto desde la perspectiva de Sombra, un mortal que acaba de salir de la cárcel y es contratado por Odín para que sea su chofer en un viaje a través de algunos estados de Norteamérica mientras preparan la batalla final.

Por otra parte, también puede uno leer este libro como una interesante forma de tratar diferentes símbolos religiosos y culturales de nuestros vecinos del norte, así como una reflexión de cómo las personas creamos símbolos y sacramentos, a veces sin darnos cuenta, que adoramos por un tiempo y luego olvidamos, dejando en el proceso una parte de nosotros mismos y de nuestra forma de ser comunidad. Visto de esta manera, uno podría decir que American Gods es una especie de Ficción Antropológica que bien puede hablar de mitos, símbolos y el papel que jugamos en su construcción, supervivencia y destrucción y el papel que juega todo esto en la cultura y en nosotros como personas.

Ya sea por ver el punto de vista de un inglés poco común sobre Estados Unidos de Norteamérica, por leer cómo podrían vivir entre nosotros dioses como Odín, Loki, Bilquis, Anubis y hasta Ganesh, o simplemente disfrutar una excelente ficción, vale mucho la pena la lectura de este libro que en su edición especial de 10 años tiene un capítulo extra con un dios que no podía dejar de tener una aparición.

Si ya lo leyeron, me gustaría saber su opinión. Si quieren comentar este u otro libro, con mucho gusto estaremos en contacto.

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¿Sirven los libros de autoayuda?

Esa es una pregunta que me han hecho muchas veces, algunas en consulta y otras en platicas cotidianas. Confieso que hubo un tiempo en el que  mi respuesta inmediata y rotunda era: No. Así, sin matices. Después ahondaba un poco y señalaba que era mejor consultar a un profesional y quizá decía aquello de que muchos problemas se tienen que solucionar desde una lógica distinta en la que fueron creados y que no toda la gente busca esos libros para cambiar, sino para encontrar explicaciones, justificaciones o ideas muy similares a las suyas que le ayuden a decir que él o ella está bien.

Conforme han pasado los años me he vuelto menos radical en mi postura, es más, he revisado alguno que otro libro que resultaba fundamental para alguno de mis consultantes y, aunque en ese proceso me he encontrado con algunos relatos francamente simplistas, con un estilo de escritura bastante malo y con recetas que parece que suponen que la felicidad es un destino, también he encontrado algunos que tienen ideas interesantes y no proponen UN modelo de felicidad o de éxito, sino algunos caminos que han funcionado para los autores.

El problema que yo tengo con ese tipo de libros es precisamente que algunos pretenden establecer caminos inequívocos para una felicidad única, implicando muchas veces que si no te va bien siguiendo sus recetas eres tu quien tiene un problema. Si bien no he encontrado una persona que haya resuelto sus problemas con uno de estos libros, sí he visto que a varios les ha servido tener alguna información mediante este tipo de fuentes. Además, pensando en la idea de que la gente hace lo mejor que puede de acuerdo a lo que entiende o percibe; estos libros a veces son precisamente eso, la mejor opción que se vió en ese momento. Si después de ir de libro tras libro, la gente sigue comprando el siguiente que está de moda y se compadece de sí mismo o sí misma porque todavía no ha podido cambiar, entonces sí que podemos decir que ese camino no le está sirviendo a esa persona.

Es decir, pienso que estos libros pueden servir para detonar ideas de cambio, para ampliar perspectivas, pero no como LA herramienta de cambio. En ese sentido, muchas veces podría servir mucho más tomar un libro de divulgación o incluso uno de literatura, que quizá no te cambien o te “saquen” de un problema, pero sí te amplíen la perspectiva y te muestren información que te lleven a que tu busques un camino diferente. Después de todo, tanto los libros como los profesionales del cambio hacen una parte, la otra la tiene que hacer la persona que busca estar mejor. ¿Ustedes qué piensan de esto?

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