Archivo de la categoría: Motivos Personales

¿Y si la inspiración no existe?

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¿Y si todo esto de la inspiración fuera un cuento que inventaron para que nos parezca más difícil esto de crear? Qué tal que todo sea un plan maestro más para que sólo algunos se queden con los medios de producción de la manera más abstracta posible. Imagínense, o tienes el don o nomás vas a pasar vergüenzas. Y miren que eso de pasar vergüenzas es una de esas cosas que nos disuade fácilmente de hacer algo, bueno, luego hay unos de esos racionalistas que dicen que el miedo a exponerse es algo que nos viene de manera natural por aquellos tiempos pasados en los que fungíamos más de presa que de depredadores.

Pero bueno, ya me estoy desviando, seguramente porque hoy nomás no ando inspirado y estoy tratando de seguir con el reto de escribir, una de las formas de crear que hay y que uno pensaría que no debe de resultar tan difícil, sobre todo si piensa que para ello usamos el lenguaje, ese que según esto utilizamos todos los días para comunicarnos con la gente. Pero la cosa es que ya que están escritas las palabras, no suenan igual que cómo se nos habían ocurrido, como que ya que están todas en línea se ven muy definitivas y ya no hay oportunidad de explicarle al que las lee. Es decir, o sale bien o quién sabe qué vaya a entender el que nos lee, si es que hay alguien que lo hace.

Caray, otra vez me desvié y la cosa era escribir sobre la inspiración, de eso que antes decían que nos llegaba gracias a las musas, que nos dictaban lo que teníamos que escribir, pintar o esculpir, o a veces nos ayudaban a hacer las tres cosas bien, algo que supongo pasaba si andaban muy de buenas. Quizá todo es una confusión, pues inspirar también significa tomar aire, en una de esas lo que se intentaba decir es que el punto era agarrar aire y aventarse, ponerse a escribir, esculpir, pintar o cualquiera de las formas posibles de crear algo.

En una de esas todo es cuestión de estar intentándolo una y otra vez, como si fuera trabajo, ja, como si fuera un mantra y en un momento dado nos llegue por fin un buen resultado. No sé, hoy yo no tuve inspiración y no me quedó otra que por lo menos intentarlo.

GLM

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¿Cuánto Vale tu Café?

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No estoy preguntando por el precio de tu bebida en tamaño venti. Para empezar, cuando te ofrecen opciones de tamaño para tu café es muy probable que en ese lugar no se tenga tanto respeto por el grano con que lo preparan, el proceso de extracción o el trabajo que involucró el beneficio y el cultivo. Esos son los aspectos que tienen que ver con el valor de la taza que te tomas en la mañana o en la tarde, ya sea en tu casa o en una cafetería.

Y es que si en el lugar que compras tu café, ya sea preparado o en grano, te saben decir no sólo qué tipo de grano es y de qué región, sino qué tuvieron que hacer los productores para que llegara a ese local, puedes pensar en que el precio está relacionado con el valor que tuvieron para cuidar cada aspecto de la planta, de la cosecha, del secado, o de algún proceso particular con el que están experimentando.

Si encuentras un lugar así y además te pueden decir por qué le dieron el tueste que le dieron, cuánto se tardaron en perfilarlo y qué es lo que se puede obtener de ese café en un método de extracción específico, entonces aprécialo, porque quiere decir que ahí también están invirtiendo tiempo y esfuerzo para saber bien el por qué y para qué de lo que están haciendo. Si además te explican de manera amable y cuando se los solicitaste, entonces es uno de esos lugares que vale la pena atesorar, pues saben valorar tu tiempo y no te quieren atiborrar de información que no pediste.

Si a ti te gusta el café y además lo valoras, a finales de este mes saldrá a la venta un libro en el que intentamos mostrar muchos de estos aspectos qué están alrededor del café mexicano. Dame unos días más y te contaré un poco más al respecto.

GLM

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Saber Descansar

Quizá a muchos les parezca muy tonto, pero no todos sabemos descansar. A veces creemos que lo estamos haciendo, pero en realidad nos estamos ocupando en otra cosa que solamente nos está distrayendo de lo que hacemos todos los días porque, seamos francos, aunque no estamos haciéndolo estamos pensando en ello. Tanto en lo que dejamos de hacer, como en lo que salió mal, como en lo que tendremos que hacer una vez que vuelva iniciar la semana, ¿es eso descansar?

Por eso digo que hay que saber descansar. Es decir, no sólo hay que saber desconectarse de las obligaciones y conectarse a los pasatiempos. No, también hay que saber aburrirse, para entonces salir de ese estado con mayor energía, para poder hacer algo más que retomar una semana más. Saber descansar, por lo menos para mí, es revisar qué tan conectado estoy conmigo mismo, con lo que me apasiona, con las personas que más quiero, y desde ahí hacer las cosas. No solamente las que hay que hacer o porque se deben hacer, sino porque quiero y significan algo y hasta tienen sentido. Para poder dar toda la energía disponible, para que al final no haya agotamiento, sino satisfacción. Para eso me gusta a mi descansar.

GLM

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Sabes que Pasó Navidad…

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En parte porque poco a poco van desapareciendo las luces de las casas que parece que entraron en la competencia de quién decora de forma más pintoresca, sí, esas mismas que empiezan a quitar los muñecos de nieve, renos y demás etcéteras que deben conseguir que su factura de luz suba al doble. Sí, también sabes que ya pasó Navidad porque tienes que pagar un montón de cuentas, ah, claro, y porque subiste de peso y al regresar al trabajo desearía dormir por lo menos un par de horas más.

Pero uno de los indicadores más claros de que pasó la época de los festejos, regalos y excesos, es que comienzas a ver que los árboles naturales de los que se enorgullecían tus vecinos aparecen en las banquetas o, como me sucedió a mí hoy, justo en el lugar en el que estacionas el coche en la calle. Lo más interesante de todo esto, es que por más que preguntamos el árbol en cuestión no era de nadie, y sólo una vecina comentó que lo había visto el día anterior en otra casa, en la que por supuesto dijeron que no era de ellos. ¿Un milagro tardío de Navidad? No, sólo una muestra de que ya pasó y de que aquello de: “paz en el mundo a los hombres de buena voluntad” fue una bonita frase que no alcanzó a llegar siquiera a los propósitos de año nuevo.

GLM

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Los Divertidos Grupos de WhatsApp

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De los grupos de WhatsApp a los que pertenezco, sólo 3 no están en modalidad silencio. Antes de que alguno de los que me tienen en grupo de estos se ofenda, tengo que decir que yo entiendo esta herramienta como un medio de comunicación asincrónico, es decir, lo responderé en cuanto tenga un momento para hacerlo, pues entiendo que muy pocas personas buscarán establecer por ahí una conversación urgente o, incluso relevante.

Sí, sé que mucha gente la utiliza como herramienta de promoción y venta, pero para mí eso es spam en estado puro o casi. ¿Por qué me mandan una promoción de un producto o servicio sin que yo lo solicite?, me parece como aquella práctica de aventar volantes mediante avionetas en una ciudad, ¿de verdad vale la pena emplear recursos en algo así?

Es cierto que los grupos de padres y madres de las escuelas tienen una categoría aparte, quizá el 5% de lo que en ellos se escribe es información relevante y terminan siendo un excelente material para un estudio sociológico o, por lo menos, para reírse un poco de cómo podemos ser aquellos que se supone que debemos enseñarle a nuestros hijos cómo comunicarnos.

Los grupos de amigos de sólo hombres son todavía más interesantes. En estos, el 70% de la temática tiene que ver con material que va de lo erótico a lo pornográfico, pasando por los albures con tintes homoeróticos que muy pocos parecen notar, o que quizá son una especie de válvula de escape que utilizan los que más reprimen su parte femenina. Un 10% del contenido son agresiones o burlas que se utilizan para mostrar cercanía y generar pertenencia, es decir, al que no le decimos nada no lo queremos o lo respetamos mucho, y el que no aguanta no pertenece a este grupo. Un 10% más tiene que ver con algún deporte, casi siempre el fútbol, y generalmente es un tema que da pie para que surjan una vez más las agresiones antes mencionadas. El 10% restante se utiliza para tratar de ponerse de acuerdo en algo y termina pareciéndose mucho a los grupos de padres y madres de la escuela de los hijos.

¿Por qué no me salgo de estos grupos? En parte porque me divierten, también porque en todos ellos hay gente que aprecio, aunque a veces me enfade o me desespere un poco, ya sea porque se promocionan, comentan cosas que no vienen al caso o porque sólo saben mantener sus relaciones molestando un poco a aquellos que quieren. También me quedo en ellos porque a veces no me organizo lo suficiente para ver a sus integrantes y, después de todo, también soy parte de los que muchas veces no tienen otra forma de recordar que se puede contar con nosotros más que con una burla o una ironía.

GLM

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La Velocidad de la Entropía. Terapeutas de Cuento XIX

Otoño

Ese día la asesoría con mi maestro se estaba transformando más bien en un momento para descargar todas mis frustraciones. Había un par de casos en los que me sentía estancado, por cuestiones estacionales la consulta estaba baja y para colmo ese día me había quedado sin gas, por lo que me había tenido que bañar con agua helada. Él dejó que hablara y hablara mientras ponía todo listo en su cafetera para servirnos un par de espressos y, cuando los cafés estuvieron listos y yo hice una pausa para agradecerle el mío, comenzó a decir:

— Recuerdo que una vez tuve en consultoría a un físico que llegó quejándose de la velocidad de la entropía– Notó que hice una mueca y antes de que pudiera decir algo continuó, — sí, yo tampoco entendí que quería decir con eso y entonces comenzó a decirme cómo en los sistemas lo más natural es la tendencia al desorden, y que las posibilidades de este desorden, que elegantemente se llama entropía, en un sistema cerrado tienden al infinito, mientras que las del orden son muy pocas, a veces sólo una. Vamos, en pocas palabras me dijo que en un sistema cerrado es mucho más sencillo que todo se fuera al carajo y, para terminarla de poner peor, de manera muy rápida. Que esto era una verdad absoluta y uno se encontraba peleando una y otra vez contra eso. Le dije que yo no me identificaba peleando contra la entropía todo el tiempo, y obviamente me comentó que eso se debía a que desconocía el concepto, pero que con él se podía explicar fácilmente porque las cosas en la vida de las personas más fácilmente se ponen a marchar mal que a marchar bien.–

–Como ya te imaginarás–, continuó, –le pregunté si me estaba hablando de la demás personas o si me estaba hablando de su vida en específico. A lo que respondió que así se sentía él y que tener en cuenta ese concepto le hacía pensar que todo esfuerzo era inútil, pues aún si conseguía cualquier avance lo más probable era que todo se volviera a estropear en cualquier momento. Entonces yo le hice un par de preguntas más: esto es lo que pasa en un sistema cerrado, ¿cierto?, a lo que respondió afirmativamente con la cabeza, ¿qué sucede cuando el sistema es abierto? Se me quedó mirando con los ojos muy abiertos y me dijo que cuando un sistema se abría las posibilidades cambiaban, que eso hacía que el sistema cambiara y que cambios continuos podrían hacer que la entropía no llevara al sistema a un caos total, a una degradación final, por lo menos teóricamente. Entonces le dije ¿cómo te puedo ayudar para que tu sistema se abra?, y ahí fue cuando empezamos el trabajo verdaderamente–

Como en muchas ocasiones antes, mi mentor guardó silencio, cerró los ojos para oler profundamente su café y comenzó a tomarlo pausadamente. Yo hice lo mismo con el mío y comencé a pensar cuáles eran los cambios a los que tenía que abrirme yo para detener a la entropía en mi vida, o por lo menos bajarle un poco de velocidad.

GLM

 

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Volver a Empezar…

Ciclos

Las veces que sea necesario, bueno, las veces que podamos hacerlo, pues habrá algún momento en el que ya no sea posible y, si hicimos algo bien, quizá esto no nos resulte triste o un problema. Sí, es cansado y muchas veces no nos sentimos preparados para hacerlo. Pero, vamos, ¿cuántas cosas hemos llegado a hacer que pensamos que no era el momento o que no estábamos listos para enfrentarlas?

Ahora bien, quizá habría que plantearse si vale la pena reiniciar un ciclo si un nuevo comienzo o una continuación ya nos parece muy cansada. A veces hay que terminar con algunas prácticas, rutinas y hasta relaciones que vuelven a empezar por alguna de esas cuestiones cíclicas en las que nos metemos o con las que medimos nuestras vidas.

Alguna vez escribí de la ventaja de pensar en ciclos, y aunque sigo pensando que es muy útil tener en mente esta idea, sí me parece muy importante tener en cuenta que hay ciclos a los que vale la pena ponerle un fin. Es más hay algunos que incluyen la terminación como una manera de marcar que hiciste bien las cosas, como el de la escuela, que cuando uno termina se gradúa y entonces se da cuenta de que hay que seguir aprendiendo aunque a uno no le den un diploma.

Si mañana reinicias actividades, disfrútalas. Quizá te falta menos para estar en ese ciclo, quizá pronto llegue tu graduación. Recuerda que de todos modos seguirás aprendiendo, y que a veces hay ciclos que creías que ya querías que terminaran y hoy todavía los extrañas.

GLM

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Confesiones de un Lector.

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Hola, soy Gustavo y me gusta mucho leer. Me gusta mucho leer de varios temas, ficción, cuento, novela, negocios, divulgación científica, deportes, biografías, en fin, termino leyendo de varias cosas tanto si el título del artículo o libro me llama la atención, como si el tema ha despertado algún interés en mi.

¿Leo mucho? No sé, leo lo que alcanzo a leer. Más bien, aquello que me doy tiempo para leer o, incluso, aquello que me resulta tan interesante que hace que le “robe” tiempo a alguna otra actividad. Sí, una de mis formas de procrastinar es leyendo, y a lo mejor es por eso que no me gusta decir que leo mucho. Lo curioso es que me genera bastante desconfianza cuando alguien se autodefine como un gran lector o hasta cuando dice que es un amante de los libros, aunque debo confesar que cuando esto sucede casi siempre les pido alguna recomendación para ver hacia dónde me envían, pues después de que me dicen un título o autor les pregunto por qué me lo recomiendan.

Cuando me dicen que alguien como yo tendría que leer ese libro, o cuando me dicen que es indispensable para una persona que se dedica a lo que yo me dedico, procuro profundizar en sus definiciones de mi persona y de mi profesión y actividades. Si me divierte, me interesa o me plantea algo interesante, busco el libro o artículo, si no, pues no.

A mi casi no me gusta recomendar libros, me parece algo muy personal y necesito conocer o convivir bastante con alguien para poderle sugerir alguno de los libros que me gustó. Eso sí, evito recomendar libros de autoayuda, sobre todo cuando alguien está en consulta conmigo, de hecho cuando esto sucede prefiero señalar una novela o incluso algún cuento, pues me parece que las ficciones ayudan mucho más que la gran mayoría de las recetas que están publicadas bajo el estandarte de la autoayuda. Digamos que pienso que los buenos libros siempre ayudan, aunque no se lo propongan.

Suelo tener libros por leer,  a veces tantos como los temas que me llaman la atención. En ocasiones priorizo aquellos que me van a ayudar a alguna de mis actividades, y lo más divertido es que hasta con esos me termino divirtiendo. Además de confesar que hay libros recomendados que ni siquiera he buscado, hay otros libros que me han regalado y no he pasado de la página 60, vamos, algunos de ni de la 20. Sí, están en la lista de libros por leer, pero tampoco me apura mucho hacerlo.

También hay muchos libros que me prestaron y leí, los regresé y tengo en la lista de libros por comprar. Sí, hay por lo menos 5 libros que me prestaron, leí y no regresé. No te preocupes, si tu me prestaste algún libro no es el caso, lo que pasa es que se me ha olvidado dártelo.

Confieso que me cuando me acuerdo de lo que he leído, casi siempre me cuesta más trabajo escribir, y a veces prefiero platicar un poco de eso ante la terrible sensación de que nunca podré igualar algunos de esos textos que me siguen manteniendo en este maravilloso vicio que es leer.

GLM

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El Derecho a Cambiar de Opinión.

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Humberto Maturana tiene alguno años señalando que, para él, es importante que se incluya dentro de los Derechos Humanos Universales el de cambiar de opinión. Parece una idea muy simple, y quizá lo es, después de todo esto de cambiar de opinión es muy lógico si a uno le faltaba información, o si algo que creía que era de una forma resultó ser “realmente” de otra, o bueno, si uno se da cuenta de que su opinión estaba equivocada lo ilógico sería no cambiarla, ¿o no?

La cuestión es que no nos es tan fácil cambiar de opinión, más bien hay temas en los que nos es más complicado que en otros, y claro, también hay edades, momentos y personas con las que admitir que hemos modificado lo que opinábamos con relación a un tema lo consideramos ahora equivocado, incompleto o simplemente ya no nos satisface. Incluso hay ocasiones en las que vemos con malos ojos a aquellos que han cambiado de opinión, hasta les tenemos apodos, les decimos veletas, indecisos y hasta pusilánimes por dejar de pensar como pensaban antes.

¿Y qué me dicen si el cambio se da en una creencia?, ahí sí tenemos más apelativos y hasta insultos para dar y repartir rápidamente, muchas veces sin analizar antes el por qué, cómo y qué implica para alguien modificar una creencia. Digo, en el para qué generalmente encontramos o, más bien, inventamos alguna oscura intención, conspiración y hasta una coerción para el cambio de creencia. ¿No habíamos dicho que el cambio era bueno?, ¿cuándo conviene cambiar de opinión?, ¿y de creencias?

¿Será que el problema se da cuando el cambio aleja a la persona de aquello que nosotros opinábamos, pensábamos o creíamos?, ¿o cuando el cambio modifica la relación que teníamos con la persona? No sé, yo pensaba hacer un post muy largo al respecto, pero cambié de opinión, de momento prefiero plantearme estas preguntas y, por qué no, también preguntarte, ¿ha habido algo en lo que en el último año has cambiado de opinión, forma de pensar o creencia?, ¿qué impacto tuvo esto en tu vida? Quizá con esta información se pueda armar la continuación de esta publicación.

GLM

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Hablar con Extraños. 12º Experimento del 2017.

Es el tercer año consecutivo en que me propongo hacer este experimento y aunque no lo cumplí al 100%, pues sólo hablé con un extraño en 28 de los 31 días del mes, volvió a ser un ejercicio bastante interesante en esta ocasión que lo hice en el último mes del año.

No sé si a ustedes les pasa, pero a mi ya van varios años en los que me parece que en Diciembre las personas nos ponemos un poco más estresadas y esto se nota en cómo conducimos, caminamos y hasta en cómo volteamos a ver a los demás cuando estamos en los espacios públicos. Sí, es por demás extraño pensar que en un mes en el que se supone que de lo que se trata es de celebrar y reconciliarse, parece que lo que hemos conseguido es justamente lo contrario. Pero bueno, no es momento de entrarle a la pose cuasi contracultural o de intelectual cuestionalotodo y hablar del despilfarro, excesos y demás, ya hay mucha gente que escribe de eso.

La cuestión en este mes de hablar con extraños fue ver que tanto los que tienen esta pose de contraculturales como los que están estresados le entran a la posibilidad de conversar sobre cómo están viviendo el mes o la actividad que están realizando, así se encuentre o no relacionada con los ires y venires decembrinos. Es cierto, la primera reacción de casi toda la gente cuando la abordaba para entablar una pequeña conversación es más bien del tipo: “y este qué se trae”, pero después de que ven que uno no es demasiado peligroso o metiche perfectamente le entran a hablar de lo trivial que está a la mano o de algo un poco más profundo que muchas veces surge simplemente porque alguien se puso a hacernos preguntas sobre cómo veíamos algo en particular.

Desde los señores que empiezan quejándose porque los llevaron de compras, hasta las señoras que comentan cómo han cambiado el tipo de regalos que le escogen a sus hijos, pasando por los que reflexionan sobre lo que quieren hacer distinto el año que viene y los que agradecen tener con quien pasar estas fechas.

Lo más curioso de este experimento en esta ocasión fue darme cuenta de que algo por lo que no me encantaba la idea de hablar con extraños era porque mi Madre, al contrario de muchas, acostumbra ponerse a platicar con cuanta persona está a su alrededor en casi cualquier contexto, y esto me ponía muy incómodo cuando era adolescente. Así que esta vez además de reconocerme un poco en los otros, encontré una manera de “reconciliarme” con algo que antes me molestaba bastante. Por lo visto, hay veces que se necesita hacer un experimento varias veces antes de encontrar algo más interesante.

GLM

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