Archivo de la categoría: Psicología

Liberación de Energía. Terapeutas de Cuento XX

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Era la tercera sesión de pareja y había pasado entre gritos, reclamos e insultos. Cada comentario de algo que había sucedido en la semana era seguido por un: “sí, pero tu también hiciste…”, que conforme se fueron agotando los sucesos entre una y otra cita escaló hacia el pasado distante, hacia quejas que de tan añejas casi podían oler a podrido, que de tanto coraje acumulado hacían sentir el aire pesado y el tiempo muy lento.

Entonces, cuando los insultos empezaron a dirigirse a la identidad de cada uno de ellos, cuando comenzaba a aparecer el odio, afuera del consultorio comenzaron a escucharse perros ladrando y aullando, hasta acumularse lo que parecían cientos de ellos, al punto que él y ella tuvieron que callarse porque ya ni gritando se podían escuchar. Luego, se presentó un silencio que se sintió muy profundo, aunque seguramente duró muy poco, y antes de que pudieran volver a discutir, o de que yo pudiera realizar una intervención, comenzó a temblar.

Fueron sólo unos segundos, pero todo el consultorio se cimbró. Las ventanas vibraron, el candelabro se agitó y, mientras sostenía mi taza, antes de que les pidiera que saliéramos con calma, ellos se tomaron de la mano y se miraron a los ojos, después de que en las sesiones anteriores no había logrado que lo hicieran. Para entonces el sismo ya no se sentía, y antes de que dejaran de tomarse de las manos y mirarse, les dije: “a veces la tierra necesita liberar mucha energía antes de volver a acomodarse, quizá eso es lo que les hacía falta a ustedes, ¿están listos para reconstruir su relación?”

GLM

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La Conexión Entre la Gente

Sí, las personas importan, sin ellas no se puede hacer nada, o por lo menos nada humano que es de lo que yo puedo hablar. El contexto influye mucho, pues presenta condiciones específicas que juegan un papel muy importante en esta realidad multifactorial en la que vivimos. Pero, además de los factores anteriores y otros que me llevarían demasiado tiempo listar, la conexión entre la gente es algo que muchas veces llega a ser vital.

Y es que ésta es más que sólo sumar individuos. Es más que sumar cualidades individuales o características contextuales de los miembros de un equipo. Es una propiedad emergente que genera algo de magia, que consigue que las cosas salgan mejor y que las personas hagan cosas que no creían posibles. Esa conexión necesita tiempo, se da con base a la confianza que da vivir varias cosas juntos y, a pesar de las dificultades encontradas, ver siempre lo bueno que tiene la gente como persona.

En estos tiempos tan veloces cada vez es más difícil encontrar eso en los equipos, y curiosamente es justo ahora cuando es más necesaria. ¿No creen?

GLM

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Hablando de Nosotros.

Pareciera que no, pero siempre estamos hablando de nosotros. Sí, aunque usemos un lenguaje académico, de ese que pretende a subirse a una torre de marfil para medir, describir y analizar desde una posición privilegiada, una que le permite ver a la realidad completa, objetiva. Pero cuando hablamos así una de las primeras cosas que estamos mostrando es que queremos seguir perteneciendo a esa comunidad, pues es un grupo de personas que sabe más, que entiende más, que estudió más. Y aunque eso sea en gran parte cierto, no es más, pues también son personas, y como tales tienen intereses, límites, fallas, puntos ciegos, y cuando estos se olvidan es cuando más se notan.

Bueno, aquí soy yo el que puede estar haciendo lo mismo que critico, señalar afuera algo que muchas veces soy yo quien lo cometo, pues aún cuando soy lo más descriptivo posible, estoy describiendo lo que yo veo. Quizá se parezca a lo que tu ves, y entonces al estar de acuerdo todo parece ser un poco más cierto, hasta que se compruebe lo contrario, o hasta que ya no lo estemos tanto. Entonces empezamos a hablar de los otros, pero aún así, con las diferencias que marcamos, a veces grandes y otras pequeñas, siempre estamos hablando de nosotros, pues nunca estamos realmente separados, en sentido estricto, como humanos, siempre somos parte los unos de los otros.

GLM

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Esto No Es Una Plaza Pública.

Plaza Facebook

Tiene algunas características que la hacen parecer así. Aquí podemos platicar con nuestros amigos y familiares, nos cuentan o nos muestran historias, chismes y alguna que otra noticia o artículo que puede o no tener fundamento. Aquí podemos pasar nuestro tiempo de ocio observando o comentando lo que vemos.

Pero no, Facebook no es una plaza pública, es una red social en las que estamos y participamos voluntariamente y que, en sentido estricto, es una clase de espacio (virtual) privado al que nos invitan a pasar para que mientras platicamos, nos relacionamos o simplemente vemos, nos puedan vender algo y, al parecer, también estudiarnos como personas y sociedad. Es una mezcla entre panóptico y laberinto, entre cárcel y centro comercial, que muy probablemente no imaginó Jesús Ibáñez cuando escribió su artículo Madrid-2: dos ciudades a elegir, en el que comparaba una cárcel y un centro comercial que tenían el mismo nombre. En ese artículo, que recomiendo mucho leer, hay perlas como la siguiente:

“El capitalismo de producción programa nuestras actividades de producción (produce productores), el capitalismo de consumo programa nuestras actividades de consumo (produce consumidores).”

Todo esto viene a cuento porque en estos días ha habido mucho revuelo sobre algunos cambios que introdujo Facebook en las “historias” y noticias que nos muestra cuando entramos en esta red. Si uno lee el comunicado de Mark Zuckerberg, así como alguna de sus entrevistas y el comunicado del director de News Feed, pareciera que hay una buena intención detrás de estos cambios, la idea es privilegiar las publicaciones y las interacciones que tengan más sentido, algo que suena bien hasta que tomamos en cuenta que este mayor sentido se establece con base a sus parámetros.

Así que estos cambios sobre los que rápidamente se quejaron algunos mercadólogos, en parte con razón, a los que otros reaccionaron intentando adaptarse a esta nueva forma de vender en esta red social, pueden ser una manera de admitir su poder e influencia más allá de internet, una especie de mea culpa sobre una influencia que quizá no pretendían tener, como ser un medio que influyó de manera contundente en los resultados electorales de su país o el reconocimiento de que no debió asumirse como una plataforma para facilitar movimientos democráticos.

Quizá hasta sea una forma en la que intentan redimirse. Pero, ¿podrán hacerlo? Umair Haque, economista autor de The New Capitalist Manifesto, cree que no, pues para él la red social llegó a un callejón sin salida que la obligaría a cambiar la manera en que la red genera ingresos si es que en verdad quiere transformarse. Por otra parte, ¿los que participamos en ella queremos y podemos participar en este cambio?, a veces parece que sí, pero muchas otras no.

En ocasiones parece que preferimos espacios semiprivados o semipúblicos en los que esté sumamente normado cómo participar, en los que haya sobre todo gente como uno, y en los que podamos eludir la responsabilidad de estar ahí, pues no olvidemos que también nosotros tenemos que ver en lo que esta red se ha convertido, algo que Stevan Dojcinovic (editor en jefe del medio serbio independiente KRIK) reconoce que ha sucedido en su gremio:

“Nosotros, los periodistas, también tenemos algo de responsabilidad al respecto. Utilizar Facebook para llegar a nuestros lectores siempre ha sido conveniente, así que invertimos tiempo y esfuerzo para generar una presencia ahí, con lo que ayudamos a convertirlo en el monstruo que esa red es hoy en día.”

¿Qué pasa si Facebook no quiere cambiar realmente? Creo que en ese sentido la respuesta es más sencilla, nos podemos salir de ella. Después de todo, como bien señaló  Jesús Ibáñez:

“No hay regla de juego que asegure la libertad si no queda asegurada la libertad de cambiar de regla de juego.”

GLM

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Los Divertidos Grupos de WhatsApp

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De los grupos de WhatsApp a los que pertenezco, sólo 3 no están en modalidad silencio. Antes de que alguno de los que me tienen en grupo de estos se ofenda, tengo que decir que yo entiendo esta herramienta como un medio de comunicación asincrónico, es decir, lo responderé en cuanto tenga un momento para hacerlo, pues entiendo que muy pocas personas buscarán establecer por ahí una conversación urgente o, incluso relevante.

Sí, sé que mucha gente la utiliza como herramienta de promoción y venta, pero para mí eso es spam en estado puro o casi. ¿Por qué me mandan una promoción de un producto o servicio sin que yo lo solicite?, me parece como aquella práctica de aventar volantes mediante avionetas en una ciudad, ¿de verdad vale la pena emplear recursos en algo así?

Es cierto que los grupos de padres y madres de las escuelas tienen una categoría aparte, quizá el 5% de lo que en ellos se escribe es información relevante y terminan siendo un excelente material para un estudio sociológico o, por lo menos, para reírse un poco de cómo podemos ser aquellos que se supone que debemos enseñarle a nuestros hijos cómo comunicarnos.

Los grupos de amigos de sólo hombres son todavía más interesantes. En estos, el 70% de la temática tiene que ver con material que va de lo erótico a lo pornográfico, pasando por los albures con tintes homoeróticos que muy pocos parecen notar, o que quizá son una especie de válvula de escape que utilizan los que más reprimen su parte femenina. Un 10% del contenido son agresiones o burlas que se utilizan para mostrar cercanía y generar pertenencia, es decir, al que no le decimos nada no lo queremos o lo respetamos mucho, y el que no aguanta no pertenece a este grupo. Un 10% más tiene que ver con algún deporte, casi siempre el fútbol, y generalmente es un tema que da pie para que surjan una vez más las agresiones antes mencionadas. El 10% restante se utiliza para tratar de ponerse de acuerdo en algo y termina pareciéndose mucho a los grupos de padres y madres de la escuela de los hijos.

¿Por qué no me salgo de estos grupos? En parte porque me divierten, también porque en todos ellos hay gente que aprecio, aunque a veces me enfade o me desespere un poco, ya sea porque se promocionan, comentan cosas que no vienen al caso o porque sólo saben mantener sus relaciones molestando un poco a aquellos que quieren. También me quedo en ellos porque a veces no me organizo lo suficiente para ver a sus integrantes y, después de todo, también soy parte de los que muchas veces no tienen otra forma de recordar que se puede contar con nosotros más que con una burla o una ironía.

GLM

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La Velocidad de la Entropía. Terapeutas de Cuento XIX

Otoño

Ese día la asesoría con mi maestro se estaba transformando más bien en un momento para descargar todas mis frustraciones. Había un par de casos en los que me sentía estancado, por cuestiones estacionales la consulta estaba baja y para colmo ese día me había quedado sin gas, por lo que me había tenido que bañar con agua helada. Él dejó que hablara y hablara mientras ponía todo listo en su cafetera para servirnos un par de espressos y, cuando los cafés estuvieron listos y yo hice una pausa para agradecerle el mío, comenzó a decir:

— Recuerdo que una vez tuve en consultoría a un físico que llegó quejándose de la velocidad de la entropía– Notó que hice una mueca y antes de que pudiera decir algo continuó, — sí, yo tampoco entendí que quería decir con eso y entonces comenzó a decirme cómo en los sistemas lo más natural es la tendencia al desorden, y que las posibilidades de este desorden, que elegantemente se llama entropía, en un sistema cerrado tienden al infinito, mientras que las del orden son muy pocas, a veces sólo una. Vamos, en pocas palabras me dijo que en un sistema cerrado es mucho más sencillo que todo se fuera al carajo y, para terminarla de poner peor, de manera muy rápida. Que esto era una verdad absoluta y uno se encontraba peleando una y otra vez contra eso. Le dije que yo no me identificaba peleando contra la entropía todo el tiempo, y obviamente me comentó que eso se debía a que desconocía el concepto, pero que con él se podía explicar fácilmente porque las cosas en la vida de las personas más fácilmente se ponen a marchar mal que a marchar bien.–

–Como ya te imaginarás–, continuó, –le pregunté si me estaba hablando de la demás personas o si me estaba hablando de su vida en específico. A lo que respondió que así se sentía él y que tener en cuenta ese concepto le hacía pensar que todo esfuerzo era inútil, pues aún si conseguía cualquier avance lo más probable era que todo se volviera a estropear en cualquier momento. Entonces yo le hice un par de preguntas más: esto es lo que pasa en un sistema cerrado, ¿cierto?, a lo que respondió afirmativamente con la cabeza, ¿qué sucede cuando el sistema es abierto? Se me quedó mirando con los ojos muy abiertos y me dijo que cuando un sistema se abría las posibilidades cambiaban, que eso hacía que el sistema cambiara y que cambios continuos podrían hacer que la entropía no llevara al sistema a un caos total, a una degradación final, por lo menos teóricamente. Entonces le dije ¿cómo te puedo ayudar para que tu sistema se abra?, y ahí fue cuando empezamos el trabajo verdaderamente–

Como en muchas ocasiones antes, mi mentor guardó silencio, cerró los ojos para oler profundamente su café y comenzó a tomarlo pausadamente. Yo hice lo mismo con el mío y comencé a pensar cuáles eran los cambios a los que tenía que abrirme yo para detener a la entropía en mi vida, o por lo menos bajarle un poco de velocidad.

GLM

 

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El Derecho a Cambiar de Opinión.

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Humberto Maturana tiene alguno años señalando que, para él, es importante que se incluya dentro de los Derechos Humanos Universales el de cambiar de opinión. Parece una idea muy simple, y quizá lo es, después de todo esto de cambiar de opinión es muy lógico si a uno le faltaba información, o si algo que creía que era de una forma resultó ser “realmente” de otra, o bueno, si uno se da cuenta de que su opinión estaba equivocada lo ilógico sería no cambiarla, ¿o no?

La cuestión es que no nos es tan fácil cambiar de opinión, más bien hay temas en los que nos es más complicado que en otros, y claro, también hay edades, momentos y personas con las que admitir que hemos modificado lo que opinábamos con relación a un tema lo consideramos ahora equivocado, incompleto o simplemente ya no nos satisface. Incluso hay ocasiones en las que vemos con malos ojos a aquellos que han cambiado de opinión, hasta les tenemos apodos, les decimos veletas, indecisos y hasta pusilánimes por dejar de pensar como pensaban antes.

¿Y qué me dicen si el cambio se da en una creencia?, ahí sí tenemos más apelativos y hasta insultos para dar y repartir rápidamente, muchas veces sin analizar antes el por qué, cómo y qué implica para alguien modificar una creencia. Digo, en el para qué generalmente encontramos o, más bien, inventamos alguna oscura intención, conspiración y hasta una coerción para el cambio de creencia. ¿No habíamos dicho que el cambio era bueno?, ¿cuándo conviene cambiar de opinión?, ¿y de creencias?

¿Será que el problema se da cuando el cambio aleja a la persona de aquello que nosotros opinábamos, pensábamos o creíamos?, ¿o cuando el cambio modifica la relación que teníamos con la persona? No sé, yo pensaba hacer un post muy largo al respecto, pero cambié de opinión, de momento prefiero plantearme estas preguntas y, por qué no, también preguntarte, ¿ha habido algo en lo que en el último año has cambiado de opinión, forma de pensar o creencia?, ¿qué impacto tuvo esto en tu vida? Quizá con esta información se pueda armar la continuación de esta publicación.

GLM

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Cultivar, construir y defender la Alegría. 11º Experimento del 2017

Alegría, un dulce mexicano

Alegría, un dulce mexicano

Este es el segundo año en el que decido hacer de Noviembre el mes de la alegría, algo que si no sonaba cursi se vuelve algodón de azúcar o melcocha cuando digo que esto se debe a que en éste cumple años mi esposa.

Una vez hecha la explicación de motivos para hacer semejante experimento, primero tengo que reconocer que no hice reporte de este experimento el año pasado, principalmente porque no hice una documentación precisa de lo que hice para estar alegre la mayor parte del mes. Como segundo aspecto, quiero señalar que esto de disciplinarme para estar alegre no es algo tan sencillo, en parte porque me es difícil mantener un estado de júbilo constante, y también porque el año ha estado bastante complicado y las dificultades no se hicieron esperar tampoco en este mes.

Teniendo el motivo para el experimento muy presente, ante las dificultades que se presentaban y los problemas que continuaban tomé una posición en la que buscaba defender la alegría, ahora sí que tomándome muy a pecho la idea de que esta boca es mía, es decir, que yo había decidido permanecer alegre a pesar de los pesares. Duré con esta modalidad un poco más de una semana, y en ésta la constante fue buscarle lo bueno a lo que pasaba, notando los momentos en que no estaba tan positivo y luchando por cambiar de estado emocional cada que no estaba como quería estar.

Me di cuenta de que la idea de defender la alegría implicaba una metáfora de lucha, que quizá esto influía en que me sintiera un poco cansado con el experimento, y decidí ver qué sucedía si más bien continuaba con la idea de construir la alegría. Lo primero que cambió fue que me centré en las supuestas piezas que me ayudan a estar alegre, en lugar de defender el estado cuando lo sentía amenazado. Las piezas que encontré (¿inventé?) fueron algunos hábitos que cuando mantengo me siento mejor, meditar, hacer ejercicio, estar bien hidratado y no tener hambre.

Al ver los buenos resultados con esta práctica, pensé que el cambio de metáfora había sido clave para tomar una posición más activa en esto de estar alegre, y me puse pensar si había otro cambio desde ese nivel abstracto que pudiera ayudarme a tener una perspectiva de mucho mayor previsión. Siguiendo este tipo de pensamiento llegué a la idea de cultivar la alegría, algo que implica ir más allá de hacer cada día algo para estar alegre y emprender también acciones que puedan ayudarme a estar alegre después, es decir, hacer cosas que me permitan cosechar alegría, algo en lo que estoy trabajando todavía y que está llevando a pensar en términos de 1, 2 y más años, de lo que seguramente escribiré después.

Llegado el final del mes pude ver que en esta ocasión tuve mucho más momentos alegres, y que en los últimos días había espacios en los que recurría a las 3 metáforas, defender, construir y cultivar. Es cierto, la alegría no fue constante, pero conseguí que estuviera más presente gracias a este experimento.

GLM

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Un Mes de Duchas Frías. Experimento # 8 del año.

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Hoy toca hablar un poco del octavo experimento que hice en este 2017, pues aunque voy bastante tarde en esto de reseñar cómo me fue con aquello que quedé en hacer a principio de año, no quiero dejar de contarlo, pues no dejé de hacerlo y quiero dejar en el ciberespacio constancia de ello, pues aunque sólo lo lea yo, con esto me podré acordar de que cumplí algo que quedé conmigo mismo.

Este fue el segundo año en el que decidí ducharme con agua fría durante todo un mes y como primer punto distinto debe decir que la verdad es que bajé la temperatura con la que me baño desde que hice el primer experimento. No es que siempre use sólo agua fría pero ya utilizo mucho menos agua caliente, lo que me ayuda a ahorrar algo de gas y además hace que me frustre menos cuando se acaba porque no puse la carga correspondiente a tiempo. Digamos que con algo tan sencillo aprendí a enfrentar sin tanto sufrimiento la fría realidad, bueno, por lo menos esta pequeña parte.

A fin de cuentas de eso se tratan estos experimentos para mi, hacer una pequeña modificación en mi cotidianidad y ver cómo la manejo, en una de esas y practicar en hacer algo diferente y/o incómodo me ayuda a lidiar con eso cuando surja de manera imprevista. Por lo pronto, utilizar agua fría para bañarme es algo que me sale con mayor facilidad y que puedo practicar sin ningún problema en los meses calurosos del año. Tendré que intentarlo en los meses fríos para ver qué tal me va y, sobre todo, para evaluar mejor esto del sistema inmune y su reacción ante la utilización del frío.

GLM

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La Gratitud y las Quejas. 6º y 7º Experimentos del Año.

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Es difícil ver que dejé de escribir en el blog a mitad del año, pues me pesa haber descuidado este espacio. Afortunadamente esto no quiere decir que dejé de escribir ni que dejé de hacer los experimentos, así que más vale retomar la escritura en este sitio reportando lo que viví con los experimentos seis y siete de este año, pues ambos están íntimamente relacionados.

Empezar y terminar los días de un mes dando gracias me ayuda a recordar  lo que sí tengo, algo que siempre ayuda pues me es más fácil pensar en posibilidades desde esta posición, aún al enfrentar momentos complicados. De hecho, cuando se han presentado complicaciones en algunos proyectos regreso a esta idea de dar gracias por lo que sí tengo y desde ahí comienzo a retomar. Vamos, regresar a escribir en el blog es también parte de este ejercicio, pues este espacio está aquí y en él puedo escribir siempre que quiera y lo que yo desee.

Con las quejas en esta ocasión me pasó algo muy curioso, pues por una parte el dejar de quejarme me obliga a hacer algo al respecto de las situaciones que me desagradan, pero también me di cuenta de que muchas veces sentía que me quedaba con ganas de decir algo. Al analizar con más detalle en que situaciones me sucedía esto, pude ver que eran aquellas en las que había dejado crecer una pequeña molestia o había dejado de hacer algún señalamiento o aclaración en el momento que había sido necesario.

Es decir, me di cuenta que muchas veces me surge la queja cuando ya llevo tiempo con un desacuerdo, molestia o sin prestar atención a alguna incomodidad que pude haber resuelto antes de que creciera. Probablemente habrá quienes piensan que esto también es quejarse, pero a mi me parece que si la incomodidad es dicha a tiempo, es descriptiva y no juzga intenciones, no necesariamente es una queja.

Por otra parte, también me di cuenta de que hay momentos, situaciones y hasta personas con las que lo que mejor funciona es la queja directa y hasta airada, pues de lo contrario no se escucha o no se toma tan en serio la incomodidad, molestia o el simple señalamiento.

Ciertamente, las quejas bajan cuando uno se centra en lo que sí hay y lo agradece, y con esa actitud es más sencillo encarar las situaciones aunque estén muy complicadas. Pero también hay momentos en los que queda bien quejarse y pelear por modificar el estado de las cosas. La clave parece estar en diferenciar cuando es momento de hacer qué cosa y no persistir en un estilo que está dejando de tener resultados.

GLM

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