Mis Motivos para Ver The Good Place

The Good Place

Imagina que despiertas y descubres que estás muerto. Además, te das cuenta que estás en el cielo, bueno, te explican que en realidad se llama el buen lugar (The Good Place en inglés) y que llegaste ahí por todas las buenas acciones que hiciste en tu vida. La cuestión es que tú sabes que esas buenas obras no las hiciste tú, de hecho todo parece indicar que las hizo un homónimo tuyo. A esto es a lo que se enfrenta Eleanor Shellstrop en esta comedia que se propone cuestionar algunas de las ideas más comunes sobre qué nos depara después de la muerte.

Además de descubrir que, como dicen muchas de las religiones del planeta, todas nuestras acciones tienen cierto peso o valor para definir si nos vamos al buen lugar a al malo, la protagonista se entera que hay diferentes versiones de The Good Place y que cada una de ellas tiene un arquitecto que determina quiénes habitaran el lugar y cómo será este. El lugar al que Eleanor llega tiene como arquitecto a Michael (Ted Danson), quien después de 200 años como aprendiz por fin tiene la oportunidad de crear su propio espacio.

Como si todo lo anterior fuera poco, resulta que en esta especie de cielo uno encuentra a su alma gemela, con quien se podrá pasar toda la eternidad en una casa que tiene todo lo que a uno le gusta, y si algo falta siempre podrá recurrir a Janet, una especie de Siri celestial que nos puede dar inmediatamente todo lo que queramos, excepto información detallada sobre el mal lugar.

La situación en la que se encuentra la protagonista se complica cuando empiezan a suceder cosas que parecen provocadas por su presencia en The Good Place, lo que la hace confesar a su alma gemela que ella no debería estar ahí y, ya que él es un profesor de filosofía y ética, pedirle que le ayude a ser o por lo menos aparentar ser lo suficientemente buena para mantenerse en el buen lugar.

Lo anterior y más sucede en los primeros dos episodios, todo acompañado de un montón de ironías y pequeños detalles, como que la protagonista no pueda maldecir y entonces diga continuamente What The Fork o alguna otra expresión hábilmente modificada, hacen que los capítulos que duran entre 22 y 25 minutos pasen rápidamente, lo que hace que para mi esta serie sea una excelente opción para reír un rato viendo como The Good Place y las personas que lo integran no son perfectas, todo mientras se cuestionan varias de nuestras ideas religiosas y filosóficas, pues ellas tienen una lógica humana que no necesariamente está relacionada con la que tienen los seres que administran los diferentes buenos lugares, el mal lugar y el espacio intermedio, que sólo tiene un habitante.

Estos son algunos de mis motivos, sin demasiados spoilers, para ver The Good Place. Comedia de situación que se puede encontrar en Netflix.

GLM

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Compartir.

Ideas, acciones e intereses, metas, también pueden ser metas, y éstas se vuelven más trascendentales cuando se unen a los valores. Si compartimos todo lo anterior junto con algo de pasión, entonces tenemos casi todo lo necesario para armar un gran equipo. ¿Qué falta?, por una parte el esfuerzo, pues sin él, sobre todo en tiempos de dificultades, va a ser difícil continuar cuando las cosas no salgan como las habíamos pensado. Y créeme, muchas veces será así. Por otra parte, falta amor, pues sin ese componente es muy difícil mantener todo lo demás por un período largo. Sí, quizá suena muy cursi, pero sin amor es difícil mantener equipos unidos.

Lo más interesante de todo es que cuando están alineados todos los aspectos anteriores, mientras más los compartes más tienes. ¿Qué no estás compartiendo con tu equipo?, ¿podría ser que lo falta es compartirte más? Vale la pena pensar en estas preguntas, más en un buen lunes.

GLM

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Consecuencias.

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Es lo que siempre hay, consecuencias. No son buenas ni malas, son sólo eso, consecuencias. A veces son inmediatas, pero muchas otras tardamos tiempo en verlas, es más muchas ocasiones tardamos un buen tiempo en darnos cuenta de donde vinieron y cómo participamos nosotros para que se dieran. Es cierto, también hay unas que nos resultan inesperadas, ya sea por cómo interpretó alguien más nuestros actos o por cómo nosotros mismos analizamos lo que hicimos y lo que ahora vemos. A fin de cuentas, son repercusiones que casi nunca se detienen, así que hay que aprender a vivir con ellas. Si alguien te dice que algo que hiciste o vas a hacer no tendrá consecuencias, quizá se está engañando, o quizá no quiere que veas alguna de las que ya se están dando. Pero bueno, también puede ser simple desconocimiento, porque créeme todo tiene consecuencias.

GLM

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Aprendizaje Perpetuo.

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Desde nuestra experiencia, nuestras lecturas, las series que vemos, las películas, los deportes que practicamos y los que vemos. Todo es aprendizaje perpetuo. Bueno, sólo si estamos atentos. De lo contrario, habrá mucha frustración, muchos corajes, probablemente envidias; y todo porque más bien nos fijamos en lo que no sucedió, en lo que no obtuvimos, en lo que no alcanzamos. ¿No es mejor prestar bien atención?, ver aquello que sí está, la lección que nos está dando la vida. Tantas respuestas se nos van porque no son aquellas que esperábamos. Al final todo es un gran experimento, y cada experiencia nos da la oportunidad de seguir aprendiendo.

GLM

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Vamos Politizándonos.

Lo sé, lo que se suele decir es que no hay que politizar las cosas. Claro que también está la variante que dice: “prohibido hablar de futbol, religión y política, porque nunca se llega a nada”, pero después de tanto tiempo tratando ese tema “con pincitas” ¿qué hemos logrado? Ojo, no estoy diciendo que nos pongamos a querer convencer a los demás de que voten por el partido con el que nosotros somos afines, no, pues eso sería partidizarnos, y como dije alguna vez (y amablemente me copiaron): Si crees que los partidos políticos pueden cambiar al país, seguramente trabajas para uno de ellos.

No, más bien mi propuesta es que nos pongamos a informarnos y participar con plena conciencia de que quede quien quede en algún puesto de poder, nuestro trabajo es supervisarlo y exigirle. Es decir, que nos pongamos a conocer y analizar lo que propone cada candidato, pertenezca a un partido o no, que investiguemos la viabilidad de sus propuestas, los impactos que pueden tener en nuestras vidas y que con esa base decidamos, que ese es el primer paso.

El segundo es ser ciudadano activo. Desde lo más elemental, como puede ser tirar o no tirar basura, respetar las señales de tránsito, no estacionarse en doble fila, vamos, no joder a nadie ni nada; hasta lo más complejo, como puede ser pagar impuestos y hacer cumplir aquello que habían quedado de hacer o protestar y procurar que se castigue aquello en lo que se faltó. Si mucho nos llama la atención que en USA mantengan un presidente como el que tienen, habría que pensar cuántas veces se ha dicho lo mismo de nuestro país y nosotros no hemos contribuido en que eso ocurra.

Vamos politizándonos, conversemos y discutamos sin atacar, escuchemos, preguntemos y actuemos en pleno uso de nuestra conciencia y de nuestra responsabilidad.

GLM

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¿Y si la inspiración no existe?

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¿Y si todo esto de la inspiración fuera un cuento que inventaron para que nos parezca más difícil esto de crear? Qué tal que todo sea un plan maestro más para que sólo algunos se queden con los medios de producción de la manera más abstracta posible. Imagínense, o tienes el don o nomás vas a pasar vergüenzas. Y miren que eso de pasar vergüenzas es una de esas cosas que nos disuade fácilmente de hacer algo, bueno, luego hay unos de esos racionalistas que dicen que el miedo a exponerse es algo que nos viene de manera natural por aquellos tiempos pasados en los que fungíamos más de presa que de depredadores.

Pero bueno, ya me estoy desviando, seguramente porque hoy nomás no ando inspirado y estoy tratando de seguir con el reto de escribir, una de las formas de crear que hay y que uno pensaría que no debe de resultar tan difícil, sobre todo si piensa que para ello usamos el lenguaje, ese que según esto utilizamos todos los días para comunicarnos con la gente. Pero la cosa es que ya que están escritas las palabras, no suenan igual que cómo se nos habían ocurrido, como que ya que están todas en línea se ven muy definitivas y ya no hay oportunidad de explicarle al que las lee. Es decir, o sale bien o quién sabe qué vaya a entender el que nos lee, si es que hay alguien que lo hace.

Caray, otra vez me desvié y la cosa era escribir sobre la inspiración, de eso que antes decían que nos llegaba gracias a las musas, que nos dictaban lo que teníamos que escribir, pintar o esculpir, o a veces nos ayudaban a hacer las tres cosas bien, algo que supongo pasaba si andaban muy de buenas. Quizá todo es una confusión, pues inspirar también significa tomar aire, en una de esas lo que se intentaba decir es que el punto era agarrar aire y aventarse, ponerse a escribir, esculpir, pintar o cualquiera de las formas posibles de crear algo.

En una de esas todo es cuestión de estar intentándolo una y otra vez, como si fuera trabajo, ja, como si fuera un mantra y en un momento dado nos llegue por fin un buen resultado. No sé, hoy yo no tuve inspiración y no me quedó otra que por lo menos intentarlo.

GLM

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¿Cuánto Vale tu Café?

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No estoy preguntando por el precio de tu bebida en tamaño venti. Para empezar, cuando te ofrecen opciones de tamaño para tu café es muy probable que en ese lugar no se tenga tanto respeto por el grano con que lo preparan, el proceso de extracción o el trabajo que involucró el beneficio y el cultivo. Esos son los aspectos que tienen que ver con el valor de la taza que te tomas en la mañana o en la tarde, ya sea en tu casa o en una cafetería.

Y es que si en el lugar que compras tu café, ya sea preparado o en grano, te saben decir no sólo qué tipo de grano es y de qué región, sino qué tuvieron que hacer los productores para que llegara a ese local, puedes pensar en que el precio está relacionado con el valor que tuvieron para cuidar cada aspecto de la planta, de la cosecha, del secado, o de algún proceso particular con el que están experimentando.

Si encuentras un lugar así y además te pueden decir por qué le dieron el tueste que le dieron, cuánto se tardaron en perfilarlo y qué es lo que se puede obtener de ese café en un método de extracción específico, entonces aprécialo, porque quiere decir que ahí también están invirtiendo tiempo y esfuerzo para saber bien el por qué y para qué de lo que están haciendo. Si además te explican de manera amable y cuando se los solicitaste, entonces es uno de esos lugares que vale la pena atesorar, pues saben valorar tu tiempo y no te quieren atiborrar de información que no pediste.

Si a ti te gusta el café y además lo valoras, a finales de este mes saldrá a la venta un libro en el que intentamos mostrar muchos de estos aspectos qué están alrededor del café mexicano. Dame unos días más y te contaré un poco más al respecto.

GLM

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Esto No Es Una Plaza Pública.

Plaza Facebook

Tiene algunas características que la hacen parecer así. Aquí podemos platicar con nuestros amigos y familiares, nos cuentan o nos muestran historias, chismes y alguna que otra noticia o artículo que puede o no tener fundamento. Aquí podemos pasar nuestro tiempo de ocio observando o comentando lo que vemos.

Pero no, Facebook no es una plaza pública, es una red social en las que estamos y participamos voluntariamente y que, en sentido estricto, es una clase de espacio (virtual) privado al que nos invitan a pasar para que mientras platicamos, nos relacionamos o simplemente vemos, nos puedan vender algo y, al parecer, también estudiarnos como personas y sociedad. Es una mezcla entre panóptico y laberinto, entre cárcel y centro comercial, que muy probablemente no imaginó Jesús Ibáñez cuando escribió su artículo Madrid-2: dos ciudades a elegir, en el que comparaba una cárcel y un centro comercial que tenían el mismo nombre. En ese artículo, que recomiendo mucho leer, hay perlas como la siguiente:

“El capitalismo de producción programa nuestras actividades de producción (produce productores), el capitalismo de consumo programa nuestras actividades de consumo (produce consumidores).”

Todo esto viene a cuento porque en estos días ha habido mucho revuelo sobre algunos cambios que introdujo Facebook en las “historias” y noticias que nos muestra cuando entramos en esta red. Si uno lee el comunicado de Mark Zuckerberg, así como alguna de sus entrevistas y el comunicado del director de News Feed, pareciera que hay una buena intención detrás de estos cambios, la idea es privilegiar las publicaciones y las interacciones que tengan más sentido, algo que suena bien hasta que tomamos en cuenta que este mayor sentido se establece con base a sus parámetros.

Así que estos cambios sobre los que rápidamente se quejaron algunos mercadólogos, en parte con razón, a los que otros reaccionaron intentando adaptarse a esta nueva forma de vender en esta red social, pueden ser una manera de admitir su poder e influencia más allá de internet, una especie de mea culpa sobre una influencia que quizá no pretendían tener, como ser un medio que influyó de manera contundente en los resultados electorales de su país o el reconocimiento de que no debió asumirse como una plataforma para facilitar movimientos democráticos.

Quizá hasta sea una forma en la que intentan redimirse. Pero, ¿podrán hacerlo? Umair Haque, economista autor de The New Capitalist Manifesto, cree que no, pues para él la red social llegó a un callejón sin salida que la obligaría a cambiar la manera en que la red genera ingresos si es que en verdad quiere transformarse. Por otra parte, ¿los que participamos en ella queremos y podemos participar en este cambio?, a veces parece que sí, pero muchas otras no.

En ocasiones parece que preferimos espacios semiprivados o semipúblicos en los que esté sumamente normado cómo participar, en los que haya sobre todo gente como uno, y en los que podamos eludir la responsabilidad de estar ahí, pues no olvidemos que también nosotros tenemos que ver en lo que esta red se ha convertido, algo que Stevan Dojcinovic (editor en jefe del medio serbio independiente KRIK) reconoce que ha sucedido en su gremio:

“Nosotros, los periodistas, también tenemos algo de responsabilidad al respecto. Utilizar Facebook para llegar a nuestros lectores siempre ha sido conveniente, así que invertimos tiempo y esfuerzo para generar una presencia ahí, con lo que ayudamos a convertirlo en el monstruo que esa red es hoy en día.”

¿Qué pasa si Facebook no quiere cambiar realmente? Creo que en ese sentido la respuesta es más sencilla, nos podemos salir de ella. Después de todo, como bien señaló  Jesús Ibáñez:

“No hay regla de juego que asegure la libertad si no queda asegurada la libertad de cambiar de regla de juego.”

GLM

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¿Blue Monday?

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Muchos le han dado click y compartir a las publicaciones que señalan que el día de hoy, el tercer lunes del año, es el día más triste del 2018. Claro, todo esto según una fórmula matemática que se le ocurrió a quién sabe quién, quién sabe en dónde, y no se sabe hace cuanto. En resumen, se trata de una estrategia más para tener de que hablar (o escribir) y poder justificar porque ahora, cuando todavía podemos decir que va empezando el año, muchos se sienten tristes o “deprimidos” o, como dicen en inglés: they’re feeling blue.

Y es que por más que para muchos la tristeza y la depresión sean algo que están experimentando justo en esta época, por más que haya una correlación con los factores climáticos de esta temporada al norte del ecuador, esto no quiere decir que haya un sólo factor para sentirse de esta manera, con todo y que se pueda hacer una fórmula matemática para decir que esto es así. Estamos entonces ante una confusión más entre correlación y causalidad, entre explicación y justificación, algo que muchas veces nos sirve para quedarnos como estamos, aunque digamos que entendemos mejor las cosas.

No sé, pero me parece que deberíamos invertir menos tiempo en averiguar cuál lunes es peor que el otro, y más en procurar que nuestros lunes tengan mucho más sentido, aún si el trabajo que tenemos no nos encanta, o si la economía está difícil, o incluso si el frío y la oscuridad temprana nos bajan el entusiasmo. Mejor vamos viendo cómo hacemos que cada lunes nos acerque más a esas metas que decimos que queremos alcanzar.

GLM

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La Función de las Terrazas. Entre Libros y Revistas III.

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Me pareció un buen momento para retomar la idea de escribir lo que pretende ser una sección del blog, Entre Libros y Revistas. Es inicio de año y vale la pena intentar escribir sobre algún libro, o revista, que haya leído una vez al mes durante el 2018. Para este efecto que mejor que empezar con quien considero uno de los mejores psicólogos sociales de México, Pablo Fernández Christlieb, aunque probablemente para él le parezca mejor que se le presente como representante de la psicología colectiva.

En La Función de las Terrazas, el Dr. Fernández Christlieb presenta 50 ensayos en los que desmenuza los temas más variados desde su particular perspectiva que invita a prestar atención a lo cotidiano desde una mirada distinta, algunos decimos que más profunda o con mayor sentido, pues lo mismo te lleva a revalorar a la ropa vieja al considerarla como la que se refleja más el estilo de alguien y a veces hasta su época, o se burla de los creativos que se definen así mismos de esta manera por considerarlos poco originales y, sobre todo, muy poco innovadores.

Este es uno de los libros que de tan bien escritos se vuelven ligeros, aunque analice a detenimiento cosas que pueden parecer nimiedades para encontrar en ellas reflejos o símiles que indican como se organiza nuestra sociedad para bien y para mal. Si quieren divertirse y reflexionar, analizar y al mismo tiempo pasar un muy buen rato leyendo, este es un libro al que hay que acercarse. En una de esas y les resulta tan bueno que los lleva a sus libros teóricos que tienen un poco más densidad conceptual pero mantienen su amena escritura.

GLM

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