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¿Cuánto Vale tu Café?

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No estoy preguntando por el precio de tu bebida en tamaño venti. Para empezar, cuando te ofrecen opciones de tamaño para tu café es muy probable que en ese lugar no se tenga tanto respeto por el grano con que lo preparan, el proceso de extracción o el trabajo que involucró el beneficio y el cultivo. Esos son los aspectos que tienen que ver con el valor de la taza que te tomas en la mañana o en la tarde, ya sea en tu casa o en una cafetería.

Y es que si en el lugar que compras tu café, ya sea preparado o en grano, te saben decir no sólo qué tipo de grano es y de qué región, sino qué tuvieron que hacer los productores para que llegara a ese local, puedes pensar en que el precio está relacionado con el valor que tuvieron para cuidar cada aspecto de la planta, de la cosecha, del secado, o de algún proceso particular con el que están experimentando.

Si encuentras un lugar así y además te pueden decir por qué le dieron el tueste que le dieron, cuánto se tardaron en perfilarlo y qué es lo que se puede obtener de ese café en un método de extracción específico, entonces aprécialo, porque quiere decir que ahí también están invirtiendo tiempo y esfuerzo para saber bien el por qué y para qué de lo que están haciendo. Si además te explican de manera amable y cuando se los solicitaste, entonces es uno de esos lugares que vale la pena atesorar, pues saben valorar tu tiempo y no te quieren atiborrar de información que no pediste.

Si a ti te gusta el café y además lo valoras, a finales de este mes saldrá a la venta un libro en el que intentamos mostrar muchos de estos aspectos qué están alrededor del café mexicano. Dame unos días más y te contaré un poco más al respecto.

GLM

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Un Mes sin Azúcar Procesada. 2º Experimento del Año.

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Pensé que me sería mucho más fácil pasar un mes sin azúcar procesada, pero los primeros días tuve que pasármela preguntando y revisando etiquetas para verificar si aquello que iba a comer tenía o no azúcar. Además, me di cuenta de que muchos de los “antojos” o refrigerios que suelo comer entre comidas son precisamente de esos que tienen azúcar, algo que quizá no había notado porque suelo mantenerme en mi peso y por ello no suelo revisar qué es lo que como.

Después de una semana con el experimento, seguía quedándome a punto de comer algo antes de preguntar o revisar si tenía o no tenía azúcar, lo curioso es que hasta en el trabajo comenzaban a decir: “ah, no, no puedes comer de esto porque tiene azúcar, ¿verdad?”; lo bueno es que para evitar la tentación empecé a llevar algunas semillas al trabajo, lo que sirvió bastante bien y me ayudó a que superara la prueba más fácilmente.

Me encantaría decir que noté grandes cambios en un mes, pero la verdad es que no noté nada muy significativo, ¿será porque hice el experimento en un mes de sólo 28 días? Quizá. Esto me hizo pensar que probablemente haya experiencias de este tipo en las que valdría mucho la pena invertir más de un mes. Así que pasaré el resto del año evaluando si para el siguiente puedo pensar en experimentos que puedan tener más beneficios en mi vida diaria si los hago durante dos meses. ¿Alguna sugerencia?

GLM

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9º Experimento del Año. Un mes sin carne 95% completado.

Vegetariano

Sigo con los experimentos, aunque continuo con no cumplirlos al 100%. La verdad es que esto de un mes sin carne en otro momento me hubiera resultado mucho más difícil, pero en esta ocasión no fue tan complicado, y falté en esto de cumplirlo al 100% más por un compromiso social que por una sensación de que me faltara la carne. Ayuda mucho el que en casa haya una ovolacteovegetariana que lleva más de cuatro años con este tipo de dieta y, además de estar perfectamente sana, ha hecho que en la casa lo más común es que las comidas más fuertes sigan este tipo de alimentación. Debo decir que después de un tiempo sin carne noto que tengo un poco más de agilidad mental, y que conforme vuelvo a reintroducirla mi digestión muestra signos de resentir las preparaciones que utilizan mucho aceite, carnes con exceso de grasa o aquellas que tienen mucho tiempo de almacenadas.

Puedo decir que no siento que me falta la carne, y que volver a comerla a veces tiene que ver más con lo práctico que resulta comer y hacer recetas conocidas, sobre todo cuando soy yo quien las prepara. En ese sentido, me falta práctica y conocimiento de un mayor número de recetas vegetariana. Debo decir que también me falta un mejor monitoreo de lo que pasa con mi cuerpo con una u otra alimentación, es decir, las veces que he pasado tiempo sin comer carne me he sentido bien, pero no he revisado con ningún medio algunos indicadores que me podrían decir de mejor manera cuál es el tipo de dieta que mejor le va a mi organismo. Y es que no creo que se trate de ser anti carnívoro o anti vegetariano, así como no creo que sea más o menos evolucionado un individuo porque se alimenta de una u otra forma, más bien pienso que hay organismos que se adaptan mejor a una u otra dieta. Quizá vale la pena que el siguiente año tenga un período más prolongado con una dieta vegetariana y un monitoreo preciso de las reacciones de mi cuerpo. Por el momento, seguiré mezclando carnes y vegetales, y seguiré con lo experimentos. ¿El de este mes?, un post todos los días, por si no lo habían notado.

GLM

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