Archivo de la etiqueta: Empresas

Retroalimentación.

339449f31e2201619482cbd16e318da3

Tanto si te dicen que algo que hiciste les gusta o no les gusta, o te dicen el clásico: “está bien, pero…”, es más, el silencio también es una retroalimentación. El punto es entender qué es lo que nos están retroalimentando, pues muchas veces no es el trabajo en sí ni nuestra persona per se, y es que muchas veces es lo que provoca nuestro trabajo en esa persona que lo ve, lo lee o lo escucha, pero el problema es que muchas veces las personas no están acostumbradas a analizar esa parte y a ponerle palabras.

¿Cómo nos van a decir que se sienten cuestionados si eso lo asocian a algo negativo?, ¿cómo decir que les pusimos enfrente una pregunta que no habían contemplado y para la que no tienen respuesta?, ¿qué pasa si lo que hicimos confronta su visión del mundo? Bueno, si muchas veces hasta es difícil decir porque algo nos parece mal, quizá por eso es más fácil tomar parámetros de un tercero para aplicárnoslos, así hasta parece que no es que el que retroalimenta lo piense así, más bien es “la regla” o “escala” que está aplicando.

¿Y que pasa cuándo nos toca a nosotros retroalimentar a alguien sobre su trabajo?, ¿qué tan específicos somos?, ¿qué tan claro tenemos que en ese momento estamos siendo jueces y qué es lo que estamos juzgando? Cuando lo hacemos, ¿retroalimentamos la acción o a la(s) perona(s)?, ¿es para mejorar o para que algo no se vuelva a hacer?

Mientras más claro tengamos cómo se nos retroalimenta, cómo lo hacemos nosotros y sobre qué vamos a estar hablando y escuchando, es más fácil vivir este proceso. ¿Cómo sabes que una retroalimentación es efectiva?, sencillo, si se continúa haciendo lo que estuvo bien y se cambia lo que estuvo mal. Todas estas ideas son fáciles de decir y quizá también de comprender, el detalle está en practicarlas.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Cambio, Comunicación, Cultura, Desarrollo Organizacional, Organizaciones, Psicología, Solución de Problemas

Salas de Espera.

532121204_1280x720.jpg

Las hay de todas condiciones.

Las bien iluminadas y con sillones súper cómodos que tienen revistas actualizadas o transmiten programas de televisión por cable interesantes; todo esto al principio parece muy bien hasta que uno se da cuenta de que este contexto está armado con toda la consciencia del mundo de que uno tendrá que esperar bastante tiempo, de hecho, pareciera que la idea es que uno pierda la noción del lapso que transcurre entre que uno entra, se sienta y, luego de uno o dos episodios súper interesantes, es atendido.

Están las que son muy incómodas, tienen poca iluminación y que nada más tienen revistas que ya no se editan y hasta huelen un poco mal. El problema es que todo esto no quiere decir que uno esperará menos tiempo para ser atendido, al contrario, aquí lo que sucede es que ni si quiera se tomaron la molestia de pensar cuanto tiempo durará uno allí, total, si a uno le interesa pues seguramente estará ahí el tiempo que sea necesario.

Hay que hablar también de las salas de espera que están abarrotadas, esas en las que uno siempre encontrará más gente esperando y verá más gente entrar. Aquí además parece que hay una lotería para ver quién pasa primero, pues los que van llegando a veces pasan, mientras que hay unos que parece que saben que no serán atendidos pero a pesar de todo están ahí, mirando al horizonte como si se hubieran congelado en el tiempo. En estas, ayuda a pasar el rato pensar en cuál es el sistema de selección o sorteo del próximo a ser atendido.

Luego están también esas salas que nos dan cierta sensación de intimidad que invita a la reflexión. En esas, a uno se le puede ocurrir un nuevo camino a seguir en la vida, podemos hacer las pases con algún tema de esos escabrosos de nuestro pasado, pensar en cómo será la sala de espera del infierno o si éste es realmente una sala de estás en las que uno ve como pasan todos los demás, o hasta nos permiten pensar en cómo se tendría que hacer un estudio social de este tipo de contextos.

Ojalá y alguno de ustedes lea esto en una sala de espera. En una de esas y hasta me comenta de otras tipologías que ha encontrado.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Empresas, Estilo de Vida, Motivos Personales

Encontrar y Descubrir.

Reloj Interestellar.png

Para encontrar algo es indispensable saber qué es. Suena tan obvio como impertinente es la pregunta: ¿dónde se te perdió?, pues de poder responderla eso que buscamos no estaría realmente perdido. Descubrir es hallar algo que se ignoraba o, por ponerlo de otra manera, destapar algo nuevo que no se sabía que existía, por eso es difícil descubrir algo, porque uno tiene que reconocer primero que había algo que uno ignoraba.

La distinción entre encontrar y descubrir es importante en muchos ámbitos, y es particularmente especial en todo lo que tiene que ver con las solución de problemas, pues muchas veces buscamos encontrar una solución cuando lo que se necesita es descubrir una. Esto es, a veces intentamos aplicar “soluciones tipo” o aplicar recetas para resolver un problema porque nos parece similar a alguno que ya habíamos resuelto, lo malo es que ese tipo de soluciones no siempre funcionan y en la expectativa de su funcionamiento solemos perder tiempo y recursos.

Por otra parte, descubrir una solución supone que esperemos lo inesperado, aunque suene a cliché, pues nos pide la apertura para notar algo distinto, sea una clave, un camino, o a veces una ausencia, como sucedió en el descubrimiento de la penicilina. Así que más vale tener cuidado e identificar si uno está en una búsqueda para encontrar algo o descubrirlo.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Cambio, Conocimiento, Desarrollo Organizacional, Empresas, Estilo de Vida, Investigación, Solución de Problemas

Los Equipos y las Dificultades.

captura-de-pantalla-2017-03-04-a-las-18-55-25

Muchas veces es en las dificultades en dónde los equipos crecen, pues ellas los obligan a desarrollar nuevas capacidades. Esto sucede cuando un equipo se encuentra ante un problema común, puede cohesionarse más y promover que el esfuerzo aumente ante éste, ya sea porque uno o más de sus miembros muestran que no se rendirán ante la situación que se presenta adversa, porque se recuerda que el objetivo vale la pena con todo y el trabajo “extra” que implica, o porque se tiene definida una meta posterior a la que no se puede llegar si no se atraviesa el obstáculo.

Otras ocasiones los problemas desgastan a los equipos, ya se porque no había suficiente unión para enfrentar algo así, porque el dilema es demasiado grande o llegó precisamente en el peor momento para el grupo, para uno o varios de sus miembros. Esto se nota cuando las quejas son más que los comentarios positivos, cuando se olvidan los motivos o se empieza a dudar de ellos, o incluso porque ya se terminó el ciclo de vida de dicho equipo y sus miembros dejaron de sentir que crecían en él o comenzaron a creer que aportaban más que los demás.

He formado parte de equipos que han vivido de los dos tipos de situaciones anteriores. He lamentado cuando no he podido hacer algo para sobrepasar la dificultad, y he reflexionado para comprender lo que los otros integrantes hicieron o dejaron de hacer. Hoy agradezco los equipos de los que soy parte, pues siento que nos pertenecemos y nos participamos.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Cambio, Comunicación, Cultura, Desarrollo Organizacional, Empresas, Estilo de Vida, Negocios, Organizaciones, Solución de Problemas

Crítica o Retroalimentación.

2136884869_b244ab7d05_z

En estos días está en boca de los medios deportivos mexicanos como el dueño del Guadalajara, Jorge Vergara, explicó el mal momento de su equipo como un problema que no dependía tanto de él, pues era una cuestión de rendimiento de los jugadores e incluso criticó el desempeño de uno en particular. Evidentemente esto generó muchas críticas, que terminan siendo algo parecido a lo que él hizo, así que va este escrito en un intento de retroalimentación.

La crítica es sobre el pasado, aunque a veces se puede pedir que se haga algo distinto a eso que se hizo así de mal o no tan bien como se quería. Muchas veces está cargada de suposiciones sobre por qué se hizo lo que se hizo, ideas sobre las posibles intenciones y hasta conjeturas de cuál podría ser el plan maquiavélico detrás de dicha ejecución. Es decir, aunque la crítica tiene mucho que ver con lo que se ve, con el resultado y con el proceso, está mucho más centrada en lo que no se ve.

Por otra parte, la retroalimentación habla del resultado, señalando claramente si se llegó o no a él, apuntando si hubo una ligera o gran discrepancia en aspectos específicos. Generalmente, después de hablar del resultado la retroalimentación aborda el tema del proceso, clarificando si una acción no se hizo, si se realizó mal o si estuvo hecha fuera de tiempo. Además de buscar centrarse en lo que se ve, la retroalimentación tiene énfasis en que en el futuro se consiga el resultado deseado, ya sea por una corrección en acciones, o por el desarrollo de habilidades. La crítica califica, mientras que la retroalimentación señala con candor que se puede mejorar.

Una y otra tienen que ver con expectativas y definiciones, algo que no siempre está tan claro ni en el trabajo ni en cuestiones relacionales. Ambas se utilizan de manera indistinta, generando problemas de ejecución, comunicación y hasta de relación. El primer paso es identificar cuando se usa una y cuando la otra, el segundo es entender que hay momentos para hacer cualquiera de las dos de manera individual y otros, que suelen ser pocos, grupal. Mientras que se está en el proceso de aprender a usar estos dos conceptos y a hacerla de líder o dirigir un grupo, más vale practicar en espacios individuales. De lo contrario se prestará a malos entendidos, sobre entendidos y todo terminará complicándose. Más vale pensar lo que se va a decir, que luego querer explicarlo de manera retroactiva. Más vale pensar como se va a responder, que vivir reaccionando ante las consecuencias no contempladas.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Cambio, Comunicación, Conocimiento, Cultura, Desarrollo Organizacional, Empresas, Futbol, Juego, México, Organizaciones, Psicología

Armonías.

c6a5f09cbfe4a3905727cef152e56d8c

En la música se habla de armonía cuando combinan sonidos que siendo diferentes, al sonar al mismo tiempo dan la sensación de que van unidos. Desde la estética, armonía es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo. En los sabores, la armonía se da cuando no hay un sabor que sobresale por encima de otro y la combinación es tan agradable que llega a tocar varias de las distintas papilas gustativas de forma agradable. A veces también hay armonía en los negocios, cuando una idea, un producto o un servicio se llevan a cabo con el cuidado necesario para que además de cumplir su función, puedan hacerlo en un contexto de respeto para quienes lo hacen y quienes se benefician de ello; cuando encuentran el medio exacto para exponerse y entregarse, y cuando además de todo esto forman parte integral de una comunidad. Lo he visto con algunas cafeterías que respetan el grano, a quienes lo producen y a la tierra en la que se cultiva; también en algunas cervezas artesanales, que producen en serio y no en serie, que hacen énfasis en el sabor y no buscan nada más embriagar y aficionar a la gente; también lo he visto con algunos productores y comercializadores de vino de mesa que son conscientes de toda la historia que hay en cada tipo de uva, en cada región y en el hecho mismo de cultivar la uva y producir el vino.

Al parecer, estas armonías se dan cuando se entiende que es importante un equilibrio entre el campo y la industria, cuando se entiende que no son lo mismo pero pueden interactuar de manera respetuosa, cuando hay un compromiso con la sociedad en su conjunto, con las comunidades que producen, quienes comercializan y quienes consumen. No, no es que se trate de un “simple” ganar-ganar, es algo que va más allá de eso, algo que se parece al vivir-vivir, convivir y colaborar.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Alimentación, Conocimiento, Cultura, Ecología, Educación, Empresas, Estilo de Vida, Negocios, Sustentabilidad

Dar Nuestro Tiempo.

b0ebc55899255120e54b1cf19df6ac88

No es que unos tenga más tiempo que otros, más bien se organizan mejor e invierten las horas necesarias para la preparación y la ejecución. No es que los que parecen más ocupados sean aquellos que más hacen, es que no planean, sobreestiman o subestiman el tiempo en el que se tardarán haciendo algo; o quizá les falte práctica, o conocimiento. Quizá es que desconocen cuándo y cómo hacen mejor el trabajo. Quizá es que le dicen que sí a lo que en realidad le quieren decir que no. Probablemente sea que no han visto que lo que somos, es tiempo. Que aquello a lo que damos tiempo, es aquello a lo que nos entregamos. Dar nuestro tiempo, y nuestra atención, es todo un regalo.

GLM

2 comentarios

Archivado bajo Cambio, Cultura, Desarrollo Organizacional, Educación, Empresas, Estilo de Vida

Las Herramientas no hacen el Trabajo.

e8e163fc5932d4980e988ba0f0f9c8f1

Me explico, de nada sirven los mejores martillos, clavos y sierras si el carpintero no tiene la habilidad necesaria para utilizarlos. Y aún si tiene la capacidad, si no tiene el material necesario o si este es de baja calidad, el trabajo no podrá hacerse de la mejor manera. Es cierto, tener las herramientas es necesario para hacer el trabajo, no tener ninguna hace imposible avanzar. El problema es cuando se tienen las herramientas, el resultado del trabajo no es el mejor, y le echamos la culpa a que éstas no son las mejores. Y es que, aunque las capacidades de las herramientas pueden hacer muy difícil tener el resultado ideal, si uno sabe esto, puede pedir más tiempo, o ser lo suficientemente claro para decir qué es lo que sí se puede hacer y cuánto se va a tardar. Es cierto, quizá todo esto se olvide si el resultado final está muy lejos de lo prometido. Así que más vale saber las capacidades de las herramientas que uno tiene, pero centrarse en conocer al máximo las capacidades personales y mejorarlas en todo lo que se pueda para con ellas sacarles el máximo a cualquiera de las herramientas con las que contemos. Al final, con cualquier herramienta que se tenga, y cualquiera que sea el ámbito de acción en el que uno se mueva, uno es el que hace el trabajo y tiene la responsabilidad de los resultados.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Empresas, Negocios, Organizaciones

Rendición de Cuentas VS Responsabilidad

19032012284

Mucho de lo escrito sobre la Rendición de Cuentas está hecho en inglés, y ahí se utiliza la palabra: Accountability para referirse a este término. Algunos autores señalan que, en inglés, la palabra generalmente está asociada a aspectos negativos, pues lo normal es que “se llame a rendir cuentas” a alguien que cometió un error o que fue “sorprendido” haciendo algo indebido. En una entrada de  The Trust Ambassador hacen comentarios muy interesantes y hasta proponen la palabra: Procountable para referirse a una forma proactiva y positiva de rendición de cuentas basada en retroalimentar lo bien hecho y lo mal hecho.

En español, se suele utilizar el término en cuestiones de gobierno u organizacionales, y también suele asociarse a aspectos negativos que tienen que ver con el combate a la corrupción o con el “castigo” a acciones específicas o, “por lo menos”, a una llamada de atención o un regaño. Es decir, el término no es muy positivo que digamos, y mucho de ello tiene que ver con que “rendir” “cuentas”  son palabras que tienen que ver con vencer y justificar. Lo curioso, es que tanto en español como en inglés el termino responsable se podría utilizar sin tener tanta asociación negativa, ¿por qué no se usa entonces?, ¿será porque de alguna forma hemos “desgastado” la palabra? No lo sé, pero sí me parece que valdría la pena revalorarla y hacer más por vivirla, cuidando que seamos “realmente” responsable por lo que hacemos y sus consecuencias, teniendo en cuenta que a veces también nos toca hacernos responsables de que no pasen ciertas cosas, y eso puede ser un poco más difícil. Pero eso, ya es cosa de otra entrada.

GLM

1 comentario

Archivado bajo Cambio, Comuicación, Cultura, Desarrollo Organizacional, Empresas, Estilo de Vida

Replantearse el Contrato Social.

Social_contract_rousseau_page

Una de las cosas que más me gusta de la escuela de mi hija menor, de nombre oficial Ignacio Díaz Morales pero mejor conocida como Centro Educativo Koala, es que todos los años a principio del ciclo escolar se plantea el contrato social de cada uno de los salones, es decir, se establecen los compromisos, derechos y obligaciones que se cumplirán por todos los integrantes del salón. ¿Suena a que cada año se reafirma el reglamento?, pues no es así, porque el contrato social se elabora de manera participativa, los niños proponen y se ponen de acuerdo en qué es aquello a lo que se comprometen, así como las consecuencias derivadas de no cumplir estos puntos.

A lo mejor a mucha gente le parece algo demasiado simple, pero a mi me parece algo sumamente poderoso. De hecho, una vez intenté hacer algo así en una empresa en la que intervine como asesor y, aunque los resultados fueron buenos, pude observar que a los adultos nos cuesta trabajo hablar con candor sobre compromisos laborales y que muchas veces se habla más desde supuestos sobre entendidos que desde la escucha y la búsqueda de un bien común. Para decirlo más claro, en muchas personas está muy presente esta idea de que: “tu haces como que me pagas, yo hago como que trabajo”, o la que dice: “en los eventos de la empresa, yo me porto y digo lo que creo que se ve mejor”. La verdad, es que no resulta extraño porque muchos directores y dueños de empresa se manejan de esta manera, y cuándo no lo hacen no siempre se hacen llegar de las personas más adecuadas para trabajar y convivir en una dinámica distinta.

Si esto suena difícil en una empresa, me parece que el escenario es todavía más drástico en lo social. Se supone que el estado debe cumplir ciertas funciones, pero al mismo tiempo sabemos que no las cumplirá todas, y que muchas de las que hará no las hará tan bien. Damos por hecho que nos engañarán, por eso hacemos cosas para engañarlos. ¿No me creen?, ¿qué pasó cuando se popularizaron las infracciones de tránsito con radares que tomaban fotografías?, pues fácil, salieron a la venta dispositivos para que las cámaras no pudieran captar nuestras matrículas. Algo lógico, después de todo, las autoridades sólo hacen eso para perjudicarnos y el dinero que recaudan es para cualquier cosa menos para la ciudad, o por lo menos ese es el discurso que nos decimos para tolerar y hasta comprar estos dispositivos.

A mi me parece que todo esto es síntoma de que el contrato social está roto, o por lo menos caduco. Me parece que hay una fuerte necesidad de plantearlo en múltiples niveles de la sociedad, no sólo en las empresas y con relación al estado, sino también en las escuelas y hasta en las familias. ¿Cómo hacerlo? No sé la respuesta específica, pero pienso que debe pasar por el diálogo y que, forzosamente debe incluir las consecuencias de no cumplirlo. Sé que suena a una tarea titánica, pero me parece que cada quien podemos empezar por nuestra casa y nuestros trabajos, y desde ahí exigir y participar en el estado en sus diferentes formas de gobierno. ¿Difícil?, sin duda, pero ¿qué pasa si no hacemos esto? En lo particular, pienso que lo pero ya no es seguir igual, sino seguir empeorando.

GLM

Deja un comentario

Archivado bajo Cambio, Educación, Empresas, México